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Reporteros

Las heridas abiertas de la guerra en Colombia

France 24

Las secuelas de más de 50 años de enfrentamientos siguen visibles en la vida de las víctimas. Recuperar la salud mental de los afectados es uno de los desafíos de este país en posconflicto.

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Algo tan sencillo como escuchar. Es el primer paso de un acompañamiento psicosocial. Así trabaja Lina María Velasco, una psicóloga de Urabá (noroccidente) que lleva cinco años ayudando a afectados a la guerra de la mano de un programa estatal llamado PAPSIVI (Programa de atención psicosocial y salud integral a víctimas).

Se dedica a esta labor por una razón muy personal. “Es un propósito que yo he tenido de toda la vida, inclusive cuando yo decidí estudiar psicología, es para acompañar a la población víctima”. Lina sabe por lo que han pasado las personas a las que ayuda; la guerra le quitó a su padre.

El PAPSIVI ha conseguido atender ya a cerca de dos millones de personas desde su nacimiento en 2012 pero el camino es largo. Históricamente Colombia tiene 8,7 millones de damnificados según la Unidad de Víctimas, un organismo del Gobierno que actualiza a tiempo real la cifra.

“La reparación es muchas veces entendida desde lo material, desde lo económico”, dice Carlos Andrés Paz, asesor psicosocial del PAPSIVI. Y es que en algunos casos la reparación necesita ir más allá. “Nos estamos olvidando del daño que generó el conflicto armado y de cómo ese daño se configura en la vida de las personas”.

Yolanda Perea hizo parte de las primeras damnificadas que pasaron por ese tratamiento. Hoy es una reconocida líder social que superó un duro trauma. Fue violada por un miembro de las FARC a los once años y perdió a su bebé en una paliza que le dieron los mismos guerrilleros. A su madre también la mataron.
“Yo solo pensaba en vengarme, yo solo quería vengar la muerte de mi mamá y lo que me había pasado. No tenía nada más en la cabeza”.

Sus heridas sanaron para ser ahora una voz que lucha para que nadie pase por lo que ella pasó. “Es la forma de cómo mantener nuestra voz sin dejarnos caer, y tú no dejas caer tu voz cuando entiendes que lo que pasó no fue tu culpa. Pero además que no te puedes quedar callada o callado porque eso le puede estar pasando a otro y necesita de tu mano amiga para no dejarse caer”.

Reintegrarse a una sociedad civil desconocida

Las FARC son hoy en día un partido político, después de la firma en 2016 de los acuerdos de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y el entonces grupo armado. En el Meta, antiguo bastión de los guerrilleros, unas 80 personas entre antiguos milicianos y allegados civiles que no tomaron armas, avanzan en su reintegración.

Hacen parte del Campamento Libertad Simón Trinidad, uno de los espacios dispuestos por el Estado en todo el territorio de cara a que los exguerrilleros se establezcan en la sociedad civil.

Deisy estuvo 33 años en la guerrilla y reconoce que “no es fácil” reintegrarse. Es una de las líderes de esta zona en donde algunas mujeres denuncian violencia de género.

Esa problemática también está presente en otros campamentos según Alejandro Leal, un psicólogo de la ONG ‘Abran la Puerta’. “No encontramos lo que encontramos en otros conflictos que es el trauma de guerra”, afirma. “Acá la problemática es que están en un tránsito y ese cambio de vida genera nuevas falencias en el tema de convivencia”.

Para Jimena Rozo, compañera de Alejandro, detrás de estas situaciones discriminatorias yace que “tienen que vivir una visa de civiles que no sabían vivir”

Los acuerdos de paz y la salud mental de los afectados

El PAPSIVI no cubre a los antiguos guerrilleros de las FARC y desde el hoy partido político denuncian que hay una carencia en su recuperación psicológica. No es un tema ligero; tal es la repercusión de la salud mental en el posconflicto que está incluida en los acuerdos de paz.

El texto habla de proveer “herramientas en materia de atención psicosocial de carácter individual o colectivo” a los afectados.

Al respecto, Juan Pablo Uribe, el nuevo ministro de Salud, dice que “hay que poner la salud mental de nuevo en la agenda, hay que darle visibilidad, hay que hablar de ella con franqueza para que podamos oportunamente buscar tratamiento”.

Precisamente con miras a ofrecer una atención integral de mayor alcance, el Ministerio de Salud está trabajando ya en un plan de atención psicosocial que cobije tanto a la sociedad civil como a antiguos combatientes.

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