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Jair Bolsonaro: retrato del controvertido exmilitar que conquistó a Brasil

El candidato presidencial Jair Bolsonaro asiste a una conferencia de prensa en Río de Janeiro, Brasil, el 11 de octubre de 2018.
El candidato presidencial Jair Bolsonaro asiste a una conferencia de prensa en Río de Janeiro, Brasil, el 11 de octubre de 2018. Ricardo Moraes / Reuters

Su lema: "Brasil por encima de todo. Dios encima de todos". Exmilitar, nostálgico de la dictadura y religioso. Así es el nuevo presidente del gigante latinoamericano.

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Hijo de un dentista sin título. Una controvertida carrera militar. Solo dos de sus proyectos fueron aprobados en los 27 años que estuvo en el Congreso. Alguna vez elogió a Hugo Chávez. Así es el nuevo presidente del país más grande de Suramérica que en cuestión de meses supo capturar la indignación de los votantes frente a la corrupción y transformar el miedo de los ciudadanos ante los altísimos niveles de inseguridad que sufre el país en esperanza.

Poco importó al electorado su discurso homofóbico, machista y racista, su nostalgia por la dictadura mílitar o su apología a la tortura. Brasil quería un cambio drástico y lo encontró en “sus francas ideas conservadores y su lucha contra la criminalidad”, dijo Michael López Stweart, analista político y director de Arko Advice.

Por eso en primera vuelta su victoria fue demoledora. Bolsonaro obtuvo el 46% del apoyo frente al 29% de su contendor el izquierdista Fernando Haddad. Tendencia que se mantuvo en la ronda definitiva de este 28 de octubre: 55,34 % frente al 44,66 % de Haddad, lo que representa más de 11 millones de sufragios de ventaja. Su triunfo es contundente. Bolsonaro se erige como el nuevo Jefe de Estado de la nación carioca. Conozca al ultraderechista que conquistó Brasil:

Los primeros años de Jair Bolsonaro

Parte de su infancia transcurrió en El Dorado, un pequeña ciudad de 15.000 habitantes del estado de Sao Paulo. Para entonces la ciudad era un pequeño pueblo en medio de la selva. Los Bolsonaro llegaron ahí por su padre, Percy Geraldo Bolsonaro, quien ejercía como dentista sin título. Las personas en ese poblado lo recuerdan como un muchacho tranquilo, que le gustaba pescar y estar con amigos. Sus “hábitos sencillos” de aquella época, dice Marisa Lobo, activista antiaborto y "profamilia" cercana a Bolsonaro, lo acompañan todavía. Cuando se le pregunta por Bolsonaro, ella dice que: “tiene un gran amor por la bandera de Brasil”.

Esa admiración brotó un día de mayo de 1970. En ese momento, el guerrillero Carlos Lamarca luchaba contra la dictadura militar que se instaló desde 1964 hasta 1985 y que en esa época enfrentaba sus años más cruentos. Lamarca disparó contra una estación de Polícia y la tranquilidad que hasta entonces se vivía en el pueblo se detuvo.

A un joven Bolsonaro de 15 años le impresionó tanto ese episodio que le contó a sus amigos que quería enlistarse en el Ejército. Lo deslumbró la forma como los militares imponían orden. Esa fue su siguiente lucha.

El capitán Bolsonaro, una controvertida carrera en la milicia

Desde joven se atizaba su ambición. Quería llegar al Ejército, sabía que en esa época donde la violencia se agudizaba más, los militares tenían mucho poder y él quería ser uno de ellos. Por eso, a final de los años setenta, salió de El Dorado y se presentó en una escuela de cadetes en la ciudad de Resende en Río de Janeiro. Bolsonaro siempre se ufanó de cómo la disciplina y los valores que aprendió en el Ejército marcaron su vida como político, pero su carrera militar también se vio minada por actos de indisciplina. Así empezaban a verse destellos de su controvertida personalidad.

