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Un joven de 20 años confesó ser el autor del ciberataque en Alemania

Imagen de archivo. Un joven participa en un concurso durante la convención de hackers Def Con realizado en Las Vegas, Nevada, EE. UU., el 29 de julio de 2017.
Imagen de archivo. Un joven participa en un concurso durante la convención de hackers Def Con realizado en Las Vegas, Nevada, EE. UU., el 29 de julio de 2017. Steve Marcus / Reuters

Fue un estudiante de 20 años sin formación en informática quien se adjudicó la autoría de uno de los mayores ciberataques cometidos en Alemania y que afectó a más de 1.000 personas. Por el momento las autoridades descartan terceros implicados.

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Enfadado con la clase política. Así definieron las fuerzas de seguridad al joven autor del ataque informático que desató una tormenta institucional en Alemania después de que lograra filtrar a la red datos personales y documentos de unas 1.000 personas, entre ellas de la canciller Angela Merkel, otros políticos y periodistas.

La policía no reveló el nombre del joven pero sí informó que se trata de un hombre de 20 años que vive con sus padres, que no es un experto informático y que no tiene antecedentes. A pesar de su poca experiencia como hacker, el autor del crimen logró acceder y filtrar direcciones de correo electrónico, números telefónicos, fotos y diálogos privados de políticos, artistas, actores y periodistas.

Según consideran las autoridades, el joven actuó solo y operó desde el domicilio de sus padres en el municipio de Hesse, al oeste del país. Durante un año se dedicó a recopilar la información.

De la gran mayoría de las víctimas, como es el caso de Angela Merkel, solamente logró conseguir la cuenta de correo electrónico y el teléfono, pero en otros casos consiguió irrumpir en el ámbito privado. Una de las personalidades más afectadas fue el copresidente del partido Los Verdes, Robert Habeck, de quien recopiló y difundió conversaciones personales que este había mantenido con su familia mediante la red social Facebook.

Las autoridades indicaron que el joven utilizó un programa informático para descifrar las contraseñas de sus víctimas, el cual funcionaba a base de probar combinaciones. Pero resaltan que este no instaló ningún programa informático en los dispositivos de los afectados con el fin de espiarlos, algo que sí habría hecho un hacker profesional.

No hay indicios de que el joven pertenezca a la extrema derecha

Una vez recopilada la información, el joven la subió a 50 servidores situados fuera del país con la intención de dificultar las investigaciones de las autoridades alemanas. Hecho esto, abrió dos cuentas en Twitter para divulgar los datos.

A inicios de diciembre de 2018 filtró los datos de artistas y actores, y a finales de ese mes, publicó un gran bloque de datos sobre políticos alemanes, principalmente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD), aunque también de La Izquierda, Los Verdes y el Partido Liberal (FDP), muchos de ellos miembros de la Cámara Baja o Bundestag.

La ausencia de políticos de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entre los casi 1.000 afectados por el ciberataque, hizo que en un primer momento se especulara sobre una posible "motivación política" en favor de esa fuerza, algo que Holger Münch, presidente de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), descartó de forma provisional, al señalar que "no hay indicios" de que el joven pertenezca a círculos de extrema derecha.

Las autoridades alemanas también habían fijado sus sospechas en piratas informáticos rusos, algo que fue negado por el Kremlin. Por el momento la BKA estima que se trató de una motivación individual: "el motivo parece ser su enfado general con la política", explicó Münch.

El autor de los hechos no enfrentaría penas de prisión

Algunos expertos informáticos aseguraron que el joven dejó muchas "huellas" que facilitaron su detención. Entre estas figuran diversas conversaciones con periodistas y personalidades que el autor de los hechos mantuvo desde las dos cuentas de Twitter, actos por los que se vanaglorió dejando pistas sobre su identidad.

Después de ser detenido, el joven se mostró arrepentido y se ofreció a colaborar con las autoridades. Por el momento se encuentra en libertad provisional ya que la Justicia alemana considera que no existe peligro de fuga ni posibilidad de que destruya evidencia.

Sin embargo, la Oficina Central para la lucha contra la Delincuencia en Internet (ZIT) de la Fiscalía de Fráncfort, Alemania lo está investigando por presunto espionaje y publicación no autorizada de datos personales, delitos que en Alemania pueden significar hasta seis años de cárcel. No obstante, el sospechoso es considerado menor de edad a efectos legales, por lo que lo más posible es que solo enfrente medidas correctivas.

La arriesgada hazaña puso en evidencia la vulnerabilidad de la seguridad cibernética en Alemania y ha desatado todo un debate en torno la necesidad de endurecer la seguridad digital en el país. Konstantin von Notz, legislador de Los Verdes, una de las víctimas del hackeo, ha pedido medidas urgentes en este ámbito, sin embargo, otras voces institucionales, como Sabine Vogt, jefe de la división de la Policía Federal de delitos graves y organizados, considera que proteger sus datos personales es una responsabilidad de cada individuo.

Con EFE y Reuters

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