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Miles de rohingyas se rehúsan a regresar a Myanmar, país en el que nacieron

Un niño sostiene un cartel mientras cientos de refugiados rohingya protestan contra su repatriación en el campamento Unchiprang en Teknaf, Bangladesh, el 15 de noviembre de 2018.
Un niño sostiene un cartel mientras cientos de refugiados rohingya protestan contra su repatriación en el campamento Unchiprang en Teknaf, Bangladesh, el 15 de noviembre de 2018. Mohammad Ponir Hossain/Reuters

Las autoridades de Bangladesh se vieron obligadas a suspender un plan de repatriación hacia Myanmar de miles de refugiados de la minoría musulmana Rohingya ante su fuerte rechazo.

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Atemorizados y enojados. Cientos de rohingyas protestaron en Cox's Bazar, en la costa oeste de Bangladesh, cerca de la frontera con Myanmar, al grito de “¡no nos iremos!”.

Son alrededor de 720.000 rohingyas, minoría musulmana de Myanmar, refugiados en este país. Huyeron en medio de la denunciada ola de represión del ejército en su contra en 2017. Las acusaciones de violencia fueron rechazadas de tajo por los militares.

Las fuerzas castrenses han sostenido que sus acciones fueron parte de una operación en contra de insurgentes terroristas. Pero la minoría musulmana indica que se trató de un intento por extinguir a la comunidad, cuyos miembros no tienen ciudadanía del país en el que muchos de ellos nacieron.

Desde 1982 Myanmar le niega la nacionalidad a los rohingyas debido a que el Estado considera que son inmigrantes ilegales que deberían volver a su tierra de origen: Bangladesh.

¿Una repatriación de rohingyas frustrada?

Una niña refugiada de Rohingya lleva una jarra de agua en el campamento de Balukhali en Cox's Bazar, Bangladesh, el 15 de noviembre de 2018.
Una niña refugiada de Rohingya lleva una jarra de agua en el campamento de Balukhali en Cox's Bazar, Bangladesh, el 15 de noviembre de 2018. Mohammad Ponir Hossain/Reuters

El pasado octubre, las autoridades de Bangladesh y Myanmar llegaron a un acuerdo para repatriar a un primer grupo de 2.200 rohingyas, cuyo plan comenzaría a efectuarse este 15 de noviembre.

Las autoridades bangladesíes recorrieron los campamentos de refugiados en busca de personas que quisieran acogerse a la medida. Sin embargo, ninguno de los señalados en una lista para retornar a Myanmar se presentó ante las autoridades. Muchos huyeron de los campamentos donde estaban alojados por temor a ser regresados en contra de su voluntad.

“No quiero regresar porque no tengo ningún derecho de ciudadanía, no nos regresarán nuestras tierras, nos pondrán en campamentos, el gobierno puso mi nombre en la lista de repatriación, así que abandoné el refugio en Jamtail por miedo y ahora estoy escondiéndome aquí”, dijo a Reuters el refugiado Kalimullah.

La mayoría de ellos fue víctima o testigo de asesinatos, violaciones y destrucciones de sus pueblos, por lo que imploran no regresar al país donde nacieron.

“Mataron a dos de mis hijos. Escapé a Bangladesh con mis otros dos hijos. Por favor no nos envíen de regreso. Matarán al resto de mi familia. Estoy muy viejo para abandonar el campamento”, dijo a AFP Tajul Mulluk, de 85 años, otra de las personas que está en la lista de repatriación.

Las autoridades de Bangladesh informaron que suspenden el proceso, pero no especificaron hasta cuándo.

La ONU y Amnistía internacional urgen eliminar la repatriación de rohingyas

La Organización de Naciones Unidas, que catalogó las acciones del Ejército de Myanmar como “genocidio” y “limpieza étnica”, indicó que la repatriación de rohingyas sería como “devolverlos al ciclo de violaciones de derechos humanos que esta comunidad ha estado sufriendo por décadas”.

Amnistía Internacional señaló que el planeado retorno pone a miles de personas en peligro y pidió detener de inmediato el acuerdo entre Bangladesh y Myanmar.

Por su parte, el comisionado de refugiados del gobierno de Bangladesh, Mohammad Abul Kalam, dijo que su equipo estaba "completamente preparado" para comenzar a enviar a las personas, pero recalcó que debe darse de forma voluntaria.

"Si conseguimos que alguien esté dispuesto a ir, los llevaremos al punto fronterizo con respeto y dignidad". Kalam aseguró que no habría repatriación forzada y reconoció que la agencia de refugiados de la ONU, ACNUR, no había encontrado ninguna familia lista para irse.

"Ninguno se siente seguro para volver ahora", agregó Kalam.

Estos pronunciamientos ocurrieron justo después de que el pasado 12 de noviembre Amnistía Internacional le retirara a la líder de Myanmar, Aun San Suu Kyi, su máxima distinción: el Premio Embajadora de Conciencia.

La organización consideró como una “vergonsoza traición” a los valores que defendía que la líder no denunciara ni actuara para detener las atrocidades de las fuerzas armadas de su país contra esta minoría musulmana.

Con AFP, Reuters y EFE

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