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Francia: el 1 de enero entra en vigor el plan contra la pobreza

La vivienda para los sin hogar forma parte de uno de los ejes del plan de pobreza de Emmanuel Macron que rige desde el 1 de enero de 2019.
La vivienda para los sin hogar forma parte de uno de los ejes del plan de pobreza de Emmanuel Macron que rige desde el 1 de enero de 2019. France24

La iniciativa, que contempla una inversión de 8.000 millones de euros, está dirigida a los nueve millones de franceses que viven bajo el umbral de la miseria.

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En medio de la crisis de los ‘chalecos amarillos', el 1 de enero se pone en práctica el plan antipobreza del ejecutivo francés. Sus beneficiarios no son los que protestan todos los sábados, sino 9 millones de personas, familias que viven en condiciones de extrema precariedad, jóvenes sin trabajo y sin estudios acabados y niños de familias desfavorecidas que muchas veces no acceden a la educación y en ocasiones no tienen qué comer.

Después de posponerlo varias veces, el plan fue anunciado el pasado 13 de septiembre por el presidente Emmanuel Macron desde el Museo del Hombre, de París. Un plan “ambicioso” que según el ejecutivo asciende a ocho mil millones de euros.

A través de su portavoz, el gobierno francés dijo que el objetivo de este paquete de medidas es fundar “el Estado providencia del Siglo XXI” y ayudar a las “nuevas caras de la pobreza”, un 14% de la población, según el Instituto Nacional de Estadística INSEE.

“Ser pobre no es una situación sino un combate de cada instante para intentar sobrevivir”, dijo Macron en septiembre, y lamentó además “el encierro de la pobreza, un sistema que se reproduce y del que muchos no pueden escapar”. Una fuente cercana al ejecutivo agregó que el sistema social francés “ha permitido estabilizar la pobreza incluso durante las crisis económicas”, pero no ha logrado torcerle la mano a la precariedad sobre todo en lo que respecta a “los jóvenes”, que no logran salir de ese círculo vicioso.

Educación obligatoria desde los tres años y desayuno en las escuelas

El primer eje del plan se centra en la primera infancia, es decir los niños hasta los seis años de edad. La iniciativa establece la obligatoriedad de la educación desde los tres años y el acceso obligatorio a algún sistema de guardería de los bebés, de modo que el padre, la madre, o ambos en caso de que se trate de parejas constituidas, puedan tener libertad para trabajar.

El estado subvencionará también la apertura de guarderías en los barrios de escasos recursos y ayudará a las guarderías que acojan a niños más desfavorecidos.

Además, se pondrá en marcha un plan de formación continua para 600 mil educadores de párvulos y un sistema para que los más pequeños aprendan fácilmente el francés, pues muchos hijos de extranjeros tardan en adaptarse al sistema educativo.

Se calcula que sólo un 5 % de los niños más pobres van efectivamente a una guardería o son cuidados por una niñera, en contraste con el 22 % de los niños de familias de mayor poder adquisitivo.

El plan prevé la distribución gratis de desayunos en las escuelas de barrios de menores ingresos. Según el Ejecutivo, un 15% de los niños de esos sectores llegan sin haber comido nada al colegio.

Según Olivier Noblecourt, delegado de la lucha contra la pobreza y el ayuno, “los profesores tendrán toda la libertad para ofrecer ese desayuno una o varias veces por semanas en horarios adaptados a las necesidades de los niños”.

Acompañamiento en el empleo juvenil para no abandonar a los niños que reciben ayuda social

Es el segundo eje del plan y nace de una iniciativa de una parlamentaria del partido oficialista La República en Marcha (LRM), para evitar que al cumplir los 18 años los niños que se benefician de una ayuda social se queden sin ningún recurso.

Se les propondrá un hogar, un trabajo, una formación o un apoyo dependiendo de la región donde vivan. Además, un subsidio de 480 euros para jóvenes de 16 a 25 años en precariedad extrema será entregado a más personas de las actuales (llegando a 100 mil por año).

A cambio, será establecida la obligatoriedad de la formación hasta los 18 años, para evitar que muchos jóvenes salgan del sistema educativo sin ningún diploma. Se establecerá un sistema de acompañamiento para los menores con posibilidades de abandonar sus estudios (normalmente son 20 mil por año que no acaban su enseñanza). Otro plan formará a cerca de 2 millones de jóvenes alejados del mercado laboral.

Las personas que tienen acceso a un salario mínimo solidario, debido a su ausencia de ingresos, recibirán también un seguimiento. “La idea es que esto conduzca a un regreso al trabajo” dice Noblecourt. Queremos que esta inserción sea evaluada de manera “científica y visible”.

El gobierno buscará reducir la burocracia social y generalizar el derecho a la vivienda

La administración planea fusionar la cobertura médica universal que reciben las personas sin ingresos o con salarios menores a 700 euros al mes y la ayuda para pagar un organismo complementario de salud que reciben las personas que ganan entre 734 y 991 euros mensuales. En general 200 mil personas más recibirán este beneficio, ascendiendo a un millón 400 mil beneficiarios.

El gobierno de Emmanuel Macron quería mejorar la vivienda más que los centros de acogida, pero en vista de la multiplicación de campamentos ha acordado 271 millones de euros de más a estas viviendas temporales. Se comprometió a crear centros de acogida que reemplacen las plazas en hoteles donde actualmente muchas personas sin hogar pasan la noche pagadas por el Estado.

Además, se pondrá un acento en las familias con niños que viven en la calle. De aquí al 2022 se pretende eliminar las “bidonvilles” , una suerte de micro “favelas” que aún persisten en las grandes ciudades francesas.

Con AFP y Le Monde

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