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La Villa Olímpica, corazón y legado para Buenos Aires

Vista de las residencias de los atletas en la Villa Olímpica en Buenos Aires, el 3 de octubre de 2018.
Vista de las residencias de los atletas en la Villa Olímpica en Buenos Aires, el 3 de octubre de 2018. Ivo González para OIS / COI

El complejo habitacional es el centro neurálgico de los Juegos Olímpicos de la Juventud. En él conviven atletas de los orígenes más diversos. Y tras la cita olímpica, las viviendas serán entregadas a familias de la ciudad.

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En cada juego olímpico, sea de las características que sea, los atletas destacan a la Villa Olímpica como el corazón del evento, el lugar donde deportistas de diferentes países, que hablan lenguas distintas, conviven, intercambian experiencias y se enriquecen culturalmente.

Buenos Aires 2018 no es la excepción. En el complejo habitacional montado en el barrio de Villa Soldati, al sur de la capital argentina, los 4.012 atletas, sus entrenadores y miembros de la delegación transcurren sus días hasta el 18 de octubre, fecha de cierre de la competencia.

En total, la Villa Olímpica está compuesta de 31 edificios con 1.047 apartamentos, que componen una suerte de bunker. La zona residencial está aislada y en ella, los atletas cuentan con espacios públicos, gimnasios, una pequeña sucursal bancaria y lugares comunes para interactuar.

La llamada zona internacional es una plaza principal que tiene locales de comida, un supermercado, un escenario en el que se realizan actividades a diario y diversos juegos para la recreación de los deportistas.

El colorido de la Villa Olímpica lo completan los atletas, que cuelgan banderas y pancartas de los balcones de sus departamentos, intercambian pines de sus delegaciones y, a partir de una iniciativa de la organización, también comparten información personal.

El método utilizado es el ‘Yogger’, un dispositivo con forma de mano y la figura de “Pandi”, el yaguareté mascota de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Ese aparato posee conexión bluetooth y, mediante un “choque de manos”, los jóvenes intercambian la información personal que cada uno decidió cargarle: nombre, deporte que realiza, correo electrónico, redes sociales y más.

La experiencia en la Villa Olímpica, un enriquecimiento cultural para los atletas jóvenes

Una muestra del intercambio que ocurre en la Villa Olímpica lo entregan Andrea Galisteo Zapatero, Tamara Frías Molina y Benjamín Schnapp. Las primeras dos son integrantes del equipo español de natación, el joven representa a Chile en la misma disciplina. Ellos llegan juntos del entrenamiento y fortalecen un lazo de amistad que inició en distintos campeonatos internacionales.

“La convivencia con otros países, gente de otros deportes, es algo nuevo. Es una buena experiencia”, destaca Galisteo Zapatero, quien también califica de “buena idea” la implementación del ‘Yogger’ porque “aprendes cosas”.

Por su parte, César Daniel Gómez Ponce, atleta mexicano, remarca que “nos han tratado muy bien” y resalta la existencia de zonas recreativas porque “uno no se aburre”.

Para el jugador de futsal brasileño, Yuri Goulart Gaviao, vivir en la Villa Olímpica “es una experiencia muy increíble” porque comparten momentos con “personas de diferentes países que además son los mejores en sus deportes”. También subraya el “respeto” entre las delegaciones, aunque admite que a veces se realizan “bromas”.

En tanto, la nadadora costarricense María Beatriz Padrón Salazar resalta que “todos los días hay actividades” y el clima “es muy diferente a otras competencias que hemos ido”. Además, defiende el uso del ‘Yogger’ porque “es divertido” y el ambiente “es muy amigable”. “Todos se tratan como si fueran del mismo equipo, a pesar de ser de diferentes países y disciplinas”, concluyó.

Tras los Juegos, la Villa Olímpica será un nuevo barrio de Buenos Aires

Una de las preocupaciones habituales en las ciudades organizadoras de grandes eventos deportivos como los Juegos Olímpicos de la Juventud es el futuro de las instalaciones, una vez culminada la cita.

En el caso de la Villa Olímpica, el complejo habitacional ya tiene designados a sus futuros ocupantes. Los apartamentos han sido preadjudicados antes de los Juegos Olímpicos de la Juventud a familias de la zona, policías y docentes, que tienen la posibilidad de pagarlos mediante un sistema de créditos blandos en un plazo de entre 10 y 30 años.

“Los apartamentos fueron adjudicados a alrededor de mil familias de clase media de la Ciudad de Buenos Aires. Una vez que terminen los Juegos, se adecuarán las viviendas porque no tienen cocina. Con el crédito que empiezan a pagar a fin de año, las familias podrán mudarse a principios del año que viene”, explica Juan Maquieyra, presidente del Instituto de la Vivienda (IVC) de la capital argentina.

Según las autoridades, las ventajas con las que contarán los beneficiarios del programa son que las cuotas a pagar tendrán un valor similar a la de un alquiler; podrán abonar con ingresos informales; el crédito se les entrega con “la tasa más baja del mercado”, de acuerdo a lo informado por el IVC; y el gobierno local subsidiará el 14% del valor de los departamentos.

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