Migración centroamericana

La caravana de migrantes pone a prueba a Tijuana

Los migrantes de la caravana permanecen en un centro deportivo que actualmente se usa como refugio temporal en Tijuana, México, el 16 de noviembre de 2018.
Los migrantes de la caravana permanecen en un centro deportivo que actualmente se usa como refugio temporal en Tijuana, México, el 16 de noviembre de 2018. Carlos Garcia Rawlins / Reuters

Más de 6.000 personas permanecen instaladas en Tijuana. La llegada de la caravana abre el debate sobre la capacidad de la ciudad mexicana de acoger a los migrantes, ya que sus solicitudes de asilo podrían tardar meses.

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Ya son más de 6.000 las personas que han llegado a la ciudad mexicana de Tijuana. De acuerdo con las autoridades locales, los migrantes, exhaustos de caminar desde hace varias semanas, han decidido permanecer en esta ciudad para recuperar fuerzas y sopesar si pedir asilo o seguir el camino hasta suelo estadounidense.

Cindy Rosales es una de esos tantos migrantes que salió de Honduras el pasado 13 de octubre, y viajó 4.500 kilómetros en compañía de su esposo y sus hijos gemelos para cumplir con su 'sueño americano'. Sin embargo, este sueño se ha detenido en Tijuana y aún no sabe por cuánto tiempo.

“Estamos cansados, hemos caminado todos los días sin parar de un lado a otro y ahora que estamos aquí, en Tijuana, hemos podido descansar un poco”, dijo esta migrante hondureña.

Los migrantes descansan en un centro deportivo que actualmente se usa como refugio temporal en Tijuana.
Los migrantes descansan en un centro deportivo que actualmente se usa como refugio temporal en Tijuana. Joebeth Terriquez / EFE

Tijuana es una ciudad acostumbrada a dar la bienvenida a los migrantes que buscan llegar a territorio estadounidense. Pero esta vez la situación es extrema, por lo que la ciudad está pidiendo ayuda al Gobierno federal.

“Estos migrantes se encuentran en medio de un proceso legal antes de intentar ingresar a otro país. Según lo discutido con el alcalde y el gobernador, nuestro papel es ayudarlos mientras estén con nosotros”, informó a France 24 Mario Figueroa, miembro del Servicio Social de Tijuana.

Los migrantes han sido bien recibidos por grupos de servicio social y voluntarios que les han brindado ropa, objetos de aseo, alimentos, y hasta les han hecho un chequeo médico general. Sin embargo, no toda la ciudadanía ha respondido igual.

La presencia de migrantes ha despertado sentimientos encontrados

Este 18 de noviembre se convocaron dos marchas, una a favor y otra en contra de la llegada de la caravana. Mientras la primera terminó cancelándose, la segunda se hizo oír con cantos como "Primero nuestra gente" o "¡Fuera Honduras, no te queremos aquí!".

Y es que cientos de residentes de Tijuana salieron a las calles con banderas y pancartas xenófobas exigiendo la salida de los migrantes, a quienes acusan de generar inseguridad y violar las leyes mexicanas.

"La cosa no es la presencia de los migrantes, sino la forma en cómo entraron (al país). Eso primero. Lo segundo es que en inmigración de Chiapas los dejaron entrar. Ese es el daño que están haciendo", expresó el residente David Solano.

Un manifestante que sostiene un cartel que dice "Inmigrantes sí, ilegales no" asiste a una protesta contra los migrantes que forman parte de una caravana que viaja a Estados Unidos, en Tijuana, México, el 18 de noviembre de 2018.
Un manifestante que sostiene un cartel que dice "Inmigrantes sí, ilegales no" asiste a una protesta contra los migrantes que forman parte de una caravana que viaja a Estados Unidos, en Tijuana, México, el 18 de noviembre de 2018. Carlos Garcia Rawlins / Reuters

Mientras que otro ciudadano opinó que "México siempre ha sido una nación que ha abierto sus puertas a los más necesitados, pero hay formas en las que yo puedo llegar a tu casa, solicitando tu apoyo y solicitando ayuda. Esta no fue la forma correcta, agrediendo a las autoridades que representan a esta nación, derribando las vallas que pone precisamente el Estado mexicano".

Por si fuera poco, este sentimiento podría empeorar si la caravana decide tramitar la solicitud de asilo y trabajar en México, antes de alcanzar EE. UU. Lo que podría tardar meses, con refugios abarrotados y ciudadanos que se sienten "invadidos".

Del otro lado, en San Diego, la frontera estadounidense continúa trabajando para fortalecerse e impedir el paso de migrantes ilegales. El Gobierno del presidente Donald Trump ha incrementado las medidas de seguridad, con una cerca de alambre de púas, grandes barricadas de hierro y 6.000 tropas que ayudan a los agentes de aduanas.

Con EFE y Reuters

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