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EE.UU.: voto femenino, ¿fuerza determinante en las 'midterms'?

Una manifestante muestra las palabras "no regresaremos" escritas en sus manos fuera de la Corte Suprema de los EE. UU., después de que el Senado de EE. UU. votó para confirmar la nominación de Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema de Justicia en el Capitolio de Washington, EE. UU., el 6 de octubre de 2018.
Una manifestante muestra las palabras "no regresaremos" escritas en sus manos fuera de la Corte Suprema de los EE. UU., después de que el Senado de EE. UU. votó para confirmar la nominación de Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema de Justicia en el Capitolio de Washington, EE. UU., el 6 de octubre de 2018. Jonathan Ernst / Reuters

Con el historial de frases desobligantes de Donald Trump hacia las mujeres, la designación de Kavanaugh en la Corte Suprema y la potencia del movimiento #Metoo de fondo, ¿la indignación femenina llegará a las elecciones de medio término?

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Los comentarios desobligantes de Donald Trump hacia las mujeres es un tema de vieja data que no cambió con su llegada a la Presidencia. A Hillary Clinton, su contendiente en las presidenciales de 2016, dijo entre muchas otras cosas que “si no podía satisfacer a su esposo, qué la hacía creer que podía satisfacer a EE. UU.", en otro tweet el 16 de abril de 2015.

El hombre más poderoso del mundo comparó con un animal a su exasesora Omarosa Manigault Newma y la tildó de “loca llorona” en Twitter el pasado 14 de agosto.

Y el 20 de octubre dijo de Stacey Abrams, la candidata demócrata a la gobernación de Georgia, que "no estaba calificada" para el cargo sin ningún argumento que soportara su afirmación. Pero fue más allá y dijo que la aspirante afro "destruiría un gran estado".

“Desde que Trump es presidente a quien le demuestra respeto es a lo que se conoce como el 'strongman', a los ultraderechistas. No respeta a las mujeres", dijo a France 24 Jenice Fuentes, analista política. Cuando sus críticos le dicen que es “machista o misógino” el alega que “nadie tiene más respeto por las mujeres que yo”.

Sin embargo, desde su primer día en la Casa Blanca, miles de mujeres se manifestaron en contra de su lenguaje y las posibles decisiones que las afectaría en sus libertades. Por eso, el movimiento ‘#MeToo’ volcó a las calles a miles de mujeres a protestar también contra el magnate. A través de la campaña muchas perdieron el miedo a denunciar agresiones sexuales y desde Hollywood hasta el Capitolio se sintió el remezón en el que varias figuras públicas cayeron.

Con la confirmación de Kavanaugh como juez de la Corte Suprema, la distancia entre el magnate y buena parte del electorado femenino se acentuó. Los republicanos entienden que esa brecha puede ser conflictiva para sus intereses en las elecciones de medio término si las mujeres salen a votar en masa. Ahora la cuestión es si esa indignación y enojo que muchas sienten hacía Trump podrá llegar a las urnas el próximo 6 de noviembre.

“Las mujeres tienen una influencia enorme en los resultados electorales”

En unos comicios “donde los márgenes de ganancia van a ser tan estrechos”, como resaltó el analista político Peter Schchter, las mujeres juegan un papel determinante. Como explicó Díaz, “más de la mitad del electorado son mujeres y tienen una influencia enorme en los resultados electorales porque después de dos años de políticas divisivas que han polarizado al país, se dieron cuenta de que cada voto cuenta”.

En una coyuntura de agitación social producto de la ola de escándalos sexuales que han rodeado las altas esferas de poder en el mundo del entretenimiento, la tecnología y la política y que ha promovido el mismo Trump, desestimando su impacto “se espera que el voto femenino salga más fuerte y decisivo que en años anteriores”, aseguró Jenice Fuentes, estratega política.

