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Final de la Libertadores, la “fiesta” que se convirtió en “guerra”

Un grupo de hinchas de River Plate mientras se enfrentaban con agentes de la Policía antidisturbios en Buenos Aires, Argentina, el 24 de noviembre de 2018.
Un grupo de hinchas de River Plate mientras se enfrentaban con agentes de la Policía antidisturbios en Buenos Aires, Argentina, el 24 de noviembre de 2018. Alberto Raggio / Reuters

Los disturbios registrados antes de la final de la Copa Libertadores durante la llegada del autobús de Boca Juniors al estadio Monumental trasformaron esta jornada de "fiesta deportiva" en una tarde violenta.

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Con un ojo afectado por un vidrio y una enorme decepción, así terminó Pablo Pérez, el capitán de Boca Juniors, la jornada en la que esperaba que se jugara la final de la Copa Libertadores ante el River Plate en el Estadio Monumental, en Buenos Aires.

Luego de sufrir un ataque con piedras y botellas a su llegada al escenario deportivo a bordo del autobús del equipo, Pérez se refirió al aplazamiento del encuentro futbolístico y aseguró que aquello que tenía que ser una “fiesta” terminó por parecer una “guerra”.

Pero él no fue el único molesto por los violentos hechos que se presentaron a las afueras del estadio y por los que los agentes de la Policía detuvieron a más de 28 personas. Darío Benedetto y Carlos Tevez, dos de los jugadores de Boca Juniors que resultaron agredidos, también fueron claros al afirmar que lo que ocurrió fue "una vergüenza".

A su salida del Monumental, Benedetto gritó “que le den la copa a River, que tiene tanto peso en la Conmebol”, mientras que Tevez dijo que dicha organización, la Confederación Sudamericana de Fútbol, se “portó muy mal” con ellos y que, por eso, preferiría que le otorgaran la victoria a sus rivales.

La tristeza del segundo aplazamiento

Esta no es la primera vez que los hinchas deben esperar para ver jugar a Boca Juniors ante River Plate. El 10 de noviembre, la fecha en la que se llevaría a cabo el primer encuentro de la final, en La Bombonera, experimentaron una decepción parecida, pero aquella vez por cuenta de la lluvia que obligó la reprogramación del partido para el siguiente día.

En el transcurso de la tarde, la Conmebol postergó el juego dos veces. La primera, se produjo a la hora del inicio, que inicialmente había sido programado para las 17:00 (Hora local).

Cuando todo indicaba que el partido sí se jugaría a las 18:00, la Conmebol anunció un segundo postergamiento, esta vez para las 19:15. Sin embargo, momentos antes el presidente de la confederación, Alejandro Domínguez, declaró que ambas selecciones y dicha entidad habían determinado reprogramarlo para el 25 de noviembre a las 17:00 (Hora local) en un encuentro que, pese a los altercados, también contará con público.

Domínguez aseguró, en su cuenta de Twitter, que estos hechos no pueden quedar impunes y que son abiertamente rechazados por Conmebol, por lo que debe "caer todo el peso de la ley" sobre los responsables.

El 2018 será el último año en que la Copa Liberadores celebre finales a dos partidos. De acuerdo con lo anunciado por la autoridad deportiva, desde el 2019 las definiciones serán en un solo encuentro.

Con EFE

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