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Caravana migrante: dividida entre quienes quieren quedarse en México y los que prefieren llegar a EE. UU.

Parte de una caravana de migrantes, que viaja desde Centro América hacia Estados Unidos, descansa después de caminar por la carretera que une Huixtla con Mapastepec, México, el 7 de noviembre de 2018.
Parte de una caravana de migrantes, que viaja desde Centro América hacia Estados Unidos, descansa después de caminar por la carretera que une Huixtla con Mapastepec, México, el 7 de noviembre de 2018. Ueslei Marcelino /Reuters

Cientos de migrantes que acampan en Ciudad de México aseguran que planean quedarse en este país por razones humanitarias. Pero hay quienes están dispuestos a seguir su camino hacia Estados Unidos, pese a las advertencias del presidente Donald Trump.

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Los portavoces del grupo anunciaron, el miércoles 7 de noviembre, que en 48 horas anunciarían su decisión de seguir o no con su travesía.

Además, pidieron sostener una reunión con el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, para este jueves 8 de noviembre.

Al menos 5.000 personas, en su mayoría provenientes de Honduras, Guatemala y El Salvador, han ido llegando desde el pasado 4 de noviembre a la capital mexicana. Permanecen en tiendas de campaña en el complejo deportivo Magdalena Mixhuca.

Allí, residentes, grupos religiosos y autoridades, les ofrecen alimentación, ropa, asistencia sanitaria y asesoría jurídica. Tratan de tomar una decisión mientras descansan del duro viaje que emprendieron a pie desde sus naciones de origen.

Parte de los migrantes de la caravana desiste de su viaje a EE.UU.

Algunos migrantes que viajan desde Centro América hacia Estados Unidos, descansan en la Ciudad de México,el 7 de noviembre de 2018.
Algunos migrantes que viajan desde Centro América hacia Estados Unidos, descansan en la Ciudad de México,el 7 de noviembre de 2018. Hannah McKay/Reuters

Distintas organizaciones humanitarias, entre ellas la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, redoblan sus esfuerzos para informar a las personas sobre las dificultades de entrar a Estados Unidos.

Las autoridades migratorias aseguran que los miembros del éxodo tienen 30 días, contados a partir del momento en que entraron a México, para solicitar refugio si sufrieron violencia en sus países de origen.

Una vez inicien el proceso, se les concede una visa por un año, por razones humanitarias. Con ese documento pueden trabajar en territorio mexicano hasta que su pedido de permanencia sea respondido.

Durante su travesía, los migrantes han escuchado a cerca de las advertencias del presidente Donald Trump, quien ordenó el despliegue de al menos 5.200 militares a la frontera de Estados Unidos con México en Texas, Arizona y California.

“Dicen las noticias que hay muchos militares en la frontera”, afirmó el hondureño Francisco Redondo, al hablar con la agencia EFE sobre sus dudas para llegar a territorio estadounidense.

Emilson Manuel Figueroa, un pintor que dejó a sus dos hijos en Honduras para buscar un trabajo en Estados Unidos, señala que no descarta aceptar la oferta de las autoridades mexicanas.

“Si me dan trabajo aquí me quedo, mejor me quedaría aquí que allá (Honduras), donde no tengo que hacer nada”, indica este hombre, quien además asevera que una de sus principales razones es huir de la violencia de su país, después de que las pandillas asesinaran a dos de sus primos.

Varios dicen que no continuarán el viaje sin seguridad. Piden el acompañamiento de la policía y organizaciones de Derechos Humanos.

“Realmente hay muchas personas que sí estamos esperando que todos se pongan de acuerdo para poder continuar, porque no podemos seguir así no más, si no nos acompaña la policía, si no nos acompañan los Derechos Humanos”, dijo a la agencia Reuters otro de los miembros de la caravana.

La travesía por el “sueño americano”, pese a los riesgos

Un grupo de migrantes de la caravana que viaja hacia EE.UU. descansa en la carretera que une Tapanatepec y Santo Domingo Ingenio, cerca de Tapanatepec, México, el 7 de noviembre de 2018.
Un grupo de migrantes de la caravana que viaja hacia EE.UU. descansa en la carretera que une Tapanatepec y Santo Domingo Ingenio, cerca de Tapanatepec, México, el 7 de noviembre de 2018. Carlos Garcia Rawlins/Reuters

Para otra parte de los migrantes la historia es distinta. Su objetivo de llegar a suelo estadounidense es inamovible.

“Para quedarme en México, me hubiera quedado en Honduras”, dijo León Rodríguez, tras abandonar una carpa de asesoramiento migratorio, donde le advirtieron sobre los peligros en la frontera.

Dice que está dispuesto a asumir los riesgos. “Uno sabe a los que se atiene y el riesgo que corre”.

Hay quienes esperan que compañeros de la misma caravana y que se encuentran dispersos por distintas ciudades mexicanas se congreguen y avancen juntos. Confían en que si viajan en masa tendrán más posibilidad de ser escuchados y entrar a Estados Unidos.

“No deja de preocuparnos, pero cuando estemos allá será otra cosa. A lo mejor el gobierno de Estados Unidos cambia de opinión cuando mire a la gente y le acaba tocando el corazoncito”, explicó Rosaura, otra de las migrantes.

Por su parte, el gobierno mexicano informó que muchas de las 5.000 personas que viajan en esta caravana rechazaron las medidas de protección internacional para permanecer en este país.

Ya sea que opten por quedarse en México o seguir hacia Estados Unidos, la mayoría descarta, al menos por ahora, regresar a su país, mientras reprochan a sus gobiernos las razones por las que afirman que se ven obligados a partir de sus hogares.

"La preocupación de ellos no es que se vayan las madres, no es que aguanten sol, no es que aguanten lluvia y duerman a la intemperie. No. Eso no es lo que le molesta al gobierno de Honduras. Lo que le molesta es que se vayan visibles y que el mundo esté viendo la tragedia en la cual nosotros vivimos.", dijo Bartolo Fuentes.

“O Estados Unidos o México. La última opción es Honduras”, sentenció el migrante Francisco Redondo.

Con Reuters, EFE y AFP

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