Por eso, en medio de un mitin político de cara a las elecciones, Trump se dirigió a ellas y les dijo: “ignórenme, concéntrense en la economía”, una de las fortalezas innegables de su Gobierno. Pero, aunque el índice de aprobación económico del presidente subió seis puntos y se ubicó en un 51%, según datos de la encuesta económica de 'CNBC' divulgada el pasado marzo, para las mujeres hay mucho más en juego.

“El acceso a oportunidades laborales, el cuidado de salud y cobertura a un precio asequible, oportunidades educativas e igualdad en el empleo, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos" son determinantes, explicó Díaz. Temas que en la Administración del republicano no han visto mayor progreso.

La era Trump: un retroceso para los derechos de las mujeres

Desde que el magnate llegó a la Presidencia, las políticas en favor de las mujeres se han visto diezmadas. Según la información que recopiló la organización ‘Center for American Progress’, lo que Obama construyó durante su Gobierno en materia de políticas públicas para ellas, Trump lo desarmó en los primeros 100 días como presidente.

El mandatario retrasó una regla de horas extraordinarias de la administración de Barack Obama, que habría otorgado a 3,2 millones de mujeres el derecho a reclamar el pago de horas extraordinarias de trabajo. Tampoco ha avanzado en materia de igualdad salarial. Su Ley de Atención Médica podría restringir las opciones de las mujeres al negar la cobertura del aborto a través del mercado de seguros privados. Además, sus acciones han sido nulas a la hora de combatir las agresiones sexuales en todos los niveles.

Además, con la nominación de Brett Kavanaugh como Juez de la Corte Suprema de Justicia luego de que tres mujeres denunciaran haber sido agredidas sexualmente por el abogado, este fue confirmado. Con esto "Trump y los republicanos dejaron claro dónde están sus prioridades e intereses", afirmó Díaz.

Aunque no hay una relación que establezca que esta es la razón por la que el 65% del electorado femenino desaprueba la gestión de Trump, según la encuesta divulgada el pasado septiembre por ‘The Washington Post’ en alianza con el ‘Schar School’, da luces sobre qué podría pasar el próximo 6 de noviembre con el voto femenino.

"Indudablemente esto tendrá un costo en las urnas"

Para Díaz, las mujeres no están mejor con Trump como presidente y eso se verá reflejado en estos comicios. “El manejo del tema del acoso sexual y la violencia contra la mujer por parte del presidente y de los republicanos en el Senado, la burla de Trump a la Dra. Blasey Ford y otras víctimas (de acoso sexual), indudablemente esto tendrá un costo en las urnas”.

Como Díaz, Vanessa Neuman, presidenta del centro de pensamiento ‘Asymmetrica’ en Washington, asegura que: “las mujeres le pasarán la cuenta (a Trump) por su humillación y por defender a tantos hombres que tienen larga trayectoria del mal comportamiento con las mujeres”.

Pero el analista político Peter Schechter, no coincide con esa tesis. “Yo no creo que las mujeres vayan a votar radicalmente de lo que han votado en el pasado, por el hecho de que Trump ignore tan rotundamente el tema del acoso sexual, lo mejor que se puede esperar es que haya más votos femeninos que en el pasado, ya que la mayoría de mujeres blancas votaron por Trump en 2016”.

Según datos publicados por el ‘Pew Reseacher Center’ el 1 de noviembre de 2018, 6 de cada 10 ciudadanos registrados dicen que Donald Trump influirá en su voto para el Congreso este otoño. Si estos datos son correctos, para Shefter una cosa es clara: “si hay una diferencia en el voto femenino en estas elecciones, podemos confiar tranquilamente en que va a ser mayoritariamente demócrata”.

Estas pueden ser unas elecciones históricas para las mujeres pues este año hubo un mayor número de candidatas postulándose para las 'midterms'. Según reseña el diario 'The New York Times', 272 de los 964 aspirantes son mujeres. Si este 'boom' femenino se refleja en las urnas ya sería un avance sustancial para las mujeres.

Queda por ver si el 6 de noviembre las acciones de Trump se volverán contra él y su partido o si en cambio los respaldarán sin darle mayor importancia a su retórica.

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