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COP24 en Polonia: difíciles retos políticos para responder a la cumbre del clima

Imagen de la planta de energía de Belchatow, Polonia. La planta, operada por PGE Group, es la central eléctrica de carbón más grande de Europa. En la imagen, la planta en funcionamiento el 28 de noviembre de 2018.
Imagen de la planta de energía de Belchatow, Polonia. La planta, operada por PGE Group, es la central eléctrica de carbón más grande de Europa. En la imagen, la planta en funcionamiento el 28 de noviembre de 2018. Kacper Pempel / Reuters

Los acuerdos que se logren en los próximos días deben contemplar tanto los objetivos generales como las contingencias de cada país. La cumbre iniciará mientras en Francia todavía hay protestas por los incrementos al precio de los combustibles.

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Lograr un acuerdo unificado para evitar el incremento de la temperatura global es un reto “extremadamente complejo”, según lo ha resaltado Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la ONU para el Cambio Climático.

Este domingo se adelantan las reuniones previas para la Cumbre del Clima Katowice (Polonia) que arranca oficialmente el lunes 3 de diciembre. 30.000 representantes de 197 países se reunirán para tratar de concertar una agenda de trabajo alineada con los objetivos del Acuerdo de París de 2015.

El Acuerdo busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y establecer medidas para evitar un incremento de la temperatura global superior a los 2 grados centígrados. El Acuerdo de París entrará en vigor en 2020, como una forma de actualizar los retos del Protocolo de Kyoto, que finaliza su vigencia ese año. Pero cada vez se encuentran más obstáculos en distintas partes del mundo para su implementación.

El presidente estadounidense Donald Trump dejó claro en Buenos Aires que Estados Unidos se retirará del pacto, a pesar del comunicado final de la recién terminada cumbre del G20: “Los firmantes del Acuerdo de París, que también adoptaron el Plan de Acción de Hamburgo, reafirmaron que el Acuerdo de París es irreversible y se comprometieron con su implementación”.

Francia: el incremento a los combustibles detona en una protesta de tres semanas

El más reciente episodio paralizó a la capital francesa. Al menos 5 mil manifestantes salieron a los Campos Elíseos en París el sábado y los enfrentamientos con piedras y gases lacrimógenos derivaron en vehículos quemados, escombros en las vías y grafitis en el Arco del Triunfo.

El presidente Emmanuel Macron estaba participando en la cumbre del G-20 mientras todo esto ocurría, pero llegó el domingo a una reunión de emergencia con su gabinete para buscar salidas a la crisis. Los “chalecos amarillos” ahora están pidiendo que bajen los impuestos, alegan que el costo de la vida es muy alto, que se tiene que incrementar el salario mínimo y los derechos mínimos sociales. Pero el movimiento empezó porque el presidente Macron anunció un alza en los precios de los combustibles a partir del 1 de enero de 2019.

Desde el comienzo de su Gobierno, Macron había anunciado que pondría al medio ambiente en el centro de su agenda. 18 meses después, muchos de los manifestantes están pidiendo su renuncia.

Macron ha dicho que mantendrá el incremento y realizará evaluaciones periódicas para medir el impacto de esta medida en el precio de las materias primas. Además está ofreciendo subsidios para comprar vehículos que reduzcan emisiones. Pero no parece ser suficiente.

Algunos analistas apuntan que, más allá de las medidas fiscales, es necesario alterar los hábitos y cambiar la forma de vida de las personas. Muchos de los críticos de la subida de precios a los combustibles anunciada por Macron resaltan que los recursos que se recogerían no están pensados para combatir el cambio climático, sino para tapar huecos fiscales.

De los 34.000 millones de euros que el Gobierno francés recaudaría con estos impuestos en 2018, solo 7.200 millones estarían destinados a financiar medidas medioambientales.

Los impuestos sobre el carbono deberían hacer parte de medidas más amplias para alterar cómo vive la gente, promover medios de transporte más limpios o construcciones menos contaminantes. “Se trata de políticas de transición para un mundo posterior a los combustibles fósiles”, explica Simon Dalby, especialista en las políticas económicas del cambio climático de la Wilfrid Laurier University en Canadá, donde el primer ministro Justin Trudeau ha anunciado impuestos sobre el carbono para las provincias que se resistan a implementar medidas para combatir el cambio climático.

En Bruselas, Bélgica, por otro lado, cientos de personas salieron a pedir acciones de su gobierno a un día del inicio de la agenda oficial de la COP24.

Los habitantes de Bruselas, Bélgica, salieron a marchar este 2 de diciembre para pedir a su gobierno que tome acciones frente al cambio climático, en el día previo al inicio de la COP24 en Polonia.
Los habitantes de Bruselas, Bélgica, salieron a marchar este 2 de diciembre para pedir a su gobierno que tome acciones frente al cambio climático, en el día previo al inicio de la COP24 en Polonia. Francois Walschaerts / Reuters

Cambio climático: los objetivos locales vs. el objetivo global

El programa de trabajo alrededor del Acuerdo de París, debe a la vez mirar hacia los objetivos generales y a la situación de cada país, encajar las necesidades y demandas de estados muy distintos, y acelerar un proceso global que requiere una transformación radical de la economía y la sociedad, según le explicóa a EFE la secretaria ejecutiva de la ONU para el Cambio Climático.

Espinosa añade que el costo político, las medidas fiscales y las presiones comerciales hacen parte de los factores que evalúan los líderes a la hora de implementar una agenda que reduzca las emisiones de dióxido de carbono.

“Claramente, los países donde las inequidades son mayores son los más prestos a experimentar reveses en esta materia”, comenta Francois Gemmenne, especialista en geopolítica del medio ambiente en SciencesPo en París.

El analista pone los ejemplos de Italia, Estados Unidos y Reino Unido para resaltar algunos de los países donde una política en favor del medio ambiente podría generar efectos adversos en el electorado: “creo que es una razón por la cual los líderes populistas tienden a ser escépticos sobre el cambio climático y las medidas medioambientales”, añade Gemmenne.

Por eso la Secretaria Ejecutiva de la ONU para el Cambio Climático resalta que el programa de la COP debe respetar el principio de París de "responsabilidades comunes pero diferenciadas". Espinosa indica que es necesario reconocer que hay países ricos y otros menos desarrollados, algo que se debe reflejar en sus obligaciones en reducción de emisiones, adaptación al cambio climático y ayuda financiera y tecnológica a terceros.

Los países tienen "distintos niveles de responsabilidad", así como "circunstancias y capacidades diferentes", que deben tenerse en cuenta. "Poder incluir todo esto en un conjunto de acuerdos que mantengan además el equilibrio difícil alcanzado en París es extraordinariamente complejo", añade.

Espinosa aprecia el "compromiso muy activo" de la Unión Europea y China, así como la "posición muy ambiciosa" de los estados insulares y menos avanzados, que "son los más vulnerables" y que, por tanto, se toman esta cumbre como "una agenda de supervivencia".

La representante de la ONU mantiene la "esperanza" de que la negociación de los detalles del Acuerdo de París en Katowice pueda ayudar a que Estados Unidos "haga una reconsideración" y finalmente no se retire en 2020 de este pacto para frenar el cambio climático.

Con EFE y Reuters

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