Muro entre EE. UU. y México tendría tramos invisibles

Trump propone un muro con tramos invisibles en la frontera con México

Fortalecer la seguridad fronteriza mediante un muro fue una de las promesas estrella de Donald Trump durante la campaña electoral en 2016.
Fortalecer la seguridad fronteriza mediante un muro fue una de las promesas estrella de Donald Trump durante la campaña electoral en 2016. Paul Ratje / AFP

“Para poder ver lo que está sucediendo a ambos lados”, dijo el mandatario estadounidense Donald Trump, en su cuenta de Twitter, al tiempo que urgió a los congresistas para que “vuelvan de vacaciones” y aprueben los recursos para su construcción.

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Al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no le parece descabellada la idea de que el muro fronterizo que planea construir –si logra su cometido de que el Congreso le apruebe los recursos- tenga tramos transparentes.

Se trataría de zonas “invisibles”, contrario a las construidas de hormigón, que permitirían vigilar la actividad de lado y lado de la frontera. Así lo planteó el jefe de Estado en un mensaje de fin de año en su cuenta de Twitter:

Y no dudó en comparar su iniciativa con la de su antecesor Barack Obama, quien  construyó un muro en su residencia de Washington D. C. Eso sí, asegurándose de guardar las proporciones:

La construcción del muro fronterizo ha sido, desde su campaña, el proyecto bandera de Donald Trump, en lo que a política migratoria se refiere.

Pero llevarlo a la realidad requiere de una financiación de 5.000 millones de dólares, cuyo aval no ha conseguido el primer mandatario en el Congreso.

Diez días con una cuarta parte de la Administración cerrada

Como consecuencia de la negativa de los legisladores para proporcionar los recursos que exige Trump para la ejecución del proyecto fronterizo, hace diez días, el presidente declaró el cierre parcial del Gobierno, también conocido como “shutdown”.

En concreto, la parálisis afecta a agencias de diez departamentos del Ejecutivo, incluyendo Transporte y Justicia; así como a decenas de parques nacionales, que suelen ser una gran atracción turística.

El cierre también perjudica a 800.000 de los 2,1 millones de trabajadores federales, que no cobrarán su salario mientras permanezca cerrado el Gobierno y están a expensas de la aprobación de un presupuesto.

Este es el tercer cierre que afronta Trump desde que llegó al poder a principios de 2017: el primero se produjo en enero de este año, coincidiendo con su primer aniversario en la Casa Blanca, y se alargó durante tres días; el segundo fue en febrero y duró apenas unas horas.

Este jueves 3 de enero habrá votación, con pocas esperanzas para Trump

Donald Trump interrumpió sus vacaciones de Navidad y Año Nuevo para, según él, encargarse de solucionar el cierre administrativo. Desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, pidió a los congresistas seguir el ejemplo:

El mandatario calificó de "increíble" que los legisladores demócratas digan que levantar un muro es una idea anticuada y que no funciona.

Los demócratas en la Cámara de Representantes están, efectivamente, planeando una votación el 3 de enero sobre el paquete de financiamiento para poner fin al cierre parcial del gobierno, pero al parecer, no están dispuestos a cumplir las exigencias del primer mandatario.

"Esta legislación reabrirá los servicios gubernamentales y garantizará que los trabajadores reciban las nóminas que han ganado", indicaron en un comunicado el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y la previsiblemente próxima presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi.

El proyecto de ley propondrá mantener los fondos para el Departamento de Seguridad Nacional en los niveles actuales hasta el 8 de febrero con 1.300 millones de dólares para la seguridad fronteriza, lejos de la cifra exigida por Trump.

Con EFE y Reuters

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