Caza de ballenas

Japón retomará la caza de ballenas con fines comerciales en su mar territorial

Imagen de archivo del 1 de diciembre de 2015 en la que un grupo de personas despide a un barco ballenero en el puerto de Shimonoseki que se dirige al Océano Antártico.
Imagen de archivo del 1 de diciembre de 2015 en la que un grupo de personas despide a un barco ballenero en el puerto de Shimonoseki que se dirige al Océano Antártico.

En julio de 2019 Japón dejará de hacer parte de la Comisión Ballenera Internacional. Con esta decisión, el país detendrá la cacería en la Antártida, pero retomará las actividades balleneras en sus aguas territoriales.

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En septiembre el gobierno japonés hizo un último intentento por persuadir a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para permitir la cacería de ballenas bajo ciertas circunstancias.

Por años, el gobierno del país nipón ha defendido su posición frente a la Comisión Ballenera Internacional. Según las autoridades de ese país hay ciertas especies de ballenas que cuentan con la suficiente población como para ser cazadas. También se han servido de un vacío legal para cazar ballenas escudados en la “investigación científica”.

“A partir de julio de 2019, después de que el retiro entre en efecto el 30 de junio, Japón desarrollará la caza comercial de ballenas dentro de su mar territorial y su zona económica exclusiva, y cesará la cacería de ballenas en el Océano Antártico”, anunció Yoshihide Suga, secretario del Gabinete Japonés.

La cacería de ballenas, una tradición centenaria

El gobierno japonés ha repetido en varias ocasiones que la mayoría de las especies de ballenas no están en peligro y, además, resalta que comer la carne de estos animales hace parte de su cultura.

La organización World Wildlife Fund (WWF), por su parte, afirma que la Ballena Sei, la cual se encuentra en peligro, es una de las especies víctimas de la cacería japonesa bajo el escudo de la investigación científica.

En su pronunciamiento público, Suga afirmó que “la cacería de ballenas será conducida de acuerdo con el derecho internacional y dentro de los límites calculados de acuerdo con el método adoptado por la CBI para evitar el impacto negativo en los recursos cetáceos”.

Para la organización Greenpeace, “la declaración de este miércoles se aleja de la comunidad internacional, abandona la protección que se necesita para salvaguardar el futuro de nuestros océanos y de estas criaturas majestuosas”.

El mercado ballenero en Japón

Algunos expertos dudan que la cacería de ballenas siga siendo sostenible, porque cada vez menos gente consume su carne.

Según el periódico Asahi, el consumo de ballena en Japón equivale al 0,1 por ciento de todo el consumo de carne en el país. Eso equivale a 35 gramos por persona al año, de acuerdo al vendedor de carne de ballena Koichi Matsumoto.

“Antes comíamos carne de ballena, pero ahora hay otras cosas que comer”, afirma una vendedora de 75 años.

Pese a que el futuro de este mercado es incierto, la decisión del gobierno japonés ha sido bien recibida en el puerto ballenero de Shimonoseki, uno de los distritos electorales más importantes para el primer ministro Shinzo Abe.

Japón comenzó la caza científica de ballenas en 1987, un año después de que comenzara una moratoria internacional de caza de ballenas.

Con Reuters

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