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Washington y Nueva York: un final aburrido para la frenética competencia por la sede de Amazon

Mike Segar/Reuters

Luego de 14 meses de generosas ofertas en incentivos fiscales y mucha especulación, la compañía de Jeff Bezos escogió a las capitales económica y política de Estados Unidos para albergar sus dos nuevas sedes.

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Más de un año duró la competencia de las ciudades en Norteamérica por ser la nueva sede del gigante del comercio electrónico, Amazon. 238 urbes se enfrascaron en una pugna por ser la elegida de Jeff Bezos por un premio de 50.000 nuevos empleos y una inversión de 5.000 millones de dólares.

Las ganadoras, escogidas entre 20 finalistas anunciadas en enero, fueron Long Island y Arlington, ciudades ubicadas en el área metropolitana de Nueva York y Washington, respectivamente. Un final anti-climático para una competencia en la que hubo actos tan desesperados como el ofrecimiento de un cactus de más de seis metros por parte de un grupo de la ciudad de Tucson, Arizona, y la oferta de incentivos fiscales y otros beneficios por 7.000 millones de dólares de parte de Chris Christie, el entonces gobernador de Nueva Jersey.

Según el comunicado de Amazon, las contrataciones para los tres nuevos centros comenzarán el próximo año y los trabajadores recibirán un salario promedio de 150.000 dólares anuales. Las oficinas de Nueva York y Virginia ocuparán, cada una, más de 370.000 metros cuadrados, con posibilidad de ampliación al doble.

De acuerdo con la compañía, Nueva York recibirá 10.000 millones de dólares por concepto de impuestos durante los próximos 20 años. Amazon creará allí 25.000 empleos de tiempo completo y realizará una inversión de 2.500 millones de dólares. Al estado de Virginia ingresarán 3.200 millones de dólares por impuestos en el mismo periodo de tiempo y se crearán el mismo número de puestos de trabajo, con la misma inversión que en Nueva York.

En Nueva York, Amazon también se comprometió a donar un espacio para una incubadora de startups tecnológicas y para el uso de artistas y empresas industriales. Así mismo, prometió donar un lugar para un colegio público e invertir en mejoras de infraestructura y espacios verdes.

Además de estas dos nuevas sedes, la empresa también anunció que abrirá un ‘Centro de operaciones de excelencia’ de menor tamaño en Nashville, Tennessee, donde trabajarán 5.000 personas. Long Island, Arlington y Nashville se unirán así a Seattle, donde funciona el cuartel general de la compañía y trabajan unas 45.000 personas. Según cifras de Efe, la empresa de Jeff Bezos emplea a unos 650.000 trabajadores en todo el mundo.

Críticos cuestionan la generosidad de las ciudades con empresas multimillonarias

Mientras que los políticos de alto perfil celebran la escogencia de Amazon, otros se preguntan si se les deben ofrecer tantas prebendas a compañías como la de Jeff Bezos, la tercera más valorizada en el mundo, después de Apple y Microsoft. Es el caso del senador del estado de Nueva York, Michael Gianaris, y Jimmy Van Bramer, concejal de la ciudad, quienes se manifestaron en contra de otorgar tantos beneficios para atraer a Amazon. “Deberíamos estar hablando acerca de lo que ellos pueden contribuir a la sociedad, en vez de lo que pueden tomar”, dijo Gianaris, citado por Bloomberg.

En total, Amazon recibirá incentivos fiscales por 2.200 millones de dólares durante los próximos diez años; 1.525 del estado de Nueva York, 573 millones del estado de Virginia y 102 millones de Tenessee. Estos beneficios están condicionados a que la empresa cumpla con las metas de creación de empleo.

Según la compañía, estos incentivos no fueron los que primaron en su decisión de escoger estas dos ciudades. Aspectos como la capacidad de alojamiento, la infraestructura de transporte y el nivel y diversidad de los profesionales también pesaron en la elección.

El gobernador de Virginia, Ralph Northam, dijo que la elección de Amazon fue un "gran triunfo" para el estado.
El gobernador de Virginia, Ralph Northam, dijo que la elección de Amazon fue un "gran triunfo" para el estado. Kevin Lamarque/Reuters

Sin embargo, entre las críticas que enumera Derek Thompson en The Atlantic, -por qué tomar tantos meses para llegar a una decisión tan previsible, por qué escoger ciudades que ya son ricas en vez de revitalizar una del Medio Oeste y si el drama de la elección fue simplemente una táctica para elevar la oferta- el periodista considera que la pregunta realmente importante es por qué las ciudades de Estados Unidos están gastando miles de millones para arrebatarle empleos a otras urbes.

De acuerdo con estudios y casos previos citados por Thompson, los incentivos fiscales no son realmente decisivos en la escogencia de las ciudades por parte de las empresas para establecer sus sedes, y algunas veces, las compañías simplemente no cumplen lo que prometen.

En el caso de Amazon, no será tan fácil incumplir sus promesas. La empresa de Jeff Bezos, y él mismo, actualmente el hombre más rico del mundo, están bajo constante escrutinio de un amplio espectro de políticos: desde el senador independiente Bernie Sanders hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Con Reuters, EFE y Bloomberg

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