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Dexit: el Brexit alemán que impulsa la ultraderecha

Un manifestante contra el Brexit ante una de las Cámaras del Parlamento, antes de una votación sobre el acuerdo en Londres, Gran Bretaña, el 15 de enero de 2019.
Un manifestante contra el Brexit ante una de las Cámaras del Parlamento, antes de una votación sobre el acuerdo en Londres, Gran Bretaña, el 15 de enero de 2019. Clodagh Kilcoyne / Reuters

El partido ultraderechista alemán, Alternativa para Alemania (AfD), exigió la salida de su país de la Unión Europea a menos que se implementen reformas sustanciales.

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La mayoría de las ultraderechas en toda Europa se caracterizan por su euroescepticismo. La crítica al euro, al Parlamento Europeo, a la burocracia, al establishment en general. La Unión Europea es un blanco fácil para estos partidos. Alternativa para Alemania (AfD) nació, justamente, como la primera expresión eurófoba del país germano. Nunca antes ningún partido se había arriesgado a criticar a la Unión Europea de esa manera.

Durante el congreso del partido en Riesa este fin de semana, AfD fue aún más alla y exigió algo que, hasta ahora, no había requerido tan claramente: Alemania debe dejar la UE. O bien, la Unión debe disolverse y trabajar para la creación de una nueva comunidad económica. Lo llamaron el Dexit, por las dos primeras letras de Deutschland, es decir Alemania en su idioma.

¿Qué significa este anuncio para Alemania y para la Unión Europea?

En términos concretos, la exigencia ultraderechista no es más que una estrategia de comunicación, la preferida de todas las formaciones ultraderechistas: la provocación estratégica. Con este anuncio, AfD logra centralidad en los medios de comunicación y consigue que, desde el inicio, la campaña electoral se articule en función de la discusión que más le beneficia: Europa sí o Europa no.

Si la ultraderecha consigue imponer este marco, se asegurará el apoyo de amplios sectores descontentos, euroescépticos y decepcionados. De esta manera, evitará uno de sus mayores miedos: tener que discutir problemas concretos con propuestas reales. En ese campo, la ultraderecha es débil ya que se sostiene en la crítica superficial y las visiones reduccionistas.

Ahora bien, el anuncio tiene otras consecuencias, las cuales impactan en el plano simbólico. En efecto, tal como el periódico alemán Süddeutsche Zeitung ha destacado, esta idea ultraderechista pone en cuestión, por primera vez en la historia, uno de los consensos más importantes del inicio de la posguerra: la paz derivada de la mutua cooperación entre las naciones. Un proyecto que, más allá de sus errores o aspectos mejorables, ha asegurado el bienestar de millones de europeos durante décadas.

El cuestionamiento de AfD y la posiblidad, aunque remota de un Dexit, pretende romper con dicho consenso e ignorar sus beneficios. Así es como generan la brecha entre pueblos vecinos y alimentan su visión nacionalista.

¿Una oportunidad para llegar al Gobierno?

Más allá del Dexit y de la campaña para las europeas, AfD apunta a otro objetivo que puede ser mucho más importante desde lo político para el país germano. En agosto de este año habrá elecciones en tres regiones del este de Alemania, la vieja República Democrática Alemana (RDA). Allí los ultraderechistas cuentan con una intención de voto superior al 20% y muchos especulan con su participación en alguno de los gobiernos.

En Sachsen, por ejemplo, AfD obtuvo el primer lugar en las federales de septiembre de 2017 (27%), superando así a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido de Merkel. Si AfD consiguiese un resultado similar, sería prácticamente imposible lograr una mayoría para formar gobierno sin los ultraderechistas. En la CDU hay voces contradictorias. Se han oído opiniones a favor y en contra de aliarse con AfD. Para algunos sería escuchar la voz del pueblo y aceptar a los ultraderechistas como un partido más, para otros sería romper con un límite moral, cuyo costo político podría ser demasiado alto.

En ese contexto, los ultraderechistas saben que un buen resultado en europa es el escenario perfecto para llegar fortalecidos a las regionales. También saben que las posiciones más radicalizadas van en contra de la conformación de alianzas eventuales. Y es por eso que le han dado la espalda a algunas de sus expresiones más extremas: la salida de André Poggenburg, jefe de AfD en Sachsen-Anhalt y referente del sector más ultranacionalista, es un intento por lavarle la cara al partido. No obstante, otros representantes del ala más radical continúan activos, como Björn Höcke, quien se ha caracterizado por sus expresