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Hiperinflación y éxodo marcaron a Venezuela en el 2018

Una niña observa a los voluntarios del candidato presidencial venezolano Javier Bertucci entregando platos de comida a mujeres y niños como parte de la celebración del Día de las Madres, durante un mitin de campaña en Caracas, Venezuela, el 13 de mayo de 2018.
Una niña observa a los voluntarios del candidato presidencial venezolano Javier Bertucci entregando platos de comida a mujeres y niños como parte de la celebración del Día de las Madres, durante un mitin de campaña en Caracas, Venezuela, el 13 de mayo de 2018. Carlos Jasso / Reuters

Aumento a diario de precios, falta de capacidad de compra de la cesta de alimentos básicos y empobrecimiento vertiginoso, empujan a los venezolanos a seguir abandonando el país.

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Venezuela cumple un año de haber entrado al fenómeno que el mundo creía desaparecido: la hiperinflación. Se considera que un país está en hiperinflación cuando los precios generales se aumentan al menos 50% de un mes a otro y, según cifras de la Asamblea Nacional, la inflación mensual de noviembre 2018 fue de 144,2%, la diaria de 3%, y la interanual de 1.299.724%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una inflación en 2019 de 10.000.000%.

La principal consecuencia de la hiperinflación que están viviendo los venezolanos es el aumento imparable de la pobreza. Datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2018 (Encovi) reveló que 48% de los hogares venezolanos son pobres, lo que representa un incremento de 9 puntos porcentuales respecto al resultado de Encovi 2017.

No hay aumento de sueldo que valga cuando el ciudadano pierde la capacidad de compra. El pasado 29 de noviembre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aumentó el salario mínimo por sexta vez este año, de 1.800 bolívares soberanos (Bs S) a 4.500 Bs S, un 150%, pero para la mayoría de venezolanos aún sigue siendo insuficiente.

Herminia Fernández / France 24

 
Los venezolanos sufren un aceleramiento vertiginoso de la pobreza

Para alguien que trabaja en la caja de un supermercado como Adelson Belén, la variación de precios a diario es insostenible. Interrogado por el nuevo salario, Belén señala que sigue sin alcanzar para comprar la cesta básica para alimentar a su familia. Además cree que la situación es una espiral: “Cuando empiecen a pagar el nuevo sueldo todo subirá de nuevo y seguiremos sin poder alimentarnos bien”, dice.

Belén vive con su esposa, un hijo, nieto y nuera, y entre los 3 salarios mínimos que entran a la casa, sumado al dinero que envían dos hijos que están fuera del país, no es suficiente como para conseguir muchos de los alimentos; por ejemplo, la carne. La carne salió de la dieta hace meses y la sustituyen con otras comidas, o por verduras que ellos mismos siembran en su terraza.

Herminia Fernández / France 24

“No es lo mismo la economía de hace dos años a la de estos días, los precios cambian en el supermercado de la mañana a la tarde. He visto como un jabón de baño tiene en la mañana precio de 150 BsS. y en la tarde de 200 BsS.”

El incremento vertiginoso de precios este año ha deteriorado la calidad de vida de la familia en gran medida. No pueden viajar como antes a visitar a sus padres en el interior del país, tampoco tienen una dieta balanceada. “Solo comemos harinas y granos”, confiesa.

Con una condición de salud como lo es la Hemofilia B, Belén tampoco tiene dinero para comprar sus medicamentos y el Gobierno no tiene capacidad para darle el factor que necesita. Vive con miedo de salir de su casa y tener alguna caída porque podría ser fatal para su vida no tener la medicación en caso de una emergencia.

Por otra parte, este 2018 hubo cambio de cono monetario donde se le quitaron 5 ceros al Bolívar. Pero 4 meses después de esta decisión gubernamental, el dinero ya perdió su valor. Belén cree que la emisión de nuevos billetes afectó más la economía y que se está devaluando más rápido que el cono monetario viejo. “Ahora se consigue dinero en efectivo pero necesitas grandes montos para comprar un producto”.

Sin solución a la vista: “continuará el proceso de destrucción de la economía”

Para el economista Ronald Balza, esta situación que viven las familias venezolanas seguirá empeorando porque no hay dólares en la economía, el Gobierno no puede pedir prestado porque no paga sus deudas, no hay inversionistas, hay fuga de empresas y emisión monetaria acelerada.

Según Balza, la inflación se pudiera parar si el Gobierno entendiera lo que está haciendo. “El financiamiento monetario es tan alto que tiene un hueco fiscal. Pero Maduro habla del petro (la criptomoneda venezolana), de control de cambio, aumenta el salario, no presenta el presupuesto, habla de plan de ahorro en oro y petro pero no hay oro ni petro, la hiperinflación va a continuar. El presidente dice que hay un problema y no lo resuelve, continuará el proceso de destrucción de la economía”.

Por su parte, el economista Tony Boza cree que Venezuela llegó a estos límites de hiperinflación porque el Banco Central de Venezuela dejó de publicar los índices mensuales de Precios al Consumidor (IPC), que es el pivote del sistema de precios de la nación.

“Anteriormente, las empresas acudían al IPC para tener referencia de los precios y los costos, pero a alguien se le ocurrió que no se debían publicar más esas estadísticas y se rompió ese sistema referencial y ahora la gente va a fijarse en el precio del dólar paralelo que es una herramienta autónoma, errática, y caprichosa”, expresa.

Explica que el petro podría resolver el problema de hiperinflación y que ya está siendo usado como unidad de cuenta y reserva de valor, pero falta lo más importante; que funcione como sistema de pago. “Viene con mucho retraso”, dice.

“Una vez el petro actúe como medio de pago, la especulación cambiaria no va a tener sentido. Un comerciante o industrial que quiera maximizar su ganancia va a comprar petrod porque va a tener más dólares por bolívares. La lógica del mercado se va imponer por la lógica del beneficio y el mercado paralelo va a dejar de existir”, Insiste Boza.

Herminia Fernández / France 24

Miles de venezolanos salieron de su país en busca de mejores condiciones de vida

Hace un tiempo la primera razón por la que emigraban los venezolanos era la inseguridad y los altos niveles de violencia en el país; ahora el motivo principal es por lo insostenible de la economía.

La emigración va en aumento. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2018 estima que 700 mil venezolanos salieron del país en lo que va de año 2018. Los principales destinos son Colombia, Perú y Chile.

Y en Perú se encuentran dos hijos de Adelson Belén, quienes envían dinero mensualmente, una cantidad pequeña, que hace unos meses le alcanzaba a la familia para comer y ahora no es suficiente.

“La mitad de la familia se fue a Perú porque este último año se fue dificultando más comprar comida o encontrar medicamentos”. Nos estaban enviando, a quienes quedamos, 3.000 Bs S al mes pero ya no alcanza”.

Con 3000 Bs S en Venezuela se puede comprar 3 docenas de huevos y un arroz.

Adelson, como los economistas no ve solución al problema económico del país en un corto o mediano plazo. Su única esperanza sería irse del país como lo han hecho millones de venezolanos y como lo siguen pensando muchos otros ciudadanos que aún están en Venezuela. Sin embargo, no quiere dejar a sus padres y tampoco tiene maneras de conseguir un pasaporte.

“Rezar, es lo que queda, no hay esperanza clara para salir de esta situación”, reflexiona.

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