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Agua dulce, ese sería el tesoro que guardan los moáis en la Isla de Pascua

Un turista camina detrás de una plataforma con siete estatuas enormes (moáis en idioma Rapa Nui), las únicas frente al mar, en Ahu Akivi en la Isla de Pascua, a 3.700 km de la costa de Chile, el 12 de febrero de 2005.
Un turista camina detrás de una plataforma con siete estatuas enormes (moáis en idioma Rapa Nui), las únicas frente al mar, en Ahu Akivi en la Isla de Pascua, a 3.700 km de la costa de Chile, el 12 de febrero de 2005. Martin Bernetti / AFP

Un grupo de investigadores de la Universidad de Binghamton reveló que las posiciones de las estatuas habrían marcado recursos como el agua dulce. A modo de mapa, los moáis habrían contribuido al cultivo y a la pesca, incluso lejos de la costa.

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Desentrañar misterios pasados de la tierra. Así funciona la arqueología y ese ha sido el motor de un equipo de investigadores de la Universidad de Binghamton en Nueva York (EE. UU.) para trabajar sobre la Isla de Pascua.

Una isla chilena que durante siglos ha suscitado enigmas, pero que poco a poco desvela sus tesoros. El último, según el grupo, es que las estatuas moáis están donde están porque marcan fuentes de agua dulce; es decir, habrían marcado a sus antiguos habitantes canalizaciones que estarían ubicadas en plataformas megalíticas llamadas 'ahu'.

De acuerdo con el estudio coliderado por el profesor Carl Lipo y publicado en la revista académica 'Plos One', los 900 monumentos de más de cinco toneladas habrían servido de mapa para ubicar rocas, lugares de cultivo como huertos de batata y sitios de pesca en la isla.

"Lo importante de esto es que demuestra que las ubicaciones de las estatuas no son un extraño lugar de ritual (…) los 'ahu' y los moáis representan un ritual en el sentido de que tienen un significado simbólico, pero están integrados en la vida de la comunidad", explicó a 'The Guardian' el profesor Carl Lipo, cuyo equipo se centró en la parte este de la isla y específicamente en 93 'ahu' de los 300 que existen desde el siglo XIII.

La ubicación de los moái en Isla de Pascua, Chile
Eric Gaba (Sting) / Wikimedia Commons

Lipo: "Harías cosas cerca del agua dulce"

Y sí, tiene sentido. Caminar varios kilómetros para obtener agua potable no era la opción más práctica, por lo que Lipo detalla que cualquiera "haría cosas cerca del agua dulce", tanto en la costa como en el interior de la conocida isla de los Rapa Nui. Lo que, pese al terreno volcánico, pudo ser posible gracias a la filtración de agua en determinadas zonas, en las que se formaban arroyos.

"Cuando comenzamos a examinar los detalles de la hidrología empezamos a notar que el acceso al agua dulce y la ubicación de las estatuas estaban estrechamente vinculados (…) lugares donde emerge el agua fresca subterránea", narra el antropólogo de Binghamton.

Lo sorprendente es que esta es la primera vez que esa asociación entre el agua y los moáis se demuestra con hechos y pruebas cuantitativas, lo que revelaría la vida colaborativa de los pascuenses, "centrados en el agua, pero también en los lazos alimentarios, familiares y sociales, así como en la tradición cultural", en palabras del investigador Terry Hunt, de la Universidad de Arizona.

Hunt marca la llegada de los barcos españoles, ingleses, franceses y holandeses como punto de declive de esos recursos y costumbres. Hasta ahora se ha considerado que el pueblo aborigen sufrió bastante violencia por la falta de recursos, pero hoy Lipo defiende que hay poca evidencia de ese hecho. Más bien, los antiguos rapa nui parecen haber convivido en paz en torno del agua dulce.

El equipo estadounidense seguirá investigando la isla, con la idea de saber si el tamaño u otras características de los moáis proporcionan más información sobre lo que en su día vivieron los isleños. Incluido el moái que conserva el Museo Británico de Londres y que hoy reclaman los aborígenes chilenos.

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