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Anuncian indemnización a las víctimas de Colonia Dignidad, uno de los episodios más oscuros de la dictadura chilena

© Cortesía Zazil-Ha Troncoso | La fosa en la que la Justicia constató que fueron inhumados y exhumados los cuerpos de los detenidos desaparecidos que fueron asesinados en Colonia Dignidad.

Texto por Patricia Luna

Última modificación : 10/11/2018

El Parlamento alemán anunció que indemnizará a las víctimas de Colonia Dignidad, uno de los casos más terroríficos de la dictadura en Chile donde se esclavizó, violó y desapareció a centenares de personas.

Este viernes 9 de noviembre amaneció un poco más resplandeciente e iluminado en Chile con la noticia de que el Bundestag alemán indemnizará a las víctimas de Colonia Dignidad, iniciando así quizá el camino de reparación de uno de los capítulos más oscuros y vergonzosos para la humanidad de la dictadura chilena (1973-1990).

Leer lo que ocurrió en Colonia Dignidad es adentrarse en una terrible novela de terror, en un thriller psicológico, con el agravante de que todo lo que ocurrió allí, aunque sea difícil de creer y de admitir como seres humanos, sucedió en la realidad.

Colonia Dignidad, un enclave situado a unos 350 kilómetros al sur de Santiago, fue un lugar donde se violó a niños de manera sistemática, pero también dónde se les eliminó uno de sus derechos más fundamentales, el de la identidad, el de poder conocer por ejemplo quiénes eran ellos o quiénes fueron sus padres.

Durante la dictadura militar chilena, los miembros de la cúpula de mando de la colonia trabajaban en estrecha cooperación con los militares chilenos

 
Fue un lugar donde se violaron de forma implacable y organizada los derechos humanos más básicos de más de 300 colonos, pero también, un centro de esclavitud, trabajos forzados, una instalación de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) para la detención, tortura y desaparición forzosa, una fosa común masiva, un lugar de fabricación y comercio de armas, donde se realizaban experimentos con armas químicas y bacteriológicas y un sofisticado centro logístico de apoyo para la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Hasta donde sabemos… porque 57 años después de haber sido fundado, todavía hay muchas incógnitas que no han podido destaparse bien sobre el rol real que jugó este enclave en la página más oscura de la reciente historia chilena.

Centenares de niños y adultos fueron secuestrados, drogados, esclavizados, violados y desaparecidos

Ya pesaba una orden de detención por abusos sexuales contra el miembro nazi Paul Schäfer en Alemania en 1961, cuando este logró evadirla al fugarse a Chile, junto a 100 de sus seguidores, la mayoría niños y jóvenes de un hogar que había dirigido cerca de Bonn, para fundar en suelo chileno, ese mismo año, Colonia Dignidad.

Según el documento de la moción parlamentaria con la que trabajó el Bundestag (Parlamento) alemán (documento 18/ 12943 Legislatura [27.06.2017) algunas de los crímenes ocurridos en la Colonia fueron: privación de libertad, desaparición forzosa, trabajos forzados y esclavitud, abusos a menores, lesiones físicas, torturas y administración de psicofármacos sin indicación médica.

Las vejaciones ocurrieron contra unos 300 miembros, una mezcla de ciudadanos chilenos y alemanes, niños y adultos, cuyo destino tras el fin de la colonia fue dispar: muchos huyeron a Alemania, otros quedaron en Chile fuera de la Colonia, algunos –víctimas y victimarios- continúan viviendo hoy allí en un centro rebautizado como lugar turístico y complejo hotelero donde se practica la agricultura y silvicultura y formas de vida alemana.

Ubicación de Villa Baviera, Parral, Chile

“Durante la dictadura militar chilena, los miembros de la cúpula de mando de la colonia trabajaban en estrecha cooperación con los militares chilenos y los servicios secretos”, tal y como documentan sentencias judiciales, afirma el texto alemán. “El servicio secreto chileno torturó a cientos de opositores y asesinó a decenas de ellos”, detalla.

Cuántos exactamente, cómo y dónde están es todavía un misterio, pero se habla de que al menos un centenar de detenidos políticos desaparecieron allí, sus restos fueron años después quemados para eliminar rastros; lo que ha desatado toda una tarea de reconstrucción arqueológica por parte de científicos chilenos, que realizan un trabajo minucioso y a la vez titánico para saber qué ocurrió allí de verdad.

“Es importante (...) que conozcamos la identidad de las personas hechas desaparecer allí”

Para la Asociación por la Memoria y los Derechos Humanos de Colonia Dignidad el destino de muchos de los 1.000 desaparecidos de la dictadura cuyos restos aún no se encuentran pudo ser la fatídica Colonia, y afirman que según sus investigaciones podrían ser más de 100.  “Pensamos que Colonia Dignidad fue el destino final para muchos de estos detenidos desaparecidos, es importante el avance de las investigaciones y que conozcamos la identidad de las personas hechas desaparecer allí”, explica a France24 su presidenta Margarita Romero.

La participación no solo de ciudadanos alemanes en la Colonia, además del mismo fundador, el exnazi Paul Schäfer, sino también la probada complicidad de organismos institucionales de Alemania, como las embajadas y consulados del país europeo en Chile en ese periodo constituye uno de los capítulos más oscuros y vergonzosos de la diplomacia de posguerra del país, que Alemania trata ahora de reparar iniciando así un camino, para cerrar y sanar la herida, que no tenga punto de vuelta atrás.

