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Theresa May reanuda su lucha por el Brexit rechazando un segundo referendo

La primera ministra británica, Theresa May, aparece en el programa The Andrew Marr Show de la BBC en Londres, Reino Unido, el 6 de enero de 2019.
La primera ministra británica, Theresa May, aparece en el programa The Andrew Marr Show de la BBC en Londres, Reino Unido, el 6 de enero de 2019. Jeff Overs / BBC / Reuters

En una entrevista a la BBC, la primera ministra británica adelantó que el acuerdo alcanzado con la UE podría votarse en el Parlamento a mediados de mes, pero advirtió que su rechazo podría llevar a Reino Unido a un “territorio inexplorado”.

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Para Theresa May, el curso político parece haber iniciado este domingo 6 de enero. En pleno día de la Epifanía y de los Reyes Magos, la primera ministra británica lanzó varias consignas que reanudan el debate sobre los términos de la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).

A falta de tres meses para que la ruptura sea un hecho, May propuso al Parlamento votar el acuerdo de Brexit alcanzado con la parte europea, a partir del 14 de enero. Su regalo, para algunos no tan agradable, fue advertir que, si ese pacto se rechaza, el país se verá en un “territorio inexplorado”.

"Si el acuerdo no resulta aprobado vamos a adentrarnos en un territorio inexplorado. No creo que nadie pueda decir exactamente qué ocurriría, en términos de la reacción que veríamos en el Parlamento”, arguyó la jefa de Gobierno, en una entrevista a la cadena BBC.

¿Un solo tipo de Brexit frenará las críticas de los británicos?

En diciembre pasado, May quiso someter este Brexit acordado con la UE, pero no obtuvo el respaldo de una mayoría parlamentaria. Por esa razón, con unos días más de margen, la mandataria espera que la comunidad europea le otorgue ahora nuevas garantías que den “confianza” a quienes critican el acuerdo, sobre todo en lo que concierne a la frontera de Irlanda del Norte. Este punto frena y preocupa incluso a los euroescépticos más convencidos.

No obstante, pese a ese dique, la primera ministra rechazó categóricamente la convocatoria de un segundo referendo antes del 29 de marzo (fecha de salida), ya que sería “una falta de respeto” al resultado de la consulta de junio de 2016, cuando el 51,9% de los británicos abogó por marcharse. Y una nueva fecha de referendo, a sus ojos, retrasaría obligatoriamente el Brexit.

Por eso mismo, la misión de May en esta nuevo 2019 es convencer a los “tories” menos confiados (los conservadores) y a sus socios del Partido Democrático Unionista (DUP), y conseguir así los votos en el Parlamento. Para ello prevé anunciar “nuevas medidas” relacionadas con Irlanda del Norte, pero también medidas que conciernen al mismo Parlamento, dándole “un mayor rol” sobre las negociaciones comerciales entre Londres y Bruselas.

Unos anuncios que, en pleno fin de la Navidad, chocan con la última encuesta de YouGov. Según esta, cada vez más británicos prefieren seguir siendo miembros de la UE, en lugar de abandonar el bloque, aunque quieren tomar la decisión final ellos mismos. Un deseo que a priori suena más a un segundo referendo o a una votación pública.

Y es que de acuerdo con los datos de YouGov, si este 6 de enero se hubiera celebrado una consulta, el 46% de los ciudadanos hubiera votado por quedarse, mientras que el 39% hubiera escogido la salida. Una fragmentación que persiste desde 2016 y a la que Theresa May tendrá que seguir haciendo frente, todavía más al haber rechazado convocar elecciones anticipadas.

Con Reuters y EFE

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