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Los miles de migrantes en Tijuana están cercados y en la incertidumbre

Una mujer, que hace parte de la caravana migrante, cubre su tienda de campaña en el refugio provisional en Tijuana el lunes 26 de noviembre de 2018.
Una mujer, que hace parte de la caravana migrante, cubre su tienda de campaña en el refugio provisional en Tijuana el lunes 26 de noviembre de 2018. Lucy Nicholson / Reuters

La policía detuvo a 194 migrantes y se espera que 98 sean deportados. Muchos centroamericanos planean regresar a sus países de origen y todos están a la expectativa de las decisiones del gobierno entrante.

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Las autoridades tijuanenses están preocupadas por la seguridad ante la llegada masiva de migrantes a su ciudad. Luego de los choques el pasado domingo 25 de noviembre entre algunas de estas personas y las autoridades en la frontera, el Gobierno mexicano anunció que serían deportadas 98 personas que intentaron cruzar los cercos limítrofes de forma ilegal.

Entretanto, la policía local ha arrestado a 194 migrantes por los enfrentamientos del domingo y por otros delitos durante su estadía en Tijuana.

"Los estamos dividiendo por nacionalidad. Fueron 164 de Honduras, 13 de El Salvador, uno de Nicaragua y 16 de Guatemala"”, contó Mario Martínez, jefe de policía de Tijuana. Adicionalmente, el secretario de seguridad pública de la ciudad, Marco Antonio Sotomayor, pidió "cero tolerancia" para los extranjeros que incurran en actividades ilícitas en Tijuana. En su criterio, estas personas deben ser deportadas.

El gobernador del estado mexicano de Baja California, Francisco Vega, se sumó a la petición e hizo un llamado al presidente Enrique Peña Nieto para que emita órdenes "para que de una vez por todas el Instituto Nacional de Migración haga su trabajo para que esos migrantes se apeguen a nuestras leyes migratorias, y aquellos que están violándolas sean sujetos de inmediato al proceso de deportación".

¿Qué pasará con las peticiones de asilo en Estados Unidos?

El presidente Donald Trump anunció el sábado 24 de noviembre en Twitter que en su país atenderían las solicitudes de asilo por separado. Las primeras respuestas podrían llegar en tres meses y muchos migrantes planean esperar en Tijuana hasta obtener una respuesta.

El lunes 26, en medio de un evento en Mississippi, el presidente Trump agregó que si había violencia, cerraría la frontera. “Porque con una frontera cerrada, es muy fácil frenarlos. Con una frontera abierta, no lo es”, añadió el mandatario.

Según la agencia Reuters, entre Mexicali y Tijuana hay al menos 7.000 migrantes y hay 800 más en camino. Al menos 5.200 se albergan en un refugio en inmediaciones de la unidad deportiva Benito Juarez, en Tijuana, y muchos están en las calles.

El lunes, una decena de buses, con capacidad para 50 personas cada uno, descargaron a un equipo de antimotines que cercó el refugio. Según explicó el comisionado de la policía federal, Manelich Castilla, el operativo "es parte de las instrucciones precisas que dio ayer el secretario de Gobernación (Alfonso Navarrete)".

"Se trata de salvaguardar los Derechos Humanos de los migrantes sin que en ello se justifique, bajo ninguna circunstancia, el quebrantamiento del orden. De eso trata esta etapa", agregó Castilla.

De regreso a casa o la incertidumbre frente al nuevo gobierno mexicano

Integrantes de la caravana migrante de centroamericanos permanecen el lunes 26 de noviembre de 2018 en un albergue en la ciudad de Tijuana, en Baja California (México). La Policía Federal les informa que se les está brindando transporte a Tapachula, Chiapas.
Integrantes de la caravana migrante de centroamericanos permanecen el lunes 26 de noviembre de 2018 en un albergue en la ciudad de Tijuana, en Baja California (México). La Policía Federal les informa que se les está brindando transporte a Tapachula, Chiapas. Joebeth Terriquez / Efe

"Me voy porque veo la situación cada día más difícil. No tengo dinero ni quién me ayude de allá para gastar en mi alimentación. Cada día más inmigrantes vienen entrando y esto se va a convertir en un caos para mí", dijo a EFE el ciudadano hondureño Heriberto Jiménez, quien aspira a tomar uno de los buses que está ofreciendo la Policía Federal para transportar a los migrantes a Tapachula, Chiapas.

El viaje de cerca de 4.000 kilómetros y más de 45 horas en carretera es cada vez más una opción para los centroamericanos se ven cercados por la seguridad en Tijuana y las advertencias del presidente Trump, quien instó al gobierno mexicano para que los deporte “por cualquier medio necesario”.

El próximo sábado 1 de diciembre, Enrique Peña Nieto le entregará la banda presidencial a Andrés Manuel López Obrador. Ni el presidente entrante, ni quienes conformarán su equipo de gobierno se han pronunciado sobre la crisis de los migrantes en la frontera pero se espera que sus primeras gestiones estarán orientadas en esta dirección.

Con EFE y Reuters

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