En 1986, el militar en formación escribió un artículo en la revista 'Veja' en el que criticaba los bajos salarios que recibían los soldados. Esto lo hizo sin el permiso de sus superiores, lo que enseguida fue reconocido como un acto de deslealtad. Por este incidente se le abrió una investigación disciplinaria.

Jair Bolsonaro en la academia militar en 1977.
Jair Bolsonaro en la academia militar en 1977. Jair Bolsonaro / perfil de Facebook

Según un documento secreto de 1980 del Ejército, que dio a conocer el diario brasileño 'Folha de Sao Paulo', sus superiores lo describieron así: “trato agresivo, ambicioso e irracional”. Bolsonaro fue arrestado por dos semanas y luego quedó en libertad. A pesar de esto, también recibió telegramas como apoyo de familiares de soldados que estaban de acuerdo con su reclamo.

En 1987, después de una década de formación, Bolsonaro saltó a la vida pública por estar detrás de la operación “Callejón sin salida”, que consistía en poner artefactos explosivos de bajo calibre en algunos cuarteles como símbolo de protesta por los bajos salarios de los soldados. El tema se cerró sin resolverse del todo. El capitán Bolsonaro fue absuelto pero la imagen que dejó en algunos de sus altos mandos militares fue negativa: tenía “una excesiva ambición de realizarse financiera y económicamente”, reza el informe.

Del Ejército al Congreso de Brasil

El hoy mandatario electo había reunido el apoyo de un sector de las fuerzas armadas. Sabía que era tiempo de lanzarse a la política. Ya corría el año 1988 y a la dictadura militar le quedaba poco tiempo, así que con ese respaldo se eligió como consejal por el Patido Demócrata Cristiano, en el estado de Río de Janeiro. “Él era apoyado por un grupo muy pequeño, sus electores eran militares o exmilitares”, explicó López.

Dos años después, en 1990, fue electo diputado por Río y así llegó al Congreso. Allí estuvo 27 años. “Bolsonaro fue un diputado de poco impacto, no era un líder de partido político ni participó de grandes proyectos como congresista o en comiciones importantes. Él era un diputado de bajo clero que tenía una buena relación con los militares”, explicó López.

En todo ese tiempo como congresista Bolsonaro no se destacó en Brasilia, capital y corazón político de Brasil. De más de 170 proyectos de ley de su autoría, solo dos se convirtieron en ley: uno de ellos fue la propuesta que extiende el beneficio de exención del Impuesto sobre Productos Industrializados y otra la autorización del uso de la fosfoetanolamina, una pastilla para el cáncer. “Como diputado, siempre atendió a todos, nunca discriminó, pero cuando el asunto involucraba al Partido de los Trabajadores, la corrupción y la militancia LGTBI en las escuelas, era distinto”, afirmó Lobo.

“Bolsonaro fue un diputado de poco impacto, no era un líder de algún partido político ni participó de grandes proyectos como congresista o en comiciones importantes”, Michael López.

A Bolsonaro parecía no interesarle la vida de congresista tanto como la controversia. Desde entonces añoraba la dictadura militar, decía que “su gran error fue haber torturado y no matado”, pero además afirmaba que estaba “a favor de la tortura y el pueblo también”.

Bolsonaro, el controvertido candidato presidencial

Antes de llegar al Partido Liberal Social, movimiento que acogió su candidatura presidencial el pasado verano, Bolsonaro pasó por 8 partidos. El ultraderechista se ha presentado como un ‘antiestablishment’. Dice que no acoge padrinazgos de ningún tipo, pero 3 de sus 5 hijos ocupan cargos legislativos: Flávio es diputado estatal y senador por Río de Janeiro, Carlos es concejal del mismo estado y Eduardo Bolsonaro ha sido reelegido diputado federal por São Paulo en las elecciones del 7 de octubre con una victoria sonante: se convirtió en el diputado federal más votado en la historia de Brasil con 1.814.443 votos.

