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Kramp-Karrenbauer, el inicio de una nueva era en Alemania

Annegret Kramp-Karrenbauer saluda después de ser elegida como líder del partido Unión Demócrata Cristiana (CDU) en Hamburgo, Alemania, el 7 de diciembre de 2018.
Annegret Kramp-Karrenbauer saluda después de ser elegida como líder del partido Unión Demócrata Cristiana (CDU) en Hamburgo, Alemania, el 7 de diciembre de 2018. Kai Pfaffenbach / Reuters

La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania despidió a quien fuera su jefa los últimos 18 años, la canciller Angela Merkel. En su lugar queda su preferida, Annegret Kramp-Karrenbauer, quien deberá enfrentar desafíos inmediatos.

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Este 7 de diciembre 517 de los 999 delegados confiaron en Annegret Kramp-Karrenbauer, la elegida por la canciller alemana Angela Merkel. Fue suficiente para ganarle un dura pulso a Friedrich Merz, un abanderado del mundo financiero que regresaba a la política luego de diez años de ausencia para cobrar viejas deudas con Merkel. Detrás de él aparecía el exministro de Finanzas y actual presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble. Juntos no pudieron con Merkel, o mejor dicho con Kramp-Karrenbauer, una mujer que en las últimas semanas fue subestimada tanto por medios como por analistas.

Kramp-Karrenbauer tuvo dos factores a su favor. El primero, externo, se trataba de la debilidad de Merz para construir una candidatura liberada de los posibles conflictos de intereses entre sus negocios privados y la función pública. Pero por sobre todas las cosas, de convencer a los delegados de que no sería el causante de una caída del Gobierno de Merkel. En efecto, el miedo a nuevas elecciones es muy fuerte entre los democristianos, cuya intención de voto se encuentra entre el 27% y el 30%. La inestabilidad de un triunfo de Merz no era un riesgo que la mayoría estuviera dispuesta a correr.

El segundo elemento a tener en cuenta es el trabajo de base que lleva haciendo Kramp-Karrenbauer desde hace varios meses. En su puesto de secretaria general del partido se pasó los últimos meses viajando por todo Alemania para elaborar el nuevo programa general del partido. Allí demostró tener algo que tal vez Merkel no haya ejercitado demasiado: la voluntad de escuchar, de dialogar e incluso de empatizar con las necesidades, preocupaciones y propuestas de sus compañeras y compañeros de partido. Esto le valió un plus que posiblemente la participación en los ‘talk shows’ televisivos, las entrevistas en la prensa y las intervenciones públicas no hayan reflejado.

Dos desafíos urgentes para la nueva líder de la CDU

Kramp-Karrenbauer se enfrenta a dos importantes desafíos, de cuya resolución depende el futuro de su partido y su propia suerte política. En primer lugar, dentro de su propia fuerza, debe construir puentes para reconciliarse con los descontentos. Estos últimos se encuentran indignados en demasía con las políticas de la canciller Merkel respecto a refugiados, inmigración, paquetes de rescate europeos y con lo que ellos denominan la “socialdemocratización” de la CDU. Aquí incluyen la cuestión del género y el matrimonio igualitario, por ejemplo.

Kramp-Karrenbauer carga con el lastre de ser el delfín de Merkel, lo cual genera desconfianza en estos grupos. Sin embargo, al mismo tiempo comparte muchas posiciones de esa agenda conservadora. Incluso algunas las ha manifestado públicamente, como su rechazo al matrimonio a parejas del mismo sexo. Esto podría ser el primer paso para un acercamiento.

En segundo término, Kramp-Karrenbauer tiene la enorme tarea de recuperar la confianza del electorado que en las últimas elecciones abandonó a la CDU. Aquel votante, otrora cautivo, que creyó en las propuestas reduccionistas de la ultraderecha o que se marchó a acompañar partidos como el verde con una impronta renovadora pero al mismo tiempo seria. La nueva líder de la CDU ha sido Ministerpräsidentin (Gobernadora) de Saarland y para ello ha sabido ganar elecciones. Y lo ha hecho con muy buenos resultados, pese a que la CDU se encontraba en momentos difíciles. En otras palabras, su capacidad de liderazgo a nivel regional está probada. Ahora tendrá la oportunidad de probarlo en un nivel superior.

Ambos desafíos no pueden esperar. Las elecciones europeas de mayo, las comunales ese mismo mes, y las regionales en el este de agosto de 2019 pueden convertirse en una bisagra para la CDU y para el gobierno federal de la gran coalición. Una nueva debacle electoral como las sufridas en Bayern y Hessen hace pocas semanas podrían acelerar los tiempos y generar cambios bruscos en la escena política alemana. Kramp-Karrenbauer y la CDU tienen en sus manos la oportunidad de cerrar la era Merkel y establecer un nuevo equilibrio en el sistema de partidos de Alemania.

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