Persecución Religiosa

La navidad para los cristianos en Pakistán, una celebración de alto riesgo

Un hombre sostiene un medallón religioso que se muestra en un puesto de un barrio cristiano en Islamabad, Pakistán, el 4 de diciembre de 2018.
Un hombre sostiene un medallón religioso que se muestra en un puesto de un barrio cristiano en Islamabad, Pakistán, el 4 de diciembre de 2018. Faisal Mahmood \ Reuters

Los cristianos en ese país asiático son minoría y son perseguidos. Durante la celebración de la navidad tienen que resguardarse con medidas de seguridad. La historia de Asia Bibi sigue fresca.

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En Karachi, al sur del país, decenas de fieles hacen fila antes de entrar en la iglesia a la celebración de la misa en la noche de navidad. Pasan por detectores de metales y son requisados minuciosamente por agentes de la policía local. Guardias de seguridad privada vigilan la entrada con armas de largo alcance y vestidos con camuflados.

En Pakistán, un país de más de 200 millones de personas de mayoría musulmana, los cristianos son menos del 2 % y no están seguros. La persecución religiosa ha venido en incremento y sus prácticas tienen que ser cuidadas rigurosamente.

“Nos han dado una seguridad infalible este año y el anterior” explica Riaz Masih, sacerdote cristiano de esa congregación y dice estar tranquilo: “usted debió haber visto todas las agencias, policías y paramilitares afuera de la iglesia… La seguridad no es un problema”.

Según AIN, una agencia española que analiza la libertad religiosa en el mundo, la situación en Pakistán es una de las peores, en ese país “se está produciendo un alarmante aumento de los incidentes violentos de intolerancia y extremismo.”

El año pasado, nueve personas murieron en un ataque contra una iglesia cristiana en Quetta una semana antes de navidad. En 2015, quince personas fueron asesinadas cuando suicidas talibanes atacaron varias iglesias durante las misas del domingo en Lahore.

La situación se agravó desde que ese país agudizó la implementación de una polémica ley contra la blasfemia. El informe señala: “en Pakistán no se ha ejecutado a nadie por blasfemia, pero el corredor de la muerte de las prisiones pakistaníes se va llenando poco a poco. Según un informe, de los más de 8.000 presos condenados a muerte, más de 1.000 son casos de blasfemia.”

El caso de Asia Bibi, un ejemplo de persecución

Una mujer cristiana paquistaní celebró su navidad vigilada por guardias. Se trata de Asia Bibi quien en el 2010 fue sentenciada a la horca por blasfemia. Finalmente, la Corte Suprema la exoneró, pero grupos radicales exigen que la sentencia sea aplicada.

Bibi estuvo ocho años en la fila esperando que su sentencia fuera ejecutada. Y se convirtió en un símbolo de la persecución por un lado y en un objetivo primario de los partidos conservadores y extremistas que le piden al gobierno que la ejecuten.

Las acusaciones datan de 2009, cuando la mujer peleó contra compañeras de trabajo musulmanas. Ellas luego la acusaron de blasfemia y en 2010 fue sentenciada a muerte.

En su comunidad en Islamabad celebraron con precaución la navidad. Temen retaliaciones. “No, ella no se puede quedar”. Dijo una residente a AFP. Y explicó: “No hay suficiente seguridad para nuestros líderes, somos solo ciudadanos pobres.”

“Es muy peligroso… La gente quiere matarla” Dijo Yousaf Hadayat, otro residente en el empobrecido gueto cristiano donde vivía Bibi en la capital de Pakistán. El gobierno tuvo que desplegar fuerzas armadas a las colonias cristianas en varios puntos del país.

Las violentas protestas de miles de personas contra la decisión del supremo de exonerarla, llevaron al gobierno a pedir que la Corte revisará por última vez la sentencia. En la espera, Bibi, quien busca asilo en el exterior, permanece en custodia. A pesar de estar exonerada, no es libre, un destino similar al de los miles de cristianos en el país asiático.

Con AFP y Reuters

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