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Los dilemas de Trump y los demócratas tras las elecciones de medio término

El presidente Donald Trump y la líder demócrata Nancy Pelosi, quien suena para presidir la Cámara de Representantes. Con fotos de Reuters.
El presidente Donald Trump y la líder demócrata Nancy Pelosi, quien suena para presidir la Cámara de Representantes. Con fotos de Reuters. France 24 en español

Los días del régimen de partido único en el Congreso terminaron. Con mayoría demócrata en la Cámara y los republicanos al timón en el Senado, un nuevo tablero político se dibuja. Triunfo agridulce para Trump y la oposición.

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Después de conocer los resultados de las elecciones, el presidente Donald Trump celebró su “tremendo éxito”. Las elecciones de medio término (‘midterm’) se convirtieron en un plebiscito sobre su presidencia y él las disputó como si su nombre estuviera en la papeleta.

Mitin tras mitin, su inflamada retórica movilizó a buena parte de las bases republicanas, asumiendo que podía ganar estas votaciones con el mismo libreto que lo llevó a la Casa Blanca en 2016.

“Si estas elecciones fueron un referéndum sobre Trump, salió bien parado”, aseguró el estratega republicano Julio Shiling. Además de reforzar la mayoría republicana en el senado, el mandatario obtuvo importantes victorias en estados como Texas, Florida e Indiana, carreras muy apretadas y que al final se inclinaron hacia las políticas de línea dura del magnate y su partido.

Pero en unas elecciones tan polarizadas, buena parte de los votantes se alzaron visiblemente contra el trumpismo y lo que representa. Una nueva realidad política del país, que levanta desafíos significativos para el mandatario, de cara a las presidenciales de 2020. El Congreso, que antes controlaban los republicanos, quedó dividido.

Los demócratas ya no son un partido débil y desorientado como se les veía antes del 6 de noviembre. Con su nueva mayoría en la Cámara Baja, donde estuvieron en minoría los últimos ocho años, pueden investigar activamente a Trump. Aunque la líder de los demócratas, Nancy Pelosi, señaló que su objetivo se centrará en cumplir su agenda legislativa, el ala más radical será un obstáculo para el mandatario.

En su primera conferencia de prensa luego de las elecciones, Trump los llamó a colaborar en el Congreso. Y lanzó toda una rama de olivo a la que probablemente será la jefa de la oposición, Nancy Pelosi, anunciando que incluso le pondría votos para que sea elegida como líder de la mayoría en la cámara.

Los demócratas en la Cámara: el poder de investigar a Trump

En enero, el presidente llegará a Washington a enfrentar una Cámara controlada por una oposición fortalecida y tendrá solo dos años de margen antes de las elecciones de 2020 para tramitar las leyes que prometió cuando estaba en campaña y que pueden ser determinantes para impulsar su reelección. Un camino que, en términos legislativos, resulta complejo, en particular en temas muy sensibles para el electorado como la migración o la salud.

“La recuperación de los demócratas de la Cámara implica que ellos van a ser los que dominen la agenda legislativa y, por tanto, los que decidan qué proyectos se discuten y cuáles pasan a votación. Eso hace que, si el presidente Trump tiene intereses en que uno de sus proyectos sea tramitado, tenga que negociar y mejorar los lazos que tiene con el Partido Demócrata”, señaló el analista político y columnista Joaquín Vélez.

Uno de los mayores retos que enfrentará el mandatario “sin duda, será el de sacar adelante sus propuestas más radicales. En especial las que más les preocupan a las bases votantes de los demócratas, como el muro en México y otros temas migratorios”, añadió Vélez.

Estos obstáculos legislativos representan solo una parte de los desafíos que un Congreso fragmentado planteará en 2019. Al asumir el control de la Cámara, los demócratas podrán hacer mayor control político, presidirán comités claves y tendrán poder de citación para adelantar investigaciones de toda índole contra Trump, que podrían ir desde sus presuntos vínculos con Rusia, hasta sus prácticas comerciales, o exigirle hacer públicas sus declaraciones de impuestos, que se ha negado a revelar.

También está sobre la mesa la posibilidad de abrirle un proceso de destitución o ‘impeachment’ al mandatario.

Por lo pronto, la líder demócrata, Nancy Pelosi parece haber asumido un tono conciliador pero condicionado, al igual que el presidente Trump.

En la conferencia de prensa luego de que se conocieron los resultados, Pelosi ofreció trabajar con Trump pero anunció que habrá “supervisión de su gobierno”.

Un contrapeso poderoso: el control republicano del Senado

Este escenario, para Shilligan, no es más que una utopía: “el margen de los demócratas en la cámara baja no es tan alto, por eso, en cuanto a intentos de destitución o "impeachment", olvídense de eso. El Senado tiene supremacía en ese proceso complicado y es el juez para considerar cualquier cargo potencial que pudiera salir de la cámara baja”.

