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El dilema de Occidente de suspender o no la venta de armas a Arabia Saudita

Un ejercicio militar contra el terrorismo, el 23 de mayo de 2017 en Riad.
Un ejercicio militar contra el terrorismo, el 23 de mayo de 2017 en Riad. Fayez Nureldine / AFP

El asesinato de Jamal Khashoggi ha puesto en aprietos a los dirigentes occidentales sobre su política de venta de armas a Arabia Saudita. Un mercado que representa una importante fuente financiera.

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Angela Merkel se mostró firme y anunció la suspensión de venta de armas a Arabia Saudita. La canciller alemana espera de esta manera ejercer presión sobre el reino para esclarecer "la monstruosidad" ocurrida en el consulado saudita de Estambul, que terminó con la muerte del periodista Jamal Khashoggi.

"Hasta que esto no esté resuelto, no habrá exportación de armas hacia Arabia Saudita, se los digo claramente", anunció Merkel durante una reunión en Ortenberg, el pasado 21 de octubre.

Alemania ha exhortado a los demás países europeos a tomar una posición similar. "Solo si todos los países europeos se ponen de acuerdo, el Gobierno de Riad se sentirá presionado", afirmó Peter Altmaier, el ministro alemán de Economía. "No habrá ningún efecto positivo si somos los únicos en detener las exportaciones y al mismo tiempo, otros países del continente llenan ese vacío", insistió.

Sin embargo, las ventas de armas que ya fueron aprobadas en los meses pasados van a llevarse a cabo. De enero a septiembre de 2018, Berlín autorizó 416,4 millones de euros de exportaciones de armas hacia Arabia Saudita, según la agencia AFP.

El tema de venta de armas a Riad ha generado tensión en el seno del Gobierno de Angela Merkel, entre los conservadores y los socialdemócratas. En el acuerdo de coalición gubernamental se tiene previsto poner fin a la venta de armas a los países que participen en conflictos militares, como es el caso de Arabia Saudita en Yemen.

Un costo muy alto para Estados Unidos

Suspender la venta de armas a Arabia Saudita "haría mucho daño" a nuestra economía, declaró el presidente Donald Trump. Riad es el cliente número uno de la industria estadounidense de armas.

Sin embargo, la indignación frente a Arabia Saudita es palpable en el Congreso. Este podría entonces bloquear la venta de armas entre la Casa Blanca y Riad e incluso votar sanciones.

Canadá se muestra favorable pero no en lo inmediato

El primer ministro canadiense Justin Trudeau, afirmó, en primera instancia, que no descartaba anular un importante contrato de venta de armas a Arabia Saudita. Pero desde entonces dijo que "era muy difícil" echarse para atrás sin pagar "unas sumas exorbitantes por incumplir" lo pactado.

Las sanciones por anulación del contrato de 15.000 millones de dólares podrían superar los 760 millones de dólares. El trato, firmado en 2014, incluía en un principio 928 vehículos blindados ligeros. Pero la cantidad fue modificada a comienzos de año, pasando a 742. Se trata, además, de la venta de armas más importante en la historia de Canadá.

Justo el año pasado, Ottawa había mostrado su reticencia por el uso que le darían a estos blindados en operaciones en el este de Arabia Saudita y en Yemen.

Para Francia no es una prioridad

La situación es delicada para Francia, que cerró un negocio de varios miles de millones de euros por los próximos años con Arabia Saudita. Según un reporte parlamentario publicado en junio, en el periodo 2008-2017, Riad se convirtió en el segundo cliente del país galo en materia de armamento. Los contratos se elevan a más de 11.000 millones de euros.

Emmanuel Macron zanjó rápidamente la pregunta de si se debe o no suspender la venta de armas a Arabia Saudita. "Mi agenda no la dictan los medios, gústeles o no. Estoy en otros asuntos. No tiene nada que ver con los temas que estamos tratando. Para nada. Entonces no voy a responder al respecto. Lo lamento. Así son las cosas mientras esté en el lugar que ocupo. Que eso guste o no", respondió con fastidio el presidente francés durante su visita al salón Euronaval, centrado en las industrias navales de defensa.

Sin embargo, los medios volvieron a hacerle la pregunta sobre el tema. Emmanuel Macron respondió elusivo de nuevo: "No porque un dirigente haga una declaración tengo que salir a reaccionar al respecto. No, no les voy a responder".

Silencio total en Londres

El Reino Unido, segundo vendedor de material militar a Riad después de Washington, tampoco ha tomado una posición firme. La primera ministra británica Theresa May dijo ante el Parlamento: "Debemos conocer toda la verdad" sobre la muerte de Khashoggi, pero sin tocar el tema de los contratos de armamento.

Desde 2015, Londres ha autorizado la venta de armas a Riad por un total de 5,2 mil millones de euros, según la Campaña contra la venta de armas (CAAT). Además, el Reino Unido, junto con Estados Unidos, ha sido un apoyo fiel a Riad en cuanto a su incursión en Yemen durante sus discusiones en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La venta de armas es para Londres una oportunidad comercial única en su estrategia de influencia en el mundo luego de que se firme el brexit, su salida de la Unión Europea.

El Parlamento español rechaza la idea

Los diputados de Podemos, izquierda radical, exigieron al Gobierno poner fin a la venta de armas a Arabia Saudita. "Alemania dice aquello que nosotros en Unidos Podemos (Podemos y sus aliados políticos) apoyamos desde hace tiempo: los países de la UE deben detener la venta de armas al régimen saudí", escribió Pablo Iglesias, jefe de este partido en su cuenta de Twitter.

Sin embargo, él no obtuvo el apoyo del Parlamento. La moción presentada por Podemos fue rechazada el 23 de octubre por los diputados socialistas asociados a Pedro Sánchez y los conservadores del Partido Popular, de oposición.

Las exportaciones de armas generaron polémica en España el pasado mes de septiembre. En ese momento el gobierno anunció la anulación de un contrato por la venta de 400 bombas de precisión láser por su posible uso en la guerra en Yemen.

Sin embargo, luego se echó para atrás en la decisión. Según la prensa española, Riad amenazó con poner fin a un contrato de 1.800 millones de euros por la compra de fragatas españolas si las bombas no le eran entregadas. Ahora, el jefe de Gobierno Pedro Sánchez defendió la posición de España ante el Congreso de diputados.

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