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'El hímen y el hiyab: por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual'

Dos mujeres que usan niqab participan en una manifestación el 1 de agosto de 2018, el primer día de la implementación de la prohibición del velo en Dinamarca, en Copenhague.
Dos mujeres que usan niqab participan en una manifestación el 1 de agosto de 2018, el primer día de la implementación de la prohibición del velo en Dinamarca, en Copenhague. Ritzau Scanpix / AFP

El trabajo de Mona Eltahawy rompe con el estereotipo de la mujer musulmana y sumisa y arremete contra la cultura que relega a la mujer a la segunda fila. Reseña del libro que acaba de traducir al español Capitán Swing.

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Eltahawy es un personaje controvertido. Admirada u odiada sin medias tintas por su activismo y su feminismo, la periodista no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar contra el patriarcado o criticar una sociedad que, según ella misma, impone a la mujer la obligación de ser la bandera de la castidad y la pureza.

En su libro ‘El himen y el hiyab’ la autora no solo arremete contra la cultura “paternalista” e “hipócrita” que quiere mantener a la mujer fuera del espacio público; no solo contra la religión que fuerza la autocensura femenina, sino contra el estado fascista, cualquier estado fascista, que normaliza la invisibilidad de la mujer o la posiciona como ciudadana de segunda clase.

El libro, que fue publicado originalmente en inglés, es un compendio de anécdotas e historias personales que no da soluciones pero que expone de un modo útil la situación de las mujeres, sobre todo, para aquellos que no tienen un conocimiento cercano de la cultura de los países árabes o la religión islámica.

Y es un mensaje, a sus hermanas musulmanas, para revelarse. El libro “es mi bandera”, dice la autora, “mi manifiesto para denunciar la misoginia en mi región y una forma de conectar con la lucha feminista global.

Su pelo teñido de rojo brillante, sus coloridas vestimentas, sus gafas pintorescas, no hacen pensar que la propia Eltahawy llevó velo durante 9 años. Narra cómo decidió ponérselo, pero, más importante aún, narra lo mucho que le costó quitárselo: 8 años. Ese peso social, ese reconocimiento de que no hay libertad de elección cuando se enjuicia. Claudicar a la definición foránea de modestia.

Capitán Swing

El velo es una bandera blanca: la de la rendición

El libro se convierte así, más que un compendio de soluciones e ideas, en un relato vivo y personal en el que la autora expone e identifica una hipocresía tras otra. “El velo, el hiyab o el nicab son una bandera blanca izada para proclamar que nos rendimos a los islamistas y a sus conservadurismos”, aduce. La bandera del velo es una bandera blanca de rendición. Y una bandera que no protege, sin embargo, del acoso sexual, otro de los temas en los que la autora entra sin miedo, para contarnos, siempre en primera persona, cómo está de extendido (ella fue toqueteada en la Meca), y cómo se culpabiliza siempre a la mujer por ello, a pesar de ser la que lo padece.

La decisión de llevar el hiyab, sin embargo, dista mucho de ser sencillo, en palabras de la autora. Está cargado de significados: “mujer oprimida, mujer pura, mujer conservadora, mujer fuerte, mujer asexual, mujer estirada, mujer liberada”. Una señal o una protección.

El ejemplo en el que Eltahawy, que ha vivido en Reino Unido y Arabia Saudita, viaja en el metro de El Cairo, es revelador:

-    Si quisieras comerte un caramelo, ¿escogerías el que está envuelto o el que no tiene envoltorio?  me preguntó la mujer con nicab.

-    Soy una mujer, no un caramelo  repuse yo.

No cabe duda que, como la autora indica, su libro es un manifiesto: un manifiesto de esperanza y lucha por la igualdad. Desde Nueva York, donde reside, tras pasar unos años en Egipto, y donde prepara su próximo libro, explica que las mujeres en el mundo árabe tendrán que luchar dos revoluciones: una contra los regímenes que las oprimen y otra contra todo el sistema cultural, político y social que las oprime.

También menciona algo que pone de relieve ‘El Himen y el hiyab’: “El diálogo y la lucha tienen que venir de las propias musulmanas. Son ellas las que deben liderar”. Para la autora la obligación de occidente es dejar de vender armas y subvencionar esos “Estados fascistas y misóginos” y la de las mujeres, luchar contra el patriarcado en sus propios países: “El patriarcado es global y vive en todas partes”.

Una lucha transversal, dice, que permitirá a las mujeres, musulmanas o no, liberarse. Es por eso que mira ya hacia delante y su próxima publicación, ‘The 7 Necessary Sins for Women and Girls’ (Los 7 pecados que necesitan mujeres y niñas), estará dirigida a todas y hablará del feminismo “en tres dimensiones”: “Defy, disobey and disrupt (Desafía, desobedece e interrumpe”.

Hasta entonces, los hispanohablantes podrán disfrutar ‘El himen y el hiyab’, el manifiesto de una mujer musulmana que, sin miedo ni pudor, abre las puertas a un tema controvertido, en una sociedad no dada a ventilar en público sus aflicciones.

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