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Conflicto afgano: ¿Rusia quiere imponerse en los diálogos?

El jefe de la delegación de Afganistán y vicepresidente del Consejo Superior de la Paz, Hajji Din Mohammad, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, y Sher Mohammad Abbas Stanakzai, jefe del consejo político talibán en Qatar, durante las conversaciones de paz multilaterales sobre Afganistán en Moscú , Rusia, el 9 de noviembre de 2018.
El jefe de la delegación de Afganistán y vicepresidente del Consejo Superior de la Paz, Hajji Din Mohammad, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, y Sher Mohammad Abbas Stanakzai, jefe del consejo político talibán en Qatar, durante las conversaciones de paz multilaterales sobre Afganistán en Moscú , Rusia, el 9 de noviembre de 2018. Sergei Karpukhin / Reuters

Moscú fue la sede de un encuentro internacional sobre Afganistán que tuvo el propósito de impulsar nuevas negociaciones entre las autoridades centrales y los insurgentes talibanes. Frente a la inercia de la OTAN, el Kremlin plantea un papel propio.

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Una foto protocolar con unas sonrisas tímidas con Serguéi Lavrov, el canciller ruso, en el centro de los protagonistas. Rusia quiere ser el nuevo mediador en la guerra que arrasa a Afganistán y por eso reunió a representantes de los talibanes, miembros del Alto Consejo para la Paz y delegaciones de países de Asia central.

Rusia no es un actor ajeno del conflicto afgano. En 1979, la Unión Soviética invadió al país para rescatar al poder comunista en plena desbandada. Unos 9 años de enfrentamientos durante los cuales el Ejército rojo no pudo acabar con las guerrillas muyahidines, unos grupos islamistas que gozaban de un amplio apoyo popular.

Un terreno fértil para el desarrollo de los talibanes, enemigos de los muyahidines, quienes crecieron en influencia y fuerza hasta tomarse a la capital, Kabúl, en 1996.

Los fundamentalistas proclamaron entonces el Emirato Islámico de Afganistán que perduró hasta 2001, año del asesinato del líder de los muyahidines, Ahmad Shah Masud, pero también de los atentados en Nueva York.

Menos de un mes después de la destrucción de las torres gemelas, Estados Unidos invadió a su vez el país para sacar a los talibanes del poder y perseguir a Al Qaeda. Washington consiguió el respaldo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en esta acción, lo cual desembocó sobre la intervención de otras naciones, como Reino Unido, Canadá y Francia.

En 2012, había unos 150.000 soldados extranjeros en Afganistán, incluyendo a 100 mil estadounidenses. Una implicación masiva que no permitió apaciguar el conflicto. Pues en la actualidad los talibanes continúan controlando regiones enteras del país.

Con esta iniciativa, el Kremlin procura contrarrestar la acción occidental en Afganistán, cuyos resultados a favor de la estabilidad en el país fueron escasos, y reafirmar su influencia en Asia central.

Con EFE y AFP

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