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Peña Nieto, un balance agridulce tras seis años al frente de la Presidencia de México

El Presidente Enrique Peña Nieto durante la clausura de la Jornada por la Competencia, el 8 de ocutbre de 2018.
El Presidente Enrique Peña Nieto durante la clausura de la Jornada por la Competencia, el 8 de ocutbre de 2018. Presidencia de México

Del Pacto por México al escándalo de la Casa Blanca. De las reformas estructurales al caso Ayotzinapa. La gestión de Enrique Peña Nieto se resume en seis años de altibajos, que marcan una salida no tan favorable para el mandatario.

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"Un mandato sobresaliente". Así definió Peña Nieto sus seis años de Gobierno, que terminan el 30 de noviembre, en una de sus últimas apariciones como presidente.

“El México que estamos entregando es mejor, con mejor infraestructura, con más progreso y con condiciones de mayor bienestar que el que teníamos hace seis años”, dijo.

Su optimista balance se contrapone a la percepción ciudadana sobre su gestión. Según la última encuesta que realizó la consultora mexicana Mitofsky, Peña Nieto deja Los Pinos como el presidente con la más baja aprobación desde 1990, con apenas un 24% de respaldo.

La explicación parece simple. “Su estrategia de comunicación política fue desastrosa, o, mejor dicho, nunca la hubo. Fue rodeado por un equipo inexperto que le impidió tener cercanía con la población. No supo articular un discurso presidencial congruente ni una imagen de cercanía”, explicó a France 24, Khemvirg Puente, coordinador del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de México, UNAM.

"Ya sé que no aplauden", dijo el mandatario, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el pasado. La animosidad ciudadana le pasa factura. La mayoría de los mexicanos siente que el presidente hizo menos de lo que prometió, aunque haya adelantado importantes modificaciones en materia económica, educativa y constitucional.

"Sus aciertos: una economía estable y una agenda de reformas estructurales": Puente

Cuando Peña Nieto asumió la Presidencia en 2012 dijo que durante su gobierno la economía crecería de un 5 a 6%, pero se ubicó en cerca del 2,5%. Aunque no fue lo esperado "se mantuvo estable (que para estándares de Latinoamérica es un logro)", señaló Vidal Romero, politólogo del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

El presidente recibió una economía que creció alrededor de un 4%, según reseñó Romero, pero el desplome de los precios del petróleo fue uno de sus principales obstáculos.

Pese a esto, su manejo económico es un común denominador que destacan los analistas. Quizás uno de sus mayores aciertos fue la renegociación del USMCA, el tratado de libre comercio que cerró con Estados Unidos y Canadá el pasado septiembre.

También promovió la creación de cerca de cuatro millones de empleos, que exhibió en un balance ese mismo mes, “pero ciertamente queda pendiente el problema más grave que es reducir significativamente la pobreza, en lo que no hubo avances”, expuso Romero.

Peña Nieto tuvo un buen comienzo cuando firmó a su llegada el Pacto por México, para promover, en términos sencillos, una democratización política y económica de la sociedad. Con ese impulso, puso en marcha sus reformas más destacadas en materia energética, educativa, constitucional, telecomunicaciones y de hacienda.

En esa última materia, logró aumentar el número de contribuyentes en materia tributaria, lo que le permitió reducir la dependencia fiscal del petróleo. Pero “causó disgusto entre la población por el alza de los impuestos”, expresó Javier Márquez, politólogo y profesor del CIDE, Centro de Investigación y Educación Superior especializado en Ciencias Sociales de México.

Marcha en la Ciudad de México contra el gasolinazo, aumento  en precios de gasolina, el 09 de enero de 2017.
Marcha en la Ciudad de México contra el gasolinazo, aumento en precios de gasolina, el 09 de enero de 2017. flickr

En materia energética, eliminó los subsidios a la gasolina para dejar, en su opinión, de beneficiar a los más ricos, lo que derivó en fuertes protestas conocidas como el "gasolinazo", que derrumbaron su imagen al arranque de 2017.

Pero los graves escándalos de corrupción de los que no logró desmarcarse ni él, ni su partido, aunados por los altos niveles de inseguridad que sacudieron su administración, se robaron la atención.

