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Dos bombarderos rusos aterrizan en Venezuela y tensan la relación con EE.UU.

Archivo: dos bombarderos Tu-160 vuelan durante un ejercicio conjunto entre Rusia y Kazajistán en el campo militar de Otar, a unos 150 km al oeste de Almaty, Kazajistán, el 3 de octubre de 2008.
Archivo: dos bombarderos Tu-160 vuelan durante un ejercicio conjunto entre Rusia y Kazajistán en el campo militar de Otar, a unos 150 km al oeste de Almaty, Kazajistán, el 3 de octubre de 2008. Shamil Zhumatov / Reuters

La llegada a Caracas de un par de aviones rusos ha tensado la relación de ambos países con Estados Unidos, que ha criticado duramente esta demostración de fuerza de quienes "aplastan la libertad mientras sus pueblos sufren", según dijo Mike Pompeo.

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Los poderosos aviones rusos aterrizaron el pasado lunes 10 de diciembre en el aeropuerto de Maiquetia con el objetivo de realizar "vuelos operativos combinados" para mejorar la "cooperación técnico-militar" entre los dos países, según anunció el Ministerio del Poder Popular para la Defensa venezolano.

La escuadra está conformada por un avión de transporte militar An-124, un avión de larga distancia Il-62 y dos bombarderos Tu-160, capaces de transportar armas nucleares.

El Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, tachó estas maniobras de ser la imagen de "dos gobiernos corruptos malgastando dinero público y aplastando la libertad mientras sus pueblos sufren". Por su parte, el portavoz del Departamento de Defensa de EE.UU, el coronel Robert Manning, también criticó con vehemencia los hechos: "En medio de la tragedia, Rusia envía bombarderos a Venezuela y nosotros mandamos un buque hospital".

Rusia critica EE.UU. y Venezuela se declara dispuesta a "defenderse"

El Kremlin contestó este martes 11 de diciembre a estas afirmaciones y las calificó de "muy poco diplomáticas" y agregó que "está fuera de lugar que un país que puede alimentar a toda África con la mitad de su gasto en Defensa haga esas declaraciones", afirmó el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.

No es la primera vez que un Tu-160 visita Sudamérica. Un avión del mismo tipo llegó a entrar en el espacio aéreo colombiano en 2013 durante pocos minutos, mientras realizaba operaciones navales y aéreas con Nicaragua. El lanzacohetes también se conoce como el "Cisne Blanco" y es un bombardero supersónico capaz de atacar con armas nucleares. Tiene una envergadura de 55,7 metros y pesa 260 toneladas cargado, pero es capaz de alcanzar a una velocidad máxima de 2.220 kilómetros por hora.

Esta vez el atrevimiento no fue tal, algo que hubiera tenido efectos desastrosos en las relaciones ya de por sí crispadas entre las fronterizas Colombia y Venezuela. Las autoridades colombianas, históricamente respaldadas por Estados Unidos, han mantenido silencio en esta ocasión.

De hecho, el mismo ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, pidió  "que nadie en el mundo tema por la presencia" de los aviones y se declaró como "constructor de la paz" y "no de la guerra".

Aun así, declaró a la televisión estatal 'VTV' que el país se está "preparando para defender Venezuela hasta el último palmo cuando sea necesario (...) eso lo vamos a hacer con nuestros amigos, porque tenemos amigos en el mundo”, agregó.

Venezuela refuerza sus lazos ante el cerco internacional

La llegada de los aviones se produce después de la visita del presidente venezolano Nicolás Maduro, a su homólogo Vladímir Putin en Moscú. La reunión se cerró con acuerdos de inversión por 6.000 millones de dólares y contratos para la reparación y el mantenimiento de armas.

Maxim Shemetov / Reuters

Esta demostración de fuerza militar sumada al encuentro entre los dos mandatarios ha lanzado al mundo la imagen de que Venezuela tiene socios poderosos. Maduro necesita contrarrestar su aislamiento internacional ante las nuevas amenazas de sanciones, especialmente antes de iniciar su próximo mandato el 10 de enero.

Los vínculos entre ambos países, históricamente alineados al margen de las relaciones internacionales occidentales, se han reforzado bajo la Presidencia de Maduro. De hecho, el presidente venezolano llegó en vísperas de las elecciones municipales, que se celebraron el pasado domingo 9 de diciembre, con el anuncio de las nuevas inversiones rusas y haciendo gala de sus encuentros con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

Sin embargo, esta ostentación no fue suficiente para reforzar su poder en las urnas. A pesar de que el partido de Gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), dominó en los comicios, la abstención superó el 72% y las principales fuerzas opositoras no participaron.

El fantasma de la intervención militar no desaparece

Las operaciones militares conjuntas con Rusia y el llamado de Padrino a "defender Venezuela hasta el último palmo" toman otro tono al recordar las palabras del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. El secretario dijo en septiembre que no se debía descartar "una intervención militar" en Venezuela para "derrocar" el gobierno de Maduro. Aunque luego matizó sus declaraciones, estas fueron aprovechadas por países y figuras críticas al Gobierno de Maduro. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también dejó abierta esa puerta hace tres meses en su visita a las Naciones Unidas.

Sin embargo, los ánimos parecen haberse enfriado después de que mandatarios de países como Colombia y Brasil hayan descartado esta opción, a pesar de ser de las naciones más beligerantes contra Venezuela.

Además de la oposición ideológica al Gobierno chavista, la crisis económica y social que vive el país también azuza el fantasma de la intervención militar. Venezuela encadena cinco años consecutivos de recesión que han provocado  una inflación que superará los 2.000.000% al cierre del año, y que puede llegar al 10.000.000% en 2019 según calcula el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las dificultades económicas y sociales, además de la inseguridad que reina en el país, han llevado a emigrar a más de 3 millones de venezolanos, muchos de los cuales se encuentran en situaciones de precariedad y crisis humanitaria a lo largo de sus rutas de migración.

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