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EE. UU.: la familia de la niña guatemalteca que murió en la frontera pide una investigación

Una activista sostiene una foto de Jakelín Caal durante una protesta por las circunstancias de su muerte. El Paso, Estados Unidos, el 15 de diciembre de 2018.
Una activista sostiene una foto de Jakelín Caal durante una protesta por las circunstancias de su muerte. El Paso, Estados Unidos, el 15 de diciembre de 2018. Jose Luis Gonzalez / Reuters

Un grupo de personas se manifestó en El Paso para exigir justicia por la muerte de Jakelín Caal. Los médicos aún no han determinado las causas de la muerte, por lo que la familia pide a las autoridades de EE. UU. que se realice una investigación.

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En El Paso, Texas, un grupo de activistas pide a gritos que se haga justicia por la muerte de Jakelín Caal, la niña guatemalteca de siete años que falleció el pasado 8 de diciembre en custodia de la guardia fronteriza de Estados Unidos, poco tiempo después de haber sido detenida junto a su padre Nery Caal, por haber ingresado al país de forma irregular.

Los activistas culpan al Gobierno del presidente Donald Trump: “nosotros sabemos claramente que ella perdió la vida debido a la política de cero tolerancia de Trump, que impide que estas personas que vienen pidiendo asilo político entren por los puentes. (...) Esta gente recurre a medidas extremas y se va por el desierto”, denunció la portavoz de la Red Fronteriza para los Derechos Humanos, Gabriela Castañeda.

Nery Caal, un jornalero de 29 años, partió junto a su hija como muchos de los cientos de miles de ciudadanos centroamericanos que han salido de sus países en los últimos meses huyendo de la violencia y con la intención de rehacer sus vidas en Estados Unidos.

El 6 de diciembre una patrulla fronteriza los detuvo al sur de Lordsburg (Nuevo México), junto a un grupo de otros 163 migrantes. Hacia las 6:30 del día siguiente, unas ocho horas después, Jackelín empezó a tener convulsiones y fue trasladada con fiebre de 41 grados en helicóptero a un hospital de El Paso, donde falleció.

Aún no se han confirmado los motivos de la muerte

Aunque la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. aseguró que Jackelín Caal había muerto por deshidratación y agotamiento, y otras autoridades estadounidenses dijeron que se trató de un paro cardiaco, lo cierto es que ninguna fuente médica ha confirmado dichas afirmaciones.

Nery Caal ha desmentido que su hija hubiera pasado hambre y sed durante los días de la travesía previos a la detención, tal y como lo indicaron algunos medios de comunicación. "Se preocupaba por su hija. Él nos aseguró que estaba comiendo y bebía agua potable y que al llegar a la frontera para pedir asilo, fueron detenidos casi immediate", informó Rubén García, director de la casa de acogida para migrantes, Anunciaciones.

En búsqueda de una respuesta, el padre de la niña pidió la ayuda de organizaciones de derechos humanos: “la familia está buscando una investigación objetiva y exhaustiva y solicita que los investigadores evalúen el hecho dentro de los estándares reconocidos a nivel nacional para el arresto y la custodia de niños”:

Los demócratas responsabilizan a las políticas antimigrantes de Trump

Tras la muerte de la menor de edad, la Casa Blanca calificó la situación de “horrible y trágica" a la vez que enfatizó su discurso de rechazo a la entrada irregular de migrantes al territorio nacional.

"Si pudiéramos simplemente reunirnos y aprobar algunas leyes de sentido común para desincentivar a las personas que salen de la frontera y animarlas a hacerlo de la manera correcta, de forma legal, entonces las muertes, los asaltos, las violaciones, el contrabando de niños, la trata de personas, todo acabaría".

Por su parte, en el Senado, los demócratas criticaron las políticas oficialistas contra la inmigración ilegal: "esta podría ser mi hija o la tuya, no dejes que eso pase en Estados Unidos", dijo la recién elegida congresista Ilhan Omar, que es, a su vez, una refugiada somalí.

Entre tanto, la familia de la niña llora su muerte en Guatemala. De origen humilde, su madre y su abuelo viven rodeados de una comunidad rural de apenas unas 80 personas que los acompaña en el duelo.

A su madre todavía le cuesta expresar el dolor. Su abuelo piensa en su nieta y recuerda su entusiasmo al partir “la niña, lo que yo miraba es que estaba tan contenta, ella oía que allá quizás había mejor vida”. Los familiares esperan recibir el cuerpo de la menor en los próximos días.

Con Reuters, AFP y EFE

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