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Las ilusiones de Zimbabue se desvanecen tras un año sin Mugabe en el poder

Luego de las elecciones del mes de julio de 2018, muchas han sido las manifestaciones en contra del presidente electo, Emmerson Mnangagwa.
Luego de las elecciones del mes de julio de 2018, muchas han sido las manifestaciones en contra del presidente electo, Emmerson Mnangagwa. Mike Hutchings / Reuters

Transcurrido un año, los problemas en Zimbabue se mantienen. Alta inflación, problemas de salud y violaciones a los derechos humanos son algunas de las situaciones que afrontan los zimbabuenses con el nuevo gobierno.

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El 21 de noviembre de 2017, Robert Mugabe, quien estaba en el poder desde el año 1980, decidió presentar su dimisión ante el parlamento y con ello poner fin a una era de casi 40 años en el poder. Su renuncia permitió el inicio de una etapa de expectativas y positivismo para los zimbabuenses.

Sin embargo, la alegría que se observó en las calles de Harare, la capital del país, tras conocer la noticia no es la misma de la actualidad. Para muchos, cumplido el primer año sin Mugabe en el poder, los problemas persisten y no observan cambios en el futuro cercano.

La economía de Zimbabue permanece en declive

Cuando Mugabe asumió el poder del país, en 1980 Zimbabue era considerada una nación próspera. No obstante, una serie de eventos naturales en conjunto con una reforma agraria que ahuyentó a los "granjeros blancos" en el país, provocó que Zimbabue entrara al siglo XXI en recesión y con una alta inflación.

Tras su dimisión, la expectativa en torno a su sucesor, Emmerson Mnangagwa, es muy alta y gira en conocer si podría encontrar la fórmula para salir de la crisis.

Pero transcurrido un año sin Mugabe en el poder, la euforia se ha disipado y los problemas económicos en el país han empeorado. Durante el mes de octubre la inflación se disparó a 20,85 % luego de cerrar en 5,39 % durante el mes de septiembre. Ello provocó que las autoridades modificaran la previsión inflacionaria para el año 2019, situándola por encima de cinco puntos porcentuales.

En la actualidad, permanecen las largas filas de personas en las afueras de las tiendas para acceder a productos básicos. La escasez de combustible genera el temor entre los ciudadanos de que regresen años díficiles como los vividos entre 1998 y 2008.

"El gobierno todavía no se ha movido en la nueva dirección (...) No hay mejoras en la liquidez, ni mejoras en las reservas extranjeras prestadas ni obtenidas, ni mejoras en los flujos de inversión, por lo que cada vez es más decepcionante. La paciencia de la gente se ha agotado”, dijo el consultor económico John Robertson, a la agencia de noticias AP.

La salud, otro mal que no encuentra la cura

Emmerson Mnangagwa, no ha podido resolver la crisis en el sector salud que afecta al país. De hecho, en la actualidad, Zimbabue se recupera de un brote de cólera que mató al menos a 50 personas en Harare y que en su momento fue descrita por el presidente como una “enfermedad medieval”.

Las protestas de los médicos son constantes en un país donde hay pocos insumos y las farmacias privadas, que cuentan con un bajo stock de medicamentos, cobran en dólares estadounidenses en efectivo, lo cual también es escaso.

“Nuestros pacientes están deteriorándose, han cancelado operaciones. Instamos al gobierno a que aumente la asignación de divisas ya que la brecha actualmente es enorme", expresó la Asociación Médica de Zimbabue en un comunicado.

Retroceso en derechos humanos

La situación que presenta Zimbabue ha sido aprovechada por el opositor, Nelson Chamisa, líder del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) para rechazar los resultados de las elecciones de julio de 2018 y promover manifestaciones en todo el país.

Quienes adversan al presidente, lo han acusado de ser represivo con las protestas y señalan que se han detenido a personas por criticar al Gobierno. En agosto, un mes después de las elecciones, Mnangagwa ordenó la prohibición de las manifestaciones en el país.

"Estamos volviendo a la era anterior al golpe (…) La gente sigue siendo arrestada por expresarse, hay arrestos por disidencia y por organizar manifestaciones pacíficas", dijo la abogada de derechos humanos, Lizwe Jamela, a la agencia de noticias AP.

A pesar de los problemas, el Gobierno reconoce avances

No obstante, los funcionarios gubernamentales reconocen que existen problemas en el país, pero también refieren que se han producido avances durante el primer año sin Mugabe en el poder.

Emmerson Mnangagwa, más allá de las protestas se muestra como una persona optimista y le ha pedido a sus ciudadanos paciencia porque "los buenos tiempos pronto llegarán". Su trabajo se ha centrado en buscar inversiones extranjeras y la cooperación de países como Alemania o India.

Por otro lado, el exdiputado por el MDC, Eddie Cross, no responsabiliza de lo que ocurre a Mnangagwa y refiere que todo es producto de la “herencia asumida de la era Mugabe".

Energy Mutodi, viceministro de información, ha referido que se han tenido avances, especialmente en el área de derechos humanos.

"Mucho ha cambiado. Ha sido un periodo muy activo para nosotros. Esperamos lograr lo mejor para los zimbabuenses en el futuro más cercano (…) Libertad de expresión, libertad de asociación; eran tabúes en el pasado ahora están siendo arraigadas y fortificadas en esta era ", expresó Mutodi.

Con EFE, Reuters y AP

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