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Intensifican las protestas contra la reforma laboral de Viktor Orbán en Hungría

Miles de personas protestan en Budapest contra las políticas del primer ministro Viktor Orbán, el 16 de diciembre de 2018.
Miles de personas protestan en Budapest contra las políticas del primer ministro Viktor Orbán, el 16 de diciembre de 2018. Bernadett Szabo / Reuters

Miles de personas se manifestaron por cuarta vez para rechazar la nueva normativa que los detractores catalogan de 'ley de esclavitud'. Los manifestantes también acusan al primer ministro húngaro de ejercer un Gobierno cada vez más autoritario.

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Miles de personas se movilizaron el domingo 16 de diciembre en las calles de Budapest, la capital de Hungría, en rechazo a las políticas del Gobierno del primer ministro nacionalista de derecha, Viktor Orbán.

En esta manifestación, la cuarta en los últimos cinco días y la más numerosa desde entonces, los manifestantes reiteraron su repudio a la reforma laboral impulsada por el Gobierno húngaro, pero ampliaron sus quejas hacia las políticas de Orbán, a quien acusan de ejercer un creciente autoritarismo.

A pesar de las temperaturas bajo cero, alrededor de 10 mil personas se trasladaron desde la histórica Plaza de los Héroes hacia el Parlamento y terminaron frente a la estación de televisión estatal. La marcha, apodada "Feliz Navidad, señor primer ministro", fue organizada por los partidos de la oposición, estudiantes y sindicatos.

La consigna responde a que Orbán, en una discusión parlamentaria, al ser interrogado sobre sus políticas por la oposición se limitó a desear felices fiestas.

La marcha fue en su mayor parte pacífica hasta que la policía lanzó gases lacrimógenos y chorros de agua contra manifestantes que intentaban irrumpir en la televisión estatal a altas horas de la noche.

La manifestación fue la más importante desde que Orbán regresó al poder en 2010 y logró unir a representantes de todo el arco político, desde los ‘verdes’ hasta la ultraderecha, bajo la consigna primaria de rechazar la reforma laboral.

Denominada 'ley esclava' o 'ley de esclavitud' por sus detractores, esta normativa les permite a los empleadores solicitar a los trabajadores la realización de hasta 400 horas extra anuales y tomarse hasta tres años para bonificarlas. Según el Gobierno, la nueva ley es necesaria ante la falta de personal en las empresas y beneficiará a los trabajadores que deseen realizar horas extra.

Pero la movilización recogió otras demandas, al margen de la derogación de la ley laboral, que incluyeron menor cantidad de horas extra para la policía, independencia de la justicia, la adhesión de Hungría a la Fiscalía Pública Europea y la independencia de los medios públicos.

Estas consignas responden al pensamiento de los detractores de Orbán, que consideran que el primer ministro está adoptando una postura autoritaria y aprovecha su mayoría parlamentaria para presionar a los tribunales, los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales.

Las protestas contra Orbán se replicaron en las ciudades húngaras de Szeged, Békéscsaba, Debrecen, Miskolc, Veszprém y Györ, así como en urbes extranjeras, como Londres y Copenhague.

El Gobierno acusa a “criminales” y a George Soros de estar detrás de las protestas

El sábado 15 de diciembre, el partido gobernante de Orbán, Fidesz, acusó a “criminales” de estar detrás de los “disturbios callejeros” de los últimos días y apuntó al multimillonario George Soros, nacido en Hungría, de estar detrás de las manifestaciones.

Soros es un férreo crítico de Orbán pero negó las alegaciones en su contra y las catalogó de mentiras para crear un falso enemigo externo.

Este tipo de discursos son replicados por los medios estatales, sobre los que Orbán ejerce un férreo control. Las cadenas públicas consideraron a los manifestantes como anarquistas y “mercenarios de George Soros”.

Por ese motivo, tanto el domingo como el lunes 17 de diciembre, los manifestantes intentaron ingresar a la televisión pública estatal para leer un petitorio. En este último caso, la legisladora independiente Bernadett Szel publicó un video en su página de Facebook mostrando cómo los guardias de seguridad los echaron a ella y a su compañero Akos Hadhazy por la fuerza.

El abogado de la Unión de Libertades Civiles de Hungría (TASZ), Daniel Dobrentey, catalogó de “ilegal e injustificado” el uso de la fuerza contra estos legisladores, aunque un portavoz del Fidesz los acusó de abusar de sus poderes parlamentarios al tratar de “entrometerse con operaciones editoriales”.

Con Reuters, EFE y AFP

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