Caso Jamal Khashoggi

Caso Khashoggi: los elementos se acumulan en contra del Gobierno saudita

Un miembro del personal de seguridad en la entrada del consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía, el 20 de octubre de 2018.
Un miembro del personal de seguridad en la entrada del consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía, el 20 de octubre de 2018. Osman Orsal / Reuters

Mientras que las autoridades turcas buscan el cuerpo del periodista y aseguran que revelarán todos los elementos del caso, el escenario de un asesinato premeditado se hace cada vez más probable. Varios países ponen a Riad bajo presión.

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Aún se desconoce cómo fueron los últimos momentos de Jamal Khashoggi, el periodista saudita de 59 años que nunca salió del consulado de su país el pasado 2 de octubre. Riad terminó admitiendo que el crítico del príncipe heredero murió dentro de su sede diplomática, pero su explicación que gira en torno a una “riña” no ha convencido a las cancillerías.

Apenas se informó sobre su desaparición todas las miradas se dirigieron a Mohammed bin Salmán Al Saud (MBS), designado sucesor de la monarquía petrolera en 2015 por su padre. Su supuesta responsabilidad en el caso ha sido contundentemente rechazada por las autoridades sauditas.

Sin embargo, el actuar de MBS desde los primeros momentos de su llegada al primer plano del reino, detrás de los anuncios de reformas, dejó vislumbrar una gobernanza agresiva. Además de una purga interna sin precedentes, el príncipe, también ministro de Defensa, encabeza una guerra con consecuencias catastróficas en Yemen.

Aún no ha sido encontrado el cuerpo del periodista

Una ruptura en la política saudita de la cual Jamal Khashoggi era uno de los principales críticos. Con sus columnas en el Washington Post, él, quien conocía perfectamente la maquinaria de la potencia del Golfo, criticaba esta nueva orientación.

Ni disidente ni opositor, Khashoggi era cercano a la familia real. Trabajó para los servicios de inteligencia y asesoró a varios diplomáticos del régimen. El periodista sabía que sus posturas en contra de MBS le podían convertir en un obstáculo para el nuevo clan dominante. En septiembre de 2017 decidió radicarse en Estados Unidos por su propia seguridad.

El 2 de octubre pasado, Khashoggi se encontraba en Estambul por la petición de los servicios consulares de su país en el marco de la boda que tramitaba con su prometida, Hatice Cengiz, de nacionalidad turca. Una cónyuge puesta ahora bajo protección policial por las autoridades de ese país.

Siguiendo las instrucciones que le había dado su futuro esposo, fue ella quien lanzó la alerta luego de varias horas de espera de su salida de la sede diplomática. Desde los primeros momentos, Turquía denunció un lúgubre plan de Riad para desaparecer al comunicador; una versión respalda por grabaciones audios y videos en posesión de Ankara y la llegada desde Arabia Saudita de un supuesto ‘escuadrón de la muerte’ compuesto por 15 hombres.

La presencia de un supuesto doble de Khashoggi el día de su asesinato

Tras asegurar que Khashoggi había salido del consulado, los oficiales de la monarquía terminaron admitiendo que el periodista había fallecido en el lugar. Una muerte ocurrida luego de una “discusión” y de una “riña”, afirmó la canciller, al tiempo que atestiguó no saber dónde está el cuerpo.

Es precisamente lo que busca la policía turca, o cualquier elemento que podría esclarecer los hechos. La prensa local sostuvo que el cadáver fue desmembrado en el mismo lugar sin que nada haya confirmado esta versión de momento.

Este lunes 22 de octubre, los investigadores encontraron un vehículo con una placa diplomática saudita abandonado en un parqueadero. Según la agencia de prensa estatal Anadolu, las autoridades solicitaron el permiso a la justicia y a Arabia Saudita para requisar el vehículo mientras que la cadena 'TRT' difundió imágenes del carro y de un documento que certificaría su proveniencia.

Por su parte, la cadena estadounidense 'CNN' sacó a la luz grabaciones en las cuales se distingue a un supuesto doble de Jamal Khashoggi. En ellas se ve a un hombre caminando en la calle vestido con ropa parecida a la que llevaba el periodista antes de desaparecer. El 2 de octubre, habría salido del consulado de Estambul por una puerta trasera y formaría parte del sospechoso grupo de 15 hombres que vino de Riad y se regresó ese mismo día.

Las cancillerías se dividen sobre la postura a adoptar

En medio de esta trama rocambolesca, las reacciones internacionales se multiplican; empezando por el mayor socio de los sauditas, Estados Unidos. Donald Trump reiteró este lunes su insatisfacción acerca de lo afirmado por la monarquía, pero el mandatario se mostró en varias ocasiones cauteloso acerca de eventuales sanciones, recordando los 450 mil millones de dólares firmados. Lo cual no impidió al Pentágono, el cuartel general de los militares de EE. UU., no descartar un posible cuestionamiento de los lazos militares con Arabia Saudita.

Con sus consecuentes reservas petroleras y sus millonarias inversiones, el reino wahabita se impuso como un socio estratégico de las potencias mundiales, con el armamento como piedra angular.

Angela Merkel, la canciller de Alemania, aseguró que su país no exportará más armas al país del Golfo hasta que se aclare este “monstruoso” crimen, al tiempo que el coordinador de la política externa de su partido planteó la opción de una expulsión coordinada de diplomáticos sauditas entre socios de la Unión Europea y de la OTAN.

Mientras que en Reino Unido los laboristas presionan al Gobierno de Theresa May para que cesen también las ventas de armas, Canadá afirmó estar preparado en congelar un contrato militar de un valor de 13 mil millones de dólares concluido en 2014. “Deben plantearse preguntas muy importantes sobre toda la relación con Arabia Saudita”, declaró la ministra de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland.

Proveedor de igual importancia en material de guerra a Arabia Saudita, Francia adoptó una posición contenida. Señalando la influencia de Irán en la región, el canciller francés, Jean-Yves Le Drian, descartó una suspensión de las ventas. “El desafío es no perder a MBS, incluso si él no es un niño coro”, dijo el ministro, “una pérdida de influencia en la región nos costaría mucho más que la ausencia de ventas de armas”.

Con Reuters y EFE

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