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Australia pide perdón a las víctimas de pederastia

El primer ministro australiano, Scott Morrison, se presenta ante la Cámara de Representantes para entregar un discurso de perdón dedicado a los sobrevivientes que sufrieron abuso sexual infantil, en Canberra, Australia, el 22 de octubre de 2018.
El primer ministro australiano, Scott Morrison, se presenta ante la Cámara de Representantes para entregar un discurso de perdón dedicado a los sobrevivientes que sufrieron abuso sexual infantil, en Canberra, Australia, el 22 de octubre de 2018. Mick Tsikas / AAP / vía Reuters

El primer ministro australiano, Scott Morrison, entregó un emotivo discurso en el que ofreció disculpas a los sobrevivientes y familiares de víctimas de abuso sexual infantil en su país.

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Perdón por no haber "escuchado, creído y brindado justicia". Eso fue lo que pidió de manera oficial el primer ministro australiano, Scott Morrison, este 22 de octubre en nombre de su país a las miles de víctimas que sufrieron actos de pederastia durante las últimas décadas en el país oceánico.

Normalmente, las expresiones de arrepentimiento nacional están reservadas para los delitos graves en los que el Estado ha desempeñado un papel protagónico. Sin embargo, Morrison tuvo este noble gesto y lo hizo de forma elocuente ante la Cámara de Representantes, en la Casa del Parlamento situada en Canberra, la capital australiana, a donde acudieron centenares de sobrevivientes de estos abusos.

"Pedimos disculpas. A los niños que les fallamos, les pedimos perdón. A los padres cuya confianza fue traicionada y que han luchado para recoger los pedazos, les digo lo siento", dijo Morrison, que con la voz entrecortada por momentos se mostró solidario con las víctimas y sus familiares. Aproximadamente 800 sobrevivientes asistieron al discurso y derramaron lágrimas al escuchar las palabras del primer ministro.

Esta fue la segunda disculpa nacional emitida por el gobierno australiano desde 2008, cuando el primer ministro Kevin Rudd se disculpó con los miembros de las Generaciones Robadas de australianos indígenas, que fueron separados a la fuerza de sus familias y comunidades.

Una comisión gubernamental recogió el testimonio de miles de víctimas de abuso sexual

La disculpa se produjo después de una investigación de cinco años de la Comisión Real sobre el abuso sexual infantil que escuchó a unas 17.000 víctimas, de las cuales unas 8.000 fueron convocadas nuevamente a sesiones privadas para explicar sus casos que se remontaban hasta la década de 1920.

La Comisión emitió en diciembre de 2017 un informe con más de 400 recomendaciones, de las cuales 122 fueron hechas directamente para el gobierno.

Morrison remarcó que "los crímenes de abuso sexual ocurrieron en escuelas, iglesias, grupos juveniles, en los 'scouts', orfanatos, casas de acogida, clubes deportivos, grupos particulares, de caridad y casas de familia" y que sucedieron "día tras día, semana tras semana, mes tras mes, década tras década".

"Pedimos perdón por cada niñez robada, por cada vida perdida, por la traición a la confianza, por el abuso del poder (...), por cada crimen no investigado, por cada criminal impune, por cada vez que no escuchamos y no creímos", subrayó el político de línea conservadora al insistir en que ese olvido "siempre será nuestra vergüenza".

La voz de las víctimas de pederastia en Australia

"Fue muy, muy intenso estar en esa habitación", dijo Graeme, una víctima que se identificó solo con su primer nombre, al hablar con la cadena Australian Broadcasting Corp. "Miré a mi alrededor y pensé que no había una sala con un grupo de personas más fuertes en ningún lugar del país (...) Estoy orgulloso de ser una víctima y estoy orgulloso de todas las víctimas", añadió la víctima.

Sin embargo, la disculpa oficial ante esta "tragedia nacional", como la calificó la comisión investigadora, no satisface a muchas víctimas, como las de la ciudad de Ballarat, en el sur de Australia, que fue el centro de operaciones de una red de curas pederastas que se cree se intercambiaban menores.

"Hagan algo serio, protejan a la gente (...) Pónganle impuestos (a la iglesia) hasta que se arrodillen", comentó horas antes de la disculpa Paul Tatchell, un exconcejal de Ballarat que fue abusado por el exreligioso Edward Dowland, a la cadena ABC australiana.

Una mujer llora mientras observa y escucha al primer ministro australiano Scott Morrison entregar un discurso de disculpa para las víctimas y sobrevivientes de abuso sexual infantil en la Casa del Parlamento en Canberra, Australia, el 22 de octubre de 2018.
Una mujer llora mientras observa y escucha al primer ministro australiano Scott Morrison entregar un discurso de disculpa para las víctimas y sobrevivientes de abuso sexual infantil en la Casa del Parlamento en Canberra, Australia, el 22 de octubre de 2018. Lukas Coch / AAP / vía Reuters

La Comisión, que recibió quejas de 4.500 personas por presuntos abusos de unos 1.880 religiosos y sacerdotes entre 1980 y 2015, recomendó a la Iglesia Católica que levante el secreto de confesión en casos de pederastia y eliminar el celibato, como medidas para luchar contra el abuso de menores.

Una mujer de 96 años llamada Katie, que fue puesta al cuidado de unas monjas de St. Joseph en un orfanato del norte de Sídney, donde fue maltratada por las religiosas y violada por una de sus compañeras, habló con ABC y pidió cadena perpetua para quienes cometen actos de pederastia. Por eso se quejó de que todavía no haya un plan nacional de indemnizaciones que prevé un máximo de 150.000 dólares australianos (unos 106.733 dólares) por víctima.

El gobierno australiano se compromete a honrar la memoria de las víctimas y tomar acciones concretas

Además de la Comisión que investigó durante cinco años miles de casos, el gobierno australiano se comprometió a crear un museo para recordar y reflexionar sobre el dolor y sufrimiento de las víctimas, así como a publicar un informe anual durante el próximo lustro para mostrar los progresos realizados en la lucha contra el abuso sexual infantil.

Antes de Australia, el Estado irlandés se disculpó en 2009 por su convivencia por los sacerdotes pederastas, mientras que el papa Francisco pidió en 2014 "perdón por los pecados de omisión" cometidos por los líderes de la iglesia ante estos delitos "graves".

No obstante, la iglesia católica sigue presionada por encubrir los innumerables casos de abusos sexuales en diversos países como Chile. En Australia ya se había condenado en mayo de 2018 al exarzobispo Philip Wilson a un año de arresto domiciliario por encubrir los abusos sexuales cometidos por el fallecido sacerdote Jim Fletcher contra dos monaguillos.

Con Reuters y EFE

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