Frente a esa posibilidad, y pese a su tono conciliador, Trump fue categórico y dijo que si los demócratas piensan investigarlo él hará lo mismo con ellos.

En un senado mayoritariamente republicano estas posibilidades son remotas. Lo cierto es que, si bien “los resultados no fueron buenos para el presidente, sí fueron mejores de lo que este podía esperar, teniendo en cuenta que las encuestas daban resultados más optimistas para los demócratas”, agregó Vélez.

Pese a perder gobernabilidad en la cámara, con la victoria en el senado, Trump ganó “en distintos aspectos, como la posibilidad de seguir nombrando jueces conservadores para la Corte Suprema”, dijo Vélez.

El Senado se encarga de confirmar las nominaciones a la Corte Suprema, la cual tiene la última palabra sobre temas sensibles como la regulación de la marihuana o la despenalización completa del aborto, ante la parálisis legislativa que ha caracterizado al Congreso por la polarización entre ambos partidos. Debates que ya se registran en distintos estados del país.

“Esto es una ganancia para los republicanos, que pueden llegar a consolidar una amplia mayoría conservadora en la Corte. Más si se tiene en cuenta que los dos jueces de mayor edad en la Corte (y, por ende, muy seguramente los próximos a salir) son Breyer (de 80 años) y Ginsgurg (de 85 años), ambos de pensamiento liberal y nombrados por presidentes demócratas”, afirmó Vélez.

Los dilemas de Trump y los demócratas hacia 2020

La situación es muy compleja, en especial con las elecciones presidenciales de 2020 a la vista.

Ambos partidos enfrentan retos. Mientras Trump y los republicanos redujeron su margen de gobernabilidad al perder parte del poder legislativo en la Cámara, los demócratas “perdieron la posibilidad de mostrar la existencia de una insatisfacción total con el presidente Trump pues la famosa “ola azul” o “tsunami demócrata” no se dio”, aseguró Vélez.

Por eso, “puede ser posible que (demócratas y republicanos) tracen una agenda en común, ya que ambos partidos se necesitan. Los demócratas tienen dos opciones: o encontrar formas de trabajar con los republicanos u obstruir todas las propuestas del gobierno. La segunda opción no les conviene del todo, pues como esto afectaría al país, los votantes se los podrían cobrar en las próximas elecciones”, sostuvo Vélez.

Sin embargo, también para el presidente hay piedras en el camino a la reelección. Y ya ha dado indicios de que podría inclinarse a tender algunos puentes.

El sol se pone detrás de la cúpula del Capitolio de los EE. UU. En Washington, EE. UU., El día de las elecciones parciales, 6 de noviembre de 2018. James Lawler Duggan / Reuters

Momentos antes de los comicios del martes 6 de noviembre, el presidente expresó su deseo de suavizar su discurso. "Me gustaría tener un tono mucho más suave. Creo que, en cierta medida, no tengo otra opción", dijo en entrevista a Sinclair Broadcast Group, amigable con la administración. "Pero tal vez lo haga".

Una declaración sorprendente, pues si algo ha caracterizado a Trump ha sido su tono duro y agresivo con quienes considera rivales, desde los demócratas hasta la caravana de migrantes centroamericanos que se dirigen a su país.

En la conferencia de prensa que dio luego de conocerse los resultados, Trump ofreció a los demócratas trabajar conjuntamente en temas de infraestructura, comercio y salud.

Trump sabe que su reelección está en juego y para Vélez, tiene dos caminos: “los republicanos, y en especial el presidente, tienen la opción de dejar su discurso radical y tener más en cuenta a los demócratas; o mantener una agenda diametralmente opuesta a la de ese partido. En caso de que tome la segunda decisión, muy seguramente sus propuestas no van a ser aprobadas por la Cámara por lo que no le conviene que esto suceda”, señaló el analista.

Otro dilema del presidente es cómo reconquistar a los votantes blancos de los suburbios, con altos ingresos y elevados niveles educativos, que contribuyeron a su elección en 2016 pero que ahora, de acuerdo a las primeras evidencias en los sondeos, se inclinaron por los demócratas. Y hacerlo sin descuidar a su base más fiel, los sectores rurales, de ingresos bajos y sin títulos universitarios, según las encuestas, que podrían cobrarle la no materialización de sus propuestas insignia como la construcción del muro fronterizo.

De cualquier forma, después de esta apretada y divisiva contienda electoral, queda por ver si Trump elegirá negociar o su controvertida personalidad se interpondrá en su reelección.

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