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Theresa May, la obstinada primera ministra del Brexit

Imagen de archivo. La primera ministra británica, Theresa May, habla durante un evento intergubernamental entre Reino Unido y Polonia en Londres, el 20 de diciembre de 2018.
Imagen de archivo. La primera ministra británica, Theresa May, habla durante un evento intergubernamental entre Reino Unido y Polonia en Londres, el 20 de diciembre de 2018. Daniel Leal-Olivas / AFP

La primera ministra se encuentra al filo del precipicio. Este 12 de marzo el Parlamento rechazó por segunda vez su plan para el divorcio. ¿Principio del fin del mandato de May? Perfil.

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Unos la describen como una mujer profundamente resiliente, para otros es una política extremadamente terca, tenaz y persistente. Sea de quien sea la razón, lo cierto es que Theresa May ha sido y será la primera ministra británica del Brexit, aquella que no cedió ante la crisis que se desató en 2016 cuando los británicos votaron en un referendo a favor de abandonar la Unión Europea.

Nació en 1965 al sur de Inglaterra, en un municipio rural llamado Eastbourne en el seno de una familia de clase media. Hija de un reverendo anglicano y una ama de casa, creció en un entorno familiar profundamente religioso, con una herencia familiar cuyo principal valor era el de "servir a los demás", según relata su biógrafa, Rosa Prince en el libro 'Theresa May: la enigmática primera ministra'.

Estudió geografía en la Universidad de Oxford, pero desde que se graduó en 1977, poco es el tiempo que dedicó a esa disciplina. En la época universitaria conoció al que sería su marido, Philip May, y un trasfondo social que le hizo despertar el interés por la vida política.

Desde muy joven May demostró tener altas aspiraciones en ese campo, por eso lamentó cuando Margaret Thatcher se convirtió en 1979 en la primera mujer en ser primera ministra de Reino Unido, pues le habría gustado haber sido la primera: "estaba bastante irritada cuando Thatcher llegó primero", dijo Pat Frankland, una de sus amigas de la universidad en una entrevista de la 'BBC'.

De concejal a miembro del Parlamento

Una vez graduada, May comenzó a trabajar en el sector financiero a la vez que se habría camino en la política como concejal en Londres. Años más tarde, May intentó sin éxito convertirse en diputada en dos ocasiones, hasta que en las elecciones generales de 1997 obtuvo su primer asiento en la Cámara de los Comunes por el Partido Conservador. Cinco años después fue nombrada presidenta de su partido y se convirtió en la primera mujer en asumir el cargo.

La reina británica Isabel II recibe a la nueva líder del Partido Conservador, Theresa May, durnte una audiencia en el Palacio de Buckingham, en Londres, Inglaterra, el 13 de julio de 2016.
La reina británica Isabel II recibe a la nueva líder del Partido Conservador, Theresa May, durnte una audiencia en el Palacio de Buckingham, en Londres, Inglaterra, el 13 de julio de 2016. Dominic Lipinski / AFP

En sus primeros años como parlamentaria, May ocupó distintos cargos en la oposición. En esa época jugó un papel clave en el Partido Conservador, con su trabajo por mejorar la imagen de lo que ella misma calificó como el "Nasty Party" o "Partido Sucio", en referencia a su propia fuerza política, cuya popularidad estaba por los suelos porque muchos consideraban a la agrupación extremadamente elitista y conservadora y completamente despreocupada de las carencias de las clases populares.

Aunque se la conoce como una líder de carácter frío y distante, en 2005 May cofundó el proyecto Women2win, una campaña para animar a las mujeres a participar en política, donde ella misma daba charlas con ese objetivo. Es quizás uno de los pocos espacios que le han permitido mostrar su parte más humana: “la primera ministra también sabe empoderar a las demás”, dijo la Baronesa Jenkin of Kennington, cofundadora de la entidad, en una entrevista difundida por la cadena BBC.

Pero el momento que la catapultaría a la cima llegó en 2010, cuando el entonces primer ministro David Cameron la nombró ministra del Interior y ministra de Mujer y la Igualdad. En la cartera del Interior mantuvo una estricta política antiinmigración, con la que se propuso reducir cada año el número de inmigrantes en 100.000, además de establecer una vigilancia implacable ante el terrorismo.

El Brexit, el deber que llamó a May a ser primera ministra

Para cumplir una de sus promesas de campaña, David Cameron celebró en 2016 un referendo sobre el Brexit en el que los ciudadanos británicos debían decidir si querían o no que Reino Unido permaneciera en la Unión Europea. Contra todo pronóstico, la campaña a favor de la salida tomó la delantera y el resultado dio como ganador al 'No' con una leve mayoría, por lo que el primer ministro se vio contra las cuerdas y luego forzado a renunciar.

