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Historia

Historia de Yemen: los orígenes de la guerra que ha desatado la peor crisis humanitaria del mundo

Fawaz Salman / Reuters

Desde hace 4 años Yemen experimenta una guerra entre los rebeldes hutíes y la Coalición Árabe, que tiene sus raíces desde la partición del territorio en el siglo XIX.

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La guerra en Yemen no solo cuenta con la Primavera Árabe como antecedente. Las sublevaciones del 2011 derrocaron a Ali Abdullah Saleh y provocaron un vacío de poder que aprovecharon los rebeldes chiítas conocidos como los hutíes.

Este grupo armado tomó el control de la capital, Saná, en 2014, provocando un despliegue internacional en la búsqueda de restaurar el orden yemení. Arabia Saudita y otras naciones árabes se dieron a la tarea de bombardear las zonas controladas por los hutíes sin tener éxito alguno.

Por el contrario, la guerra se ha dilatado por cerca de 4 años dejando un saldo de más de 10 mil civiles muertos, más de 6 mil heridos, y 85 mil niños menores de 5 años muertos por desnutrición. Las Naciones Unidas la califican como la peor catástrofe humanitaria del mundo.

La división de Yemen en el siglo XIX y XX

Yemen fue un territorio disputado por dos imperios en el siglo XIX. Los británicos se hicieron al control del puerto de Adén en la época en que se construía el Canal del Suez.

La nueva ruta marítima entre el mar Mediterráneo y el Asia oriental ubicaba a Yemen como un destino altamente estratégico para el reabastecimiento de combustible de las naves británicas.

De otra parte, los turcos otomanos en aras de expandir su Imperio en vastas extensiones de tierra que abarcaban tres continentes, lograron controlar el norte de Yemen en la península arábiga. Desde entonces, Yemen se dividió en norte y sur.

Con la caída del Imperio Turco Otomano tras el final de la Primera Guerra Mundial, el norte de Yemen quedó bajo el liderazgo del Imán Yahya, un líder religioso islamista quien se declaró rey del territorio.

El sur de Yemen estuvo bajo dominio británico desde el siglo XIX hasta 1967, cuando los ataques contra las tropas británicas por parte de los grupos nacionalistas rivales hicieron que los ingleses se retiraran del puerto de Adén.

En consecuencia, se proclamó la República Popular del Yemen del Sur, la primera nación árabe con una tendencia comunista.

Tanto Yemen del Norte como Yemen del Sur coexistieron por más de dos décadas, en las que hubo confrontaciones bélicas que desataron tensiones internacionales. A Yemen del Norte lo apoyó Arabia Saudita y a Yemen del Sur, la Unión Soviética.

La reunificación de Yemen no puso fin al conflicto sunita – chiita

La caída del bloque soviético comenzando los años 90 fue el camino pavimentado para que Yemen se reunificara. El sur y el norte conformaron un solo Estado desde el 22 de mayo de 1990.

Ali Abdullah Saleh fue elegido como presidente de la nueva nación finalizando el siglo XX y en el año 2001 tomó la decisión de declararle la guerra a Al Qaeda.

Un periodo de inestabilidad sobrevino en Yemen. Estados Unidos participó en operaciones militares en su denominada guerra contra el terrorismo.

Entre tanto, un movimiento insurgente chiita comenzó a sublevarse desde el 2004 por cuenta de la discriminación étnica y la agresión de parte del Gobierno.

Estos rebeldes además denunciaron que Arabia Saudita apoyaba grupos sunitas para exterminar población chiita.

Con el estallido de la guerra en Yemen en el 2014, la división yemení se hizo evidente entre el sur y el norte, entre sunitas y chiitas.

De acuerdo con Manfred Grautoff, experto en conflicto del Medio Oriente consultado por France24, la Guerra de Yemen emula la Guerra de Vietnam. Así como en Vietnam, dos porciones de un mismo Estado que fueron apoyados respectivamente por estadounidenses y soviéticos en Yemen: el norte es apoyado por Arabia Saudita y el sur por Irán.

Yemen es por tanto un territorio nuevamente disputado geopolíticamente, ya no por los ingleses y los turco-otomanos, sino por los sauditas y los iraníes.

Los sauditas, en palabras de Grautoff, buscan la expansión de su control político en la península arábiga y la aniquilación de grupos chiítas como los rebeldes hutíes.

Su misión parece hundirse en arenas movedizas teniendo en cuenta que Estados Unidos les retiró el apoyo militar luego de conocerse la investigación por el asesinato del periodista Khashoggi.

La fuerte defensa chiita de los iraníes ha surtido efecto al apoyar a los rebeldes hutíes quienes no muestran señales de rendición y aún, cuatro años después, conservan el control de Saná, la capital de Yemen.

Quienes sí padecen esta guerra son los millones de civiles que se ven enfrentados por el fuego cruzado, los bombardeos y el desabastecimiento de alimentos. Una guerra cuya única esperanza reside en las conversaciones de paz entre las dos partes que se llevarán a cabo en Suecia bajo el auspicio de las Naciones Unidas.

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