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Caravana migrante

Donald Trump dio vía libre al uso de la "fuerza letal, si fuera necesario", en la frontera con México

Un migrante, parte de una caravana de miles de personas que viajan desde América Central hacia Estados Unidos, porta una bandera estadounidense, mientras un grupo de migrantes negocia con la policía mexicana, cerca del puerto de entrada El Chaparral, en el cruce fronterizo entre México y Estados Unidos, Tijuana, México, el 22 de noviembre de 2018.
Un migrante, parte de una caravana de miles de personas que viajan desde América Central hacia Estados Unidos, porta una bandera estadounidense, mientras un grupo de migrantes negocia con la policía mexicana, cerca del puerto de entrada El Chaparral, en el cruce fronterizo entre México y Estados Unidos, Tijuana, México, el 22 de noviembre de 2018. Kim Kyung-Hoon / Reuters

El presidente de EE. UU. autorizó esta medida a los cerca de 5.900 militares desplegados, además de cerrar por una hora el cruce fronterizo. Mientras tanto, la mayor parte de los migrantes siguen en Tijuana, tras un mes de recorrido.

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La Casa Blanca, con el presidente Donald Trump al mando, autorizó este 22 de noviembre a que los militares dispuestos en la frontera con México puedan usar la fuerza, “si fuera necesario”, para proteger a la patrulla del cruce, conocida como la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Aunque el Pentágono precisó que los soldados no llevarán armas de fuego –“ni siquiera están llevando pistolas” –, la cadena CBS tuvo acceso a una orden firmada por el jefe de gabinete John Kelly en la que se explica que los soldados podrían usar la fuerza, “incluida la letal”, además del “control de multitudes, la detención temporal y el registro de personas”.

“Si tienen que hacerlo, usarán una fuerza letal. He dado el visto bueno, espero que no tengan que hacerlo”, reafirmó el mandatario estadounidense.

Hasta ahora, los cerca de 5.900 militares desplegados solo podían atacar en defensa propia. Pero con este permiso de Trump, se amplía esa defensa a todos los agentes de la CBP.

En las caravanas “hay delincuentes peligrosos”, según Trump

Además de este anuncio, la Administración del presidente advirtió que el próximo mes de diciembre podría haber un cierre del Gobierno, es decir, una clausura en la frontera mexicana, por una cuestión de seguridad “si descubrimos que llega a un nivel en el que vamos a perder el control o nuestra gente comienza a salir lastimada”.

De hecho, el primer simulacro se llevó a cabo este jueves 22 de noviembre, por un lapso de una hora. En pleno Día de Acción de Gracias, el paisaje del cruce entre San Ysidro (California) y Tijuana (México) se transformó con agentes con equipo antimotines, un helicóptero sobrevolando el cielo y algunas detonaciones. “Son muchos soldados, sí intimidan de alguna forma”, expresó un ciudadano que esperaba para ir a Estados Unidos, a comer con su familia el tradicional pavo.

Esto es lo que podría ocurrir en un mes, de forma permanente, bajo el argumento de la caravana de migrantes. Porque según Trump -que ya la había tildado de “invasión” hace un mes, cuando inició su recorrido- en ella “hay delincuentes tremendamente peligrosos”.

Entre el asilo, el retorno a casa y el “sueño americano”

Mientras el presidente Donald Trump lanza estas hostilidades, Tijuana se ha convertido en un lugar de dudas, más que de esperanzas, para muchos de los migrantes centroamericanos de la caravana. Se suponía que esta ciudad iba a ser su última parada, pero hoy tienen que aguardar en México a que las autoridades estadounidenses les den asilo bajo el plan “Permanecer en México” (en inglés, “Remain in Mexico”).

Tal y como informó The Washington Post, a partir de ahora será así. Estados Unidos tendrá que valorar un “miedo razonable” a la violencia, la persecución y la pobreza del país de origen para otorgar asilo a cada solicitante, mientras éste permanece obligatoriamente en el lado mexicano. Aunque el plan rompe con la deportación inmediata, motiva a muchos a retornar a casa, dejando atrás el “sueño americano”.

La principal razón es que ese trámite tampoco es fácil. Según datos de la agencia EFE, unos 200 migrantes centroamericanos marcharon del albergue que ocupan en Tijuana hacia la garita peatonal de El Chaparral para solicitar asilo, pero se encontraron con el bloqueo de agentes federales y municipales mexicanos.

Eso sin contar el bloqueo burocrático y el moral del resto de ciudadanos tijuanenses, que se han visto rodeados por la caravana y algunos la rechazan bajo las mismas palabras de Trump: sostienen que se trata de “una invasión”.

Con Reuters y EFE

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