Protestas

Pakistán: los fundamentalistas tratan de bloquear al país

Partidarios del partido político islamista TLP protestan a raíz de la absolución de Asia Bibi por la Corte Suprema, en Islamabad, Pakistán, el 1 de noviembre de 2018.
Partidarios del partido político islamista TLP protestan a raíz de la absolución de Asia Bibi por la Corte Suprema, en Islamabad, Pakistán, el 1 de noviembre de 2018. Faisal Mahmood / Reuters

La absolución de la cristiana Asia Bibi despertó la ira de los grupos extremistas, partidarios de su condena a muerte. Acusada de blasfema y condenada al ahorcamiento en 2010, la Corte Suprema terminó indultándola este miércoles.

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No son muchos ni personajes representativos de la sociedad pakistaní, pero tienen una fuerte capacidad de movilización. Este jueves 1 de noviembre, Pakistán permaneció en parte bloqueado a causa de la acción de grupos de manifestantes que trataron de obstruir las vías de las principales ciudades del país.

El descontento de estos grupos creció a raíz de la decisión de la justicia de absolver a Asia Bibi. En 2009, esta madre de cinco hijos estuvo en el centro de una disputa cuando unos campesinos musulmanes que trabajaban a su lado se rehusaron a compartir agua con ella por ser cristiana, una minoría que representa menos del 2 % de esta nación de más de 200 millones de habitantes. Luego de esta discusión, fue acusada de haber cometido blasfemia contra el profeta Mahoma y enseguida recibió condena a muerte.

En Pakistán, la blasfemia es un delito desde 1982, cuando el país estaba bajo la dictadura militar Muhammad Zia-ul-Haq, que también convirtió al país en una Republica Islámica. Para cualquier irrespeto hacia el profeta, la sección introducida en el código penal prevé una multa, el encarcelamiento o incluso la pena capital. Sin embargo, ninguna persona fue condenada a muerte hasta la fecha. Asia Bibi hubiese sido la primera.

La nebulosa de grupos islamistas radicales es liderada por el partido Tehereek-e-Labaik Pakistán (TLP), que se caracteriza por su estricta posición en materia de blasfemia. “Las protestas continuarán sean cuales sean las circunstancias”, afirmó en las redes sociales el jefe de esta formación.

El llamado del TLP y de sus aliados a condenar la absolución de Bibi tuvo ecos en todo el país. Los manifestantes lograron cortar un acceso a la capital, Islamabad, y paralizar la ciudad más poblada, Karachi.

“No deberían tener la falsa impresión que el Estado es débil”

“Les insto, por el bien de este país, no intentar perjudicar por su banco de votos y por beneficio político”, afirmó en una intervención el Primer ministro pakistaní, Imran Khan. “Les llamo a no presionar al Estado hasta que se vea obligado a tomar las medidas necesarias”, añadió.

“Todos los que participan en estas manifestaciones tienen que saber que no pueden desafiar al Estado (...) No deberían tener la falsa impresión que el Estado es débil”, advirtió por su parte el ministro de Información, Fawad Chaudhry.

El Gobierno rompió con su tradicional tolerancia hacia los movimientos islamistas. Se trata de “una línea dura y sin equívoco contra el fanatismo religioso y el odio, que no habíamos visto desde hace casi dos décadas”, señaló un periodista del diario Dawn, Khurram Husain. “Estas fuerzas minúsculas pero muy organizadas, son unas fuerzas de odio que infectan nuestro aparato político”, añadió.

No obstante, la amenaza de mano dura de Khan no desmovilizó a los islamistas y las autoridades han tenido que empezar a negociar con los líderes de las protestas en varias localidades. “Hablaremos con los partidos que están protestando. No haremos uso de la fuerza”, matizó el viceministro del Interior paquistaní, Sheheryar Afridi.

En cuanto a Asia Bibi, una vez libre, deberá exiliarse de su país, por su seguridad.

Con AFP y EFE

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