Theresa May se presentó para suceder a Cameron y ganó en un proceso con poca competencia: "Fue, como dicen los franceses, ‘faute de mieux’ (a falta de algo mejor). Todos los demás contendientes colapsaron o se apuñalaron por la espalda, dejándola como el 'último hombre de pie'", señaló a France 24 el profesor de políticas Tim Bale, de la Universidad Queen Mary de Londres.

Entonces comenzó un complejo 'tira y afloja' entre Londres y Bruselas para determinar las cláusulas del contrato de divorcio del Reino Unido, que hasta el momento no se había logrado refrendar en el Parlamento británico debido a conflictos de futuros intereses comerciales. El principal, el del futuro de la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, ya que una frontera dura entre esos dos territorios podría hacer resurgir el conflicto de Irlanda del Norte, que se saldó apenas en 1998.

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El acuerdo de salida de May, una carrera de obstáculos

Durante todo el proceso, May ha defendido a capa y espada la necesidad de llegar a un acuerdo, así como el pacto que su gabinete negoció con Bruselas y que calificó en repetidas ocasiones como "el mejor acuerdo posible"”. Pero eso le ha costado enemigos tanto dentro de su partido, entre aquellos que defienden una salida sin acuerdo de Unión Europea (en aras de que el país recupere su total autonomía comercial) o bien entre los que piden un segundo referendo.

La primera ministra ha recibido numerosas críticas por su determinación a llevar acabo el Brexit. Una de sus frases más célebres es la de "Brexit significa Brexit", con la que la mandataria dejó claro desde un principio que no tenía ninguna intención de aceptar cualquier alternativa que no cumpliera con lo que los ingleses habían votado en el referendo.

En julio renunciaron dos de sus alfiles en la batalla con Bruselas: el ministro para el Brexit, David Davis y el titular de asuntos Exteriores, Boris Jonhson. Pero May siguió adelante y en septiembre presentó el llamado plan “Chequers”. Fue entonces cuando recibió el segundo golpe bajo del año: el pleno de los 27 jefes de Estado de la Unión Europea rechazó su propuesta entre amenazas de no ofrecer más tiempo para negociar. Pero una vez más la premier retornó a Londres, consiguió más plazo y reescribió la propuesta.

Cuando por fin consiguió que los integrantes de la Unión aprobaran su borrador, (después de tener que negociar con España la futura situación de Gibraltar), en Londres otros cuatro miembros de su gabinete renunciaron a sus cargos. Pero May emprendió la marcha nuevamente y siguió adelante con su objetivo de hacer aprobar su propuesta en el Parlamento.

La primera ministra británica, Theresa May, ofrece una conferencia de prensa después de una reunión especial en el Consejo Europeo en el que intenta obtener apoyo para el borrador del acuerdo de retiro del Brexit. Bruselas, Bélgica, el 25 de noviembre de 2018.
La primera ministra británica, Theresa May, ofrece una conferencia de prensa después de una reunión especial en el Consejo Europeo en el que intenta obtener apoyo para el borrador del acuerdo de retiro del Brexit. Bruselas, Bélgica, el 25 de noviembre de 2018. Philippe López / AFP

Un 43% de los ciudadanos aún aprueba la gestión de May

La carrera de obstáculos que ha superado Theresa May, hasta el momento, también incluye un voto de confianza dentro de su partido, cientos de abucheos en el Parlamento y muchas manifestaciones tanto a favor como en contra de la realización del Brexit. Y nada de eso es gratis. La última encuesta publicada por el Gobierno, indica que el 56% de la población considera que Theresa May está haciendo mal su trabajo como primera ministra y un 43% le da su aprobación.

Sin embargo, Castro ve la situación con optimismo: “Eso es un muy buen resultado en un tiempo de tanta polarización e inestabilidad (...) Eso en política, o al menos en Europa, es bastante. Las cifras de Macron en Francia estaban, si no recuerdo mal, la semana pasada en un 19%”.

Pero a pesar de todos sus esfuerzos, Theresa May no pasó el primer examen. El pasado 15 de enero los parlamentarios dijeron 'No' al acuerdo para la salida del bloque comunitario. Y este 12 de marzo el Parlamento ratificó su negativa con 391 votos en contra.

Respecto al Brexit, el Reino Unido aún podría llegar al 29 de marzo sin acuerdo. No obstante, otras opciones están aún sobre la mesa: el Gobierno podría solicitar una prórroga de tiempo para continuar las negociaciones, o bien anular de forma unilateral el Brexit. Por otro lado, el Parlamento podría forzar elecciones anticipadas y así, la salida de Theresa  May del Gobierno.

La incertidumbre en el Reino Unido no cesa.

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