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Bolsonaro firma un decreto que facilita la posesión de armas en Brasil

Un empleado del fabricante de armas Taurus Armas SA trabaja en la línea de ensamblaje de la compañía en Sao Leopoldo, Brasil , el 15 de enero de 2019.
Un empleado del fabricante de armas Taurus Armas SA trabaja en la línea de ensamblaje de la compañía en Sao Leopoldo, Brasil , el 15 de enero de 2019. Diego Vara / Reuters

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, firmó un decreto que hace más asequible la posesión de armas en el país. Los ciudadanos podrán tener hasta cuatro armas en sus hogares y oficinas, aunque el número podría aumentar dependiendo del caso.

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Es un arma de doble filo que emociona a sus simpatizantes y atemoriza a sus detractores. La medida se aplicará a las personas que viven en el campo, a quienes residen en áreas urbanas donde la tasa de homicidios es superior a 10 muertes por cada 100.000 personas y también a "recolectores y cazadores".

"Para garantizar a los ciudadanos su legítimo derecho a la defensa, yo, como presidente, usaré esta arma", dijo Bolsonaro, mostrando la pluma que usó para firmar el decreto.

El decreto firmado este 15 de enero es una promesa de campaña que se materializa en uno de los países con la mayor tasa de homicidios en el mundo. Tan solo en 2017, el país sufrió un récord de 64.000 asesinatos y cerca de 45.000 de esos crímenes involucraron armas de fuego.

El decreto introdujo más facilidades que restricciones, como por ejemplo extender la vida útil del registro de armas de cinco a diez años. Y aunque no se podrá tener más de cuatro armas por personas, si se demuestra la necesidad de poseer una cantidad mayor, el número puede cambiar.

La legislación actual ya permite la posesión de armas a personas mayores de 25 años que no tengan antecedentes penales, que cuenten con una ocupación lícita, demuestren capacidad psicológica para su uso y, finalmente, que justifiquen su necesidad, requisitos que ahora serán menos rígidos.

Bolsonaro cumple una promesa de campaña y acaba con políticas de Lula

Según el diario brasileño ‘Folha de Sao Paulo’, la orden ejecutiva se firmó para apaciguar las críticas de los sectores que piden una mayor flexibilización en el control y posesión de armas por parte de la población, un camino que busca un sector político y social en Brasil desde hace años.

Las leyes sobre armas de fuego se endurecieron considerablemente bajo el mandato del expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, quien en 2003 firmó medidas radicales que impidieron que los ciudadanos comunes portaran armas. Se ordenó la verificación de antecedentes penales para la compra de armas y la Policía Federal tuvo el derecho a rechazar las solicitudes de posesión de armas por cualquier motivo.

Un empleado del fabricante de armas Taurus Armas SA trabaja en la línea de ensamblaje de la compañía en Sao Leopoldo, Brasil, el 15 de enero de 2019.
Un empleado del fabricante de armas Taurus Armas SA trabaja en la línea de ensamblaje de la compañía en Sao Leopoldo, Brasil, el 15 de enero de 2019. Diego Vara / Reuters

Pero los intentos de Lula de profundizar el control de armas fracasaron en un referéndum celebrado en 2005, en el que cerca del 65% de los brasileños votaron en contra de la propuesta para prohibir completamente la venta de armas.

Además de la flexibilización introducida por el nuevo decreto, en Brasil también se está considerando bajar los impuestos a la tenencia y abrir el mercado de rifles pequeños del país carioca a empresas extranjeras, según Onyx Lorenzoni, ministro de la Casa Civil de Brasil.

Juliano Cortinhas: “Esta medida no tendrá ningún efecto que no sea el alimento de la violencia”

Lorenzoni dijo que el decreto reestablece el derecho de los ciudadanos a tener un arma para su legítima defensa y también la obligación de las autoridades de confiar en la buena voluntad del brasileño que presente las credenciales para tener un arma.

Pero para expertos como el profesor del instituto de relaciones internacionales de la Universidad de Brasilia, Juliano Cortinhas, la medida "no abre la discusión sobre la violencia urbana en Brasil y no tendrá ningún efecto que no sea el alimento de la violencia en las calles".

Los datos de la Policía Federal muestran que más de 646.000 armas adquiridas legalmente están en circulación en Brasil y aunque Lorenzoni afirma que "los estudios demuestran que cuanto mejor armada esté la población, menos violencia habrá", en una entrevista al canal de cable GloboNews, esta lógica va en contravía de Cortinhas.

Para el profesor, “la principal consecuencia de esta medida será el cambio cultural con respecto a la violencia, en el sentido que la población entenderá que la forma principal para contener la violencia es tomar la violencia por sus propias manos, hecho que en que en vez de disminuir los índices de inseguridad y criminalidad, los aumentará".

De acuerdo con un sondeo publicado por el instituto Datafolha a finales de 2018, el porcentaje de brasileños que considera que la tenencia de armas tiene que ser prohibida "por representar una amenaza a la vida de otras personas" creció desde el 55 % en octubre, cuando Bolsonaro fue elegido presidente, hasta el 61 % en diciembre.

El Congreso ahora tiene 120 días para ratificar el decreto, por lo contrario expirará.

Con EFE, Reuters y Folha de Sao Paulo

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