Cuando se pregunta por la carrera política de Jair Mesías Bolsonaro a alguno de sus colegas, la respuesta es tajante: “él siempre está al lado de la verdad. No existe una sola prueba de una sola cosa irregular que él haya hecho. Es un patriota y un cristiano", dijo a France 24, el diputado Heitor Freire, presidente estatal del Partido Social Liberal, movimiento de Bolsonaro.

Hasta la fecha, Bolsonaro no ha estado implicado en ningun escándalo de corrupción en Brasil. Sin embargo, algunos como el sociólogo brasileño Rodrigo Saussana consideran que es un “oportunista” pues abandera la lucha contra la corrupción, pero “apoyó al Gobierno de Lula y elogió a Hugo Chávez en su momento”.

Como candidato presidencial, Bolsonaro solo endureció la retórica que manejaba desde que era diputado y lo hizo cuanto más se acercaba a las bancadas evángelicas, que fueron un sector clave para lograr la Presidencia. Afirmaciones como: "no voy a combatir ni discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle los voy a golpear", “los negros ni para el procreador sirven” o “usted no merece (ser violada), porque es muy mala y porque es muy fea”, refiriéndose a una diputada en el Congreso, le mereció la etiqueta de racista, homofóbico y misógino hasta el final de su campaña. Para integrantes de su partido, esto se trata de noticias falsas.

“Los medios utilizan 'fake news' para decir que él está en contra de los homosexuales, de las mujeres y es racista, pero cuando su pareja se casó con él, esta era una madre soltera y su suegro es un hombre negro, de la parte noreste que es la más pobre de Brasil”, alegó el diputado Freire. Además, agregó Lobo que “cuando nació su única hija, se volvió "niñero", o sea, es comandado por las mujeres en casa”, pero estas explicaciones van en contravía de lo que ha dicho el candidato públicamente.

La Iglesia, principal bastión de Bolsonaro

En Brasil, el país con mayor número de católicos en el mundo y donde el 22% se declara evangélico, Bolsonaro encontró su apogeo. Tres días antes de la primera vuelta presidencial, Silas Malafaia, líder espiritual de la Iglesia Asamblea de Dios, la más grande del país con 12 millones de feligreses, declaró su apoyo al presidente electo.

A los fieles poco les importó que Bolsonaro, que defiende a ultranza la familia tradicional, se haya casado tres veces y tenga cinco hijos de distintos matrimonios. "Él usa la biblia para defender algunas de sus visiones, a él no le gustan las mentiras, es un gran líder, él hará un Brasil para todos”, dijo Freire y eso parece ser lo más importante. “Dios por encima de todo”, como dice Bolsonaro, que en campaña aseguró que “estamos en un Estado cristiano, no en un Estado laico”.

El fenómeno Bolsonaro fue creciendo con fuerza en pocos meses. Las personas se vieron atraídas por su personalidad y su discurso extremista, que prometía más seguridad, menos corrupción y devolver a Brasil la integridad y los valores perdidos. “Él da voz al ciudadano de bien, que no aguanta más ver tantos niños siendo erotizados en las escuelas, enfrentó la dictadura de lo políticamente correcto y confrontó la corrupción moral, política y financiera de Brasil siendo la voz que el pueblo clamaba”, sentenció Lobo.

Por eso la mayoría de empresarios, al ver su crecimiento en las encuestas decidieron apoyarlo también. “Soy diferente a los demás, mi bandera siempre ha sido Juan 8:32, conocereís la verdad y la verdad os hará libres”, declaró Bolsonaro.

Bolsonaro llegó a la Presidencia de Brasil en medio de una de las crisis más acentuadas del país. El combate contra la corrupción, contra la violencia, una economía que no se recupera después de la peor recesión, número altos en desempleo y ahora unir un país completamente fragmentado serán algunos de sus retos inmediatos.

Cerca de 57.615.723 brasileños decidieron este 28 de octubre que el militar, el político y el cristiano Jair Mesías Bolsonaro sea el que lleve las riendas del gigante latinoamericano por los próximos 4 años y escriba así un nuevo capítulo en la historia de Brasil.

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