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Primera visita de un presidente del Gobierno español a Cuba en 32 años

El primer ministro de España, Pedro Sánchez, hace gestos durante una conferencia de prensa en el Palacio de Moncloa en Madrid, España, el 7 de noviembre de 2018.
El primer ministro de España, Pedro Sánchez, hace gestos durante una conferencia de prensa en el Palacio de Moncloa en Madrid, España, el 7 de noviembre de 2018. Susana Vera / Reuters

La visita de Pedro Sánchez a La Habana, la primera de un presidente del Ejecutivo de España después 32 años, tiene como objetivo profundizar en la normalización de relaciones entre la Unión Europea y el Gobierno de Cuba.

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Sánchez llega este jueves 22 de noviembre a La Habana acompañado de los ministros de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, y de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, así como de un grupo de 24 empresarios de distintos sectores y tamaños de negocio.

Entre ellos, está previsto que viajen altos directivos de Telefónica e Iberia, así como del presidente de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), Jaime García-Legaz; de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, y de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet.

Cuba y España, históricos socios comerciales

Ambos países han sido históricos socios comerciales. Tal como consigna el diario español El país, la única asociación de empresarios extranjeros en Cuba es española y un cuarto de las empresas foráneas acreditadas en la Cámara de Comercio local son también de nacionalidad española.

De hecho, en 2017, la isla fue el segundo receptor de exportaciones españolas en América Latina por detrás de México. Según declaraciones de Juan Triana, profesor del Centro de Estudios de la Economía de la Universidad de La Habana, retomadas por el periódico español, “España es el primer socio económico en términos reales porque China y Venezuela tienen acuerdos especiales”.

“La visita de Pedro Sánchez puede ser muy útil, después de tres décadas de soledad institucional. Esperamos que vengan más empresas españolas, que además se encontrarán con una gran red de pymes porque si no seguimos creciendo podemos perder esa segunda plaza [tras China]”, dijo Xulio Fontecha, presidente de la asociación de empresarios españoles, a la prensa española.

Una visita sin dialogo con disidentes

El presidente del Gobierno español no mantendrá ninguna reunión con disidentes cubanos durante su visita oficial a la isla, aunque sí se espera que podría plantear la situación de los presos políticos al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

Tras confirmar que no hay ningún encuentro previsto con la oposición cubana, fuentes del Ejecutivo español recordaron que ninguno de los presidentes de países europeos, ministros o papas que han ido a La Habana en los últimos años ha mantenido encuentros de ese tipo.

"Aunque el listón para nosotros está un poco más alto, el presidente (del Gobierno) no hace nada distinto de lo que han hecho otros", señalan fuentes citadas por la agencia española de noticias EFE, y recalcan que Sánchez "hablará de todo" con Díaz-Canel y que lo que se busca es que haya un "diálogo franco" entre España y Cuba al más alto nivel.

En ese marco, el Gobierno español asegura que, a la hora de conseguir la liberación de presos políticos, "cuanta más reserva haya, mejor, porque se trata de ser eficaz, no de ponerse medallas".

Las relaciones entre España y Cuba: vaivenes, cercanía y tensiones

La ausencia institucional de figuras de máximo nivel político español en Cuba durante tres décadas, acabará con la visita de Pedro Sánchez esta semana.
El mayor nivel de tensiones entre ambos países se remonta a 1996, cuando José María Aznar, muy crítico con el sistema cubano, impulsó la "Posición Común" de la UE en un giro respecto a la línea del socialista Felipe González.

El diálogo con la isla quedó condicionado entonces a presuntos “avances en derechos humanos” y en 2003 la Unión Europea impuso nuevas sanciones tras la "Primavera Negra" en que 75 opositores fueron detenidos y condenados a duras penas.

Con la llegada del socialista José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno español en 2004, España inició una suerte de "deshielo" en sus relaciones con la isla, con el objetivo de eliminar la Posición Común y la excarcelación del "Grupo de los 75", un proceso que culminó en 2010 con mediación de la Iglesia cubana.

Entre 2008 y 2011 fueron liberados 115 presos, de los que 103 viajaron a España llevando consigo a casi 700 familiares; la UE levantó también en 2008 las sanciones impuestas un lustro antes. El ministro de Exteriores de Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, viajó a la isla tres veces para acompañar el proceso, aunque eludió reunirse con la disidencia, lo que le costó duras críticas.

La llegada del conservador Mariano Rajoy sacudió, una vez más, las relaciones cuando su titular de Exteriores, García Margallo, afirmó que no visitaría Cuba si no podía verse con la disidencia y La Habana replicó que nadie le había invitado.

Durante aquella etapa ocurrió uno de los episodios más delicados en las relaciones entre ambas naciones: el accidente en el que en julio del 2012 fallecieron los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero cuando viajaban por el oriente cubano en un coche conducido por el dirigente juvenil del PP Ángel Carromero. Carromero fue juzgado en Cuba, condenado a 4 años de cárcel por homicidio imprudente y extraditado a España, donde cumplió parcialmente la pena.

Con EFE y medios locales

 

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