Arqueología - Egipto

Egipto conmemora 50 años del traslado del templo de Abu Simbel

Turistas visitan el templo de Abu Simbel, a unos 300 kilómetros al sur de Aswan, en Egipto, el 22 de octubre de 2018.
Turistas visitan el templo de Abu Simbel, a unos 300 kilómetros al sur de Aswan, en Egipto, el 22 de octubre de 2018. Stringer / EFE

Hace medio siglo se produjo el traslado del templo faraónico de Abu Simbel, colosal monumento egipcio que fue desmontado y removido en 1968 para evitar su hundimiento gracias a una iniciativa internacional liderada por la Unesco.

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El gran templo de Abu Simbel, uno de los mayores tesoros arqueológicos del antiguo Egipto que data del siglo XIII a. C., estuvo en riesgo de desaparecer a mediados del siglo XX por la construcción de la represa de Asuan, sobre el río Nilo. Sin embargo, la Unesco lideró un complejo proceso de traslado de las enormes piezas para evitar su hundimiento.

La Campaña de Nubia fue propuesta por la Unesco en marzo de 1960 a petición del gobieron egipcio. Pero el proyecto comenzó solo hasta abril de 1964. Tras cuatro años y medio de arduo trabajo bajo el ardiente sol del desierto de casi un millar de personas, entre quienes se encontraban ingenieros, arqueólogos y otros expertos, y de una inversión aproximada de 36 millones de dólares de la época, la operación arqueológica finalizó con éxito en septiembre de 1968.

Con motivo de los 50 años de este hito de cooperación internacional para preservar un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad, unos 2.000 visitantes se reunieron durante la madrugada de este 22 de octubre para ver los rayos del sol iluminar las enormes esculturas del templo.

Los rayos del sol iluminan el santuario interior dos veces cada año

Durante la mayor parte del año, el santuario interior del templo principal de Abu Simbel está envuelto en la oscuridad. Pero dos veces al año, la luz del sol ilumina las estatuas sentadas de los dioses del sol Re-Horakhte y Amon-Re, así como una estatua del faraón Ramsés II, que mandó a construir el templo en su honor poco después de su ascenso al trono, en el año 1279 a. C.

El 22 de febrero y 22 de octubre, los rayos del sol penetran en la estructura del gran templo e iluminan parte de las paredes internas. En realidad esto ocurría el día 21 de dichos meses, pero al trasladar el templo a las colinas artificiales no se pudo reproducir su orientación de forma exacta.

Los egiptólogos especulan que podrían coincidir con el cumpleaños y la coronación de Ramsés II, que reinó durante 66 años entre 1279 y 1213 a. C. Un ejemplo de por qué los egipcios no construyeron nada al azar y de que fueron una civilización muy avanzada para su tiempo.

Entre los visitantes se encontraban el ministro de Antigüedades de Egipto, Khaled El-Anany, un grupo de otros ministros, 26 embajadores extranjeros y asesores culturales, y directores de 16 institutos de antigüedades extranjeras y árabes.

Tatiana Villegas, representante de la Unesco en Egipto, resaltó en una entrevista con la agencia EFE que el traslado de Abu Simbel fue algo histórico pues fue "la primera vez que tantos países se reunieron de forma conjunta y solidaria". Aproximadamente 40 naciones aportaron fondos para su consecución.

Villegas destacó que la campaña para salvar Abu Simbel y otra veintena de monumentos de la región de Nubia, en el extremo sur de Egipto donde ese país limita con Sudán, "mostró el potencial de la cooperación internacional" en el ámbito cultural y arqueológico.

Medio siglo después de esa hazaña, la experta de la Unesco subraya que es "impresionante" ver cómo se conserva el templo y la estructura que fue creada para sostenerlo: un monte artificial en el que se encuentra encajado, ya que originariamente estaba excavado en la propia montaña y eso fue recreado.

Con EFE

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