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Las reacciones al incidente naval entre Ucrania y Rusia

Petró Poroshenko, el presidente ucraniano, durante una de las sesiones extraordinarias del Parlamento el 26 de noviembre de 2018 en Kiev, Ucrania.
Petró Poroshenko, el presidente ucraniano, durante una de las sesiones extraordinarias del Parlamento el 26 de noviembre de 2018 en Kiev, Ucrania. Stepan Franko / EFE

Tras la escalada de tensiones provocada por la detención de tres buques militares ucranianos por parte de guardacostas rusos en el mar Negro, Alemania instó al diálogo y Estados Unidos llamó a la "contención".

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La tensión desatada por la detención de tres buques de la Armada de Ucrania en cercanías a Crimea por parte de guardacostas rusos no deja de generar reacciones en la comunidad internacional.

En las últimas horas, la canciller alemana, Angela Merkel, insistió en la necesidad de abrir las vías al diálogo entre estas dos naciones y, en una conversación con el mandatario ruso, Vladímir Putin, se refirió al incidente registrado en el estrecho de Kerch el 25 de noviembre.

De acuerdo con un comunicado difundido por el Ejecutivo alemán, Merkel y Putin pactaron mantenerse en “estrecho contacto” luego de que ella expresara la voluntad de su país de respaldar la distensión y exigiera la liberación de las citadas embarcaciones.

"Ambos discutieron la opción de un análisis del incidente con la participación de expertos rusos y ucranianos en gestión fronteriza".

Steffen Seibert, portavoz del Ejecutivo alemán.

Pero Alemania no ha sido la única en reaccionar. Ante la situación, Estados Unidos le pidió a Ucrania “contención” frente a la que califica como una “peligrosa” escalada. Mediante otro comunicado, el secretario de Estado de esa nación, Mike Pompeo, condenó la reacción por parte de los rusos.

"Le pedimos a Rusia que le entregue a Ucrania los buques y los miembros de su tripulación detenidos y que respete la soberanía y la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas, incluidas sus aguas territoriales".

Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos.

El estrecho de Kerch, que permanecía cerrado desde el domingo, fue reabierto este martes por las autoridades rusas, pero aún no ha sido anunciada la entrega de los buques que avanzaban en el mar Negro desde el Puerto de Odessa con destino al de Mariúpol.

La comunicación de Pompeo reiteró el llamado tanto al mandatario ruso, Vladímir Putin, como a su homólogo ucraniano, Petró Poroshenko, para que se comprometan de manera directa en la resolución de este incidente.

El tema también está bajo la lupa del Consejo de Seguridad de la ONU, cuyos países miembros solicitaron, en la más reciente sesión, la liberación de las naves. A las reacciones se suma la del presidente estadounidense, Donald Trump, durante una rueda de prensa ofrecida en la Casa Blanca.

En la mencionada conferencia, Trump afirmó que no le gusta lo que está pasando y que, con suerte, espera que se “resuelva”. Las palabras del mandatario han sido ampliamente criticadas por ciudadanos y políticos que aseguran que con su pronunciamiento no condena la actuación rusa, sino que la iguala a la de Ucrania.

Pese a que la detención de los navíos encendió de nuevo las tensiones, se trata de una discusión que viene desde el mes de mayo, cuando Rusia construyó el llamado puente de Crimea, el cual enlaza a esa nación con la península que fue anexionada en el año 2014. Tras la entrada en funcionamiento de la estructura, Moscú reforzó las labores de inspección a los buques de bandera ucraniana, medida que Kiev catalogó como un claro bloqueo portuario.

Con EFE y Reuters

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