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Theresa May: acuerdo del Brexit se votará en la semana del 14 de enero

La premier británica, Theresa May, a su llegada a Downing Street en compañía de sus asesores. Diciembre 17, 2018. Londres, Reino Unido.
La premier británica, Theresa May, a su llegada a Downing Street en compañía de sus asesores. Diciembre 17, 2018. Londres, Reino Unido. Reurters / Toby Melville

La primera ministra británica indicó que las conversaciones se retomarán el 7 de enero. También advirtió de los "daños irreperables a la integridad política" ante la posibilidad de hacer un nuevo referendo.

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La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, anunció el 17 de diciembre que regresará al parlamento británico el proyecto del acuerdo alcanzado con la Unión Europea sobre el Brexit para que este sea sometido a una votación el 14 de enero de 2019.

El anuncio fue realizado por May durante una comparecencia ante la Cámara de los Comunes en la cual además manifestó su rechazo a la realización de un segundo referendo sobre el Brexit.

"Sé que este no es el trato perfecto de todos. Es un compromiso. Pero si dejamos que lo perfecto sea el enemigo de lo bueno, nos arriesgamos a dejar a la UE sin un acuerdo", dijo a los legisladores, con su discurso salpicado de fuertes gritos de protesta.

La votación prevista por May se realizaría 10 semanas antes de la fecha de salida de la Unión Europea prevista para el 29 de marzo.

"Evitar que no haya acuerdos solo es posible si podemos llegar a un acuerdo o si abandonamos Brexit por completo", dijo May durante su comparencia ante el poder legislativo británico.

Por otro lado, la primera ministra agregó que Bruselas ha ofrecido aclarar los aspectos más polémicos del acuerdo de salida y que su gobierno está trabajando para obtener "más garantías políticas y legales".

El viernes pasado, la premier afirmó que los líderes comunitarios estaban a favor aclarar los aspectos que generan incertidumbre entre los diputados, en concreto, sobre la “salvaguarda” o “garantía” que fue ideada entre las partes para evitar una frontera física la isla de Irlanda, un tema que genera preocupación entre los británicos.

La garantía estipula que el Reino Unido salga de la UE, pero siga perteneciendo a una unión aduanera que facilite la circulación de bienes. Asimismo, prevé que Irlanda del Norte tenga un status especial que le permita estar alineada con ciertas normas del mercado común, hasta que sea establecida una nueva relación comercial entre Londres y Bruselas, que debe ser aprobada durante el periodo de transición.

Opositores reaccionaron en contra de la decisión de May

Nuevamente los diputados conservadores y los integrantes del Partido Laborista, quienes se oponen al mandato de Theresa May, se pronunciaron en contra de la acción tomada respecto a la votación en la Cámara de los Comunes.

Uno de los aspectos que tiene en contra Theresa May es que la Unión Europea ha manifestado pocas concesiones que puedan servir para lograr una mayoría de votos en un parlamento dividido y en contra al acuerdo alcanzado.

"Es irresponsable retrasar una votación sobre el acuerdo, no porque vaya a recibir ningún cambio, sino porque quiere retrasar el reloj e intentar intimidar a los parlamentarios", dijo la legisladora laboral Liz Kendall.

Por otro lado, el líder del Partido Laboral, Jeremy Corbyn, ha acusado a May de provocar una crisis nacional e instó la jefa de Gobierno a realizar la votación sobre el acuerdo esta misma semana.

"No hay excusa para retrasarlo más. Hay que votar ya para que podamos salir de esta desastrosa situación. No se debe perder más tiempo, no hay un razonamiento lógico para justificar este retraso en la votación", dijo Corbyn el 17 de diciembre.

Por otro lado, Corbyn responsabilizó a May de estar al frente del ejecutivo "más caótico del Reino Unido" y de haber perdido autoridad.

May rechazó la realización de un segundo referendo

Nuevamente, ante el pleno de la Cámara de los Comunes, cuyo contenido fue enviado por adelantado a la prensa local, Theresa May manifestó su rechazo a la realización de una nueva consulta, después de que varios políticos defendieran esta tesis como una medida para romper el punto muerto en que se encuentra el Brexit.

May argumenta que una segunda consulta “no nos llevará adelante” y generará desconfianza por parte de los ciudadanos británicos hacia la política y las instituciones del país.

“Otro voto podría causar un daño irreparable a la integridad de nuestra política porque diría a millones de personas que confiaron en la democracia que nuestra democracia no cumple” afirmó May en algunos extractos de su intervención.

Con EFE y Reuters

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