“Para cometer estos delitos, la secta se valió de la ubicación apartada de la CD, la cooperación con la dictadura militar chilena y la apariencia, observada en su superficie sin sentido crítico, de una comunidad alemana considerada como ejemplar. La CD también contaba con contactos políticos y redes de apoyo en la República Federal de Alemania”, señala.

“Entre otras cosas por la falta de determinación y el desentendimiento de diplomáticos alemanes en los años 60, 70 y 80, solo el valor de las víctimas que pudieron escapar a ese martirio y el esfuerzo comprometido de abogados y defensores de derechos humanos chilenos y alemanes pudieron lograr que la verdad saliera a la luz y que finalmente Paul Schäfer fuese detenido en el año 2005” afirma el texto.

Schäfer cumplió condena y murió en la cárcel en 2010 pero no ocurrió lo mismo con muchos de sus cómplices y sus colaboradores, que no han sido juzgados, encarcelados o perseguidos.

El exlíder de la secta secreta Colonia Dignidad, Paul Schaefer (C), en una silla de ruedas frente a la estación de policía de Interpol después de un interrogatorio en Santiago el 14 de marzo de 2005. © Eliseo Fernandez / Reuters

 
“Pese a las investigaciones penales realizadas por la fiscalía de Bonn durante décadas, en la República Federal de Alemania nunca se dictó una orden de procesamiento contra los directivos”, de la Colonia, dice la moción parlamentaria. La justicia chilena condenó a algunos de ellos por organización criminal y participación en el centro de detención y aniquilación de la dictadura. “Sin embargo las sentencias firmes con penas de prisión efectivas contra miembros de la cúpula de mando” se produjeron por abusos sexuales o asociación criminal en cooperación con la DINA. También fueron condenados por complicidad, participación o coautoría en delitos de homicidio o tortura o relacionados con armas, “estas penas de privación de libertad, no obstante, se dictaron en su totalidad con suspensión condicional o aún no están firmes”, señala el texto.

Junto al médico alemán Hartmut Hopp, condenado en Chile por complicidad en abuso y violación de niños pero fugado de la justicia a su país “se fugaron a Alemania varios otros exmiembros de la cúpula de mando de la CD para escapar de las investigaciones de la justicia chilena. Pese a las órdenes de detención internacionales, hasta ahora siguen libres e impunes”, afirma el texto.

E incluso asegura “Aparentemente, hay miembros de la cúpula de mando de la CD que siguen disponiendo de considerables valores patrimoniales ocultos”, un patrimonio acumulado por trabajo esclavo, estafa y tráficos de armas y otros delitos que nunca fue investigado por la Justicia chilena o alemana ni tampoco embargado.

Una reparación que tardó décadas en llegar y que abre un camino de esperanza

Las víctimas, en una historia repetida hasta la saciedad en la era postdictadura chilena, nunca fueron reparadas, ni por el estado alemán ni por el chileno.  Alemania financió en algunos casos “asistencia psicoterapéutica y apoyo espiritual, asesoramiento pedagógico y conceptual de la escuela local y asesoramiento contable” para aprovechar económicamente el terreno de la Colonia. “Sin embargo la ayuda prestada hasta el momento no siempre ha sido suficiente o adecuada”, dicen.

La indemnización de un millón de euros dispuesta por el Bundestag servirá para paliar esta deuda de la sociedad, chilena, alemana y mundial, con las víctimas. Una comisión mixta de expertos estudiará cómo entregarlas y a quién y bajo qué requisitos.

Myrna Troncoso, Presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Talca en el recinto de Colonia Dignidad, septiembre de 2015. © Cortesía Zazil-Ha Troncoso

 
“Es algo que se estaba esperando desde hace mucho tiempo, entendemos que esta reparación y este monto de dinero es una medida de urgencia para las víctimas”, explica Romero. “Es muy esperanzador que se haya logrado este importante monto de dinero hoy día para reparar a esas víctimas pero esperamos que sea un inicio, un comienzo para una reparación más integral que debiera programarse en el futuro, que creo que eso también se está trabajado y esperamos que esto se haga de una forma planificada y transparente”, continúa.

Según lo adelantado por la prensa alemana, la indemnización se suma a otra partida presupuestaria que tratará de crear un verdadero centro de memoria y documentación para que sepamos la verdad de lo que allí ocurrió.

Colonia Dignidad tampoco fue convertido, como también se repite en la historia reciente de Chile, en un centro de memoria histórica: “En agosto de 2016, Chile declaró como monumento nacional la parte central y edificada, aprox. 183 hectáreas, en un terreno que abarca unas 17.000”.

Las actividades normales continúan en aquellos terrenos dónde se violó, torturó, forzó a trabajar, detuvo, mató, donde se quemaron cuerpos, se fabricaron armas o se experimentó con bacterias. Como si nada.

Para muchos este es un paso más, de los muchos aún pendientes, para cerrar uno de los horrores y capítulos más graves “de los acontecidos en Chile y en América Latina” recientemente, explica Romero.

Chile amaneció más luminoso hoy. Se espera que esa vela prendida a la reparación de las atrocidades humanas siga encendida durante mucho tiempo, como recuerdo de lo que nunca, jamás, debió haber ocurrido.

Primera modificación : 09/11/2018

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