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El barco Open Arms logra atracar en España con más de 300 migrantes a bordo

El bote de rescate de la ONG Proactiva Open Arms se ve atracado con migrantes rescatados en el Mar Mediterráneo Central, en el Centro de Atención Temporal para Extranjeros (CATE) en el puerto de Algeciras, España, el 28 de diciembre de 2018.
El bote de rescate de la ONG Proactiva Open Arms se ve atracado con migrantes rescatados en el Mar Mediterráneo Central, en el Centro de Atención Temporal para Extranjeros (CATE) en el puerto de Algeciras, España, el 28 de diciembre de 2018. Jon Nazca / Reuters

La ONG española, dedicada al rescate de personas en el Mar Mediterráneo, consiguió amarrar en el puerto de Algeciras, después de que Malta e Italia denegaran su ayuda. Los migrantes estuvieron en el navío una semana.

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El buque de Proactiva Open Arms, ONG española dedicada al rescate marítimo, logró llevar a tierra este viernes 28 de diciembre a más de 300 migrantes, provenientes de Libia y rescatados hace una semana (el 21 de diciembre) en el Mar Mediterráneo.

La organización llegó al muelle de Crinavis de la Bahía de Algeciras, al sur de España, a las 08.55 hora local, siendo el único país europeo en autorizar el sábado pasado su desembarco. Malta e Italia, pese a su cercanía con las costas libias, se negaron al amarre en sus puertos, por lo que el navío benéfico tuvo que viajar unas 1.100 millas náuticas para tocar suelo seguro.

En Algeciras, que hoy se encuentra en plena época de invierno, servicios de la Cruz Roja atendieron a los recién llegados con ropa, alimentos y medicinas, antes de trasladarlos al Centro de Atención Temporal para Extranjeros (CATE) de la zona, donde el protocolo dicta que serán identificados por las autoridades españolas, quienes valorarán las solicitudes de permanencia.

El Mediterráneo Central, una de las rutas más mortíferas

Según Proactiva Open Arms, que estuvo narrando en Twitter todo lo ocurrido en el barco, 139 de las 311 personas que iban a bordo son menores, en su mayoría originarios de Somalia, Nigeria y Mali. En ese sentido, Malta sí recibió por helicóptero a una madre y su bebé recién nacido, mientras que un niño de 14 años que padecía una infección cutánea fue trasladado hasta la isla italiana de Lampedusa.

“Ya hemos pasado de la inacción de la Unión Europea (UE) al bloqueo. Malta negó por escrito la acogida y el suministro (…) Italia y Francia ni siquiera han contestado, y es impropio de la UE no dar siquiera respuesta. Tuvo que ser España quien nos asignara. Lamento mucho esto y pedimos a la UE que no solo exija austeridad económica a los países, sino que ayuden a personas que tienen su vida en peligro. Fue lamentable hacer ocho días de navegación para llegar a puerto seguro”, afirmó el portavoz y fundador de Proactiva Open Arms, Òscar Camps.

No es la primera vez que el Gobierno español acoge a personas rescatadas en el Mediterráneo. En agosto marcó su última acogida, después de que en junio aceptara el atraque del barco humanitario francés ‘Aquarius’, con 629 migrantes y que estuvo varado sin permiso europeo durante 11 días.

Por esta y otras razones, España, habitual puerta de entrada de migrantes africanos, se ha convertido en el principal país de entrada migratoria, por delante de Grecia e Italia; naciones ubicadas en el Mediterráneo Central, que es el tramo más mortal para llegar a Europa.

Y es que de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 2.242 personas murieron desde enero hasta el 28 de diciembre de 2018, de las cuales 1.306 fallecieron entre la ruta Libia-Malta/Italia y Túnez-Malta/Italia. No obstante, se trata de las cifras más bajas de los últimos tres años, debido en gran parte al trabajo de los barcos humanitarios.

“Nuestra presencia hace que otros países muevan sus barcos, ya que llevamos a periodistas y políticos a bordo. Es conveniente poner el foco donde no se quiere ver lo que ocurre”, sentenció en Algeciras el socorrista Òscar Camps.

Pese a que los más de 300 migrantes ya han podido llegar a tierra, estos tuvieron que pasar la Navidad en compañía de la ONG, que subió imágenes y videos durante todo el frío trayecto en el barco. En ellos se puede ver cómo varios niños comen chocolate o portan sombreros rojos de Papá Noel, mientras que otros escriben cartas de agradecimiento.

Con Reuters y EFE

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