"Con la impunidad y corrupción, (Peña Nieto) fue un regreso al pasado"

Frente a los aciertos, aparecen los escándalos. Su Administración quedó marcada radicalmente el día en que se reveló que la primera dama Angélica Rivera compró la denominada “Casa Blanca” en 2014, una mansión avaluada en 7 millones de dólares, a una de las empresas que tenía una licitación para la construcción de una obra pública con el Gobierno.

“La Casa Blanca empañó de manera contundente la imagen presidencial y la percepción de corrupción en el Gobierno. Y ese mismo año ocurrió la desaparición de 43 estudiantes de la escuela Normal de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero”, agregó Márquez.

Este caso marcó un hito durante su Gobierno. Peña Nieto, promulgó como verdad histórica que los estudiantes habían sido asesinados por una banda del narcotráfico y que luego los habían quemado en un basurero, versión que fue desmentida por un grupo interdisciplinario de expertos internacionales. En 2017, aprobó una ley en Materia de Desaparición Forzada de Personas, pero su credibilidad estaba desecha.

"Ante cada escándalo, la respuesta era ocultarlo y justificarlo de formas muy burdas, a la vista de todos", aseguró Romero.

Según cifras oficiales, cerca de 32.350 personas han sido reportadas como desaparecidas en los últimos 50 años en el país, la mayoría de ellas durante el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto: unos 18.600 casos.

Activistas marchan para conmemorar el tercer aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014 en Iguala, en el estado de Guerrero, suroeste del país, en la Ciudad de México el 26 de septiembre de 2017.
Activistas marchan para conmemorar el tercer aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014 en Iguala, en el estado de Guerrero, suroeste del país, en la Ciudad de México el 26 de septiembre de 2017. Guillermo Arias / AFP

La violencia fue en aumento y para el 2017 se hizo incontenible. Ese año ha sido el más violento en los últimos 20 años en México. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI) se registraron 31.174 homicidios, es decir, se presentaron 25 homicidios por cada 100.000 habitantes. Cifra que de lejos supera la alcanzada en el gobierno de Felipe Calderón cuando inició su guerra contra el narcotráfico en 2006.

“Con la impunidad y corrupción, (Peña Nieto) fue un regreso al pasado”, sentenció Romero. Y le pasaron factura a su Gobierno: el país cayó en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional al pasar en 2012 del lugar 105, de 176, al 135 de 180 en 2017.

La incapacidad del Estado Federal para garantizar la seguridad, la impunidad rampante representada en Ayotzinapa, la colaboración de algunas autoridades con el crimen organizado y la corrupción en los más altos niveles del Gobierno, ensombrecieron su gestión, tanto dentro como fuera de México.

"Trump fue una piedrita en el zapato que el propio Peña Nieto se calzó"

En materia de política exterior, no brilló como esperaba salvo en algunas oportunidades en materia de migración. Desde que Donald Trump estaba en campaña hasta que llegó a la Presidencia representó un obstáculo no menor para Peña Nieto.

"Trump fue una piedrita en el zapato que el propio Peña Nieto se calzó ya que desde la invitación que le hizo siendo candidato presidencial no solo lo ayudó en su campaña, sino que puso a México como un actor marginal de la región sometido a la política interna de Estados Unidos”, sostuvo Puente.

El presidente de EE. UU., Donald rump, y su homólogo mexicano, Enrique Pena Nieto, mantienen una reunión durante la cumbre del G-20 en Hamburgo, Alemania, el 7 de julio de 2017.
El presidente de EE. UU., Donald rump, y su homólogo mexicano, Enrique Pena Nieto, mantienen una reunión durante la cumbre del G-20 en Hamburgo, Alemania, el 7 de julio de 2017. Foto vía flickr

Esta invitación a Los Pinos la hizo Peña Nieto cuando Trump estaba en campaña y ostentaba un discurso antimexicano. Lo que fue criticado ampliamente por la opinión pública. "Fue un encuentro apresurado, creo que fue un evento que además no dejó o no redituó lo que esperaba”, reconoció.

Peña Nieto manejó una difícil relación con Trump, sobre todo en el tema del USMCA y los migrantes, con el paso de la caravana de centroamericanos. Y aunque el mexicano se mostró abierto a recibirlos, ha prometido que va a deportarlos, alineándose con Estados Unidos.

Su legado se verá opacado por su manejo de los escándalos más graves de corrupción, que distorsionó sus reformas más trascendentales en este sexenio. Un balance claroscuro para el mandatario menos querido por los mexicanos en los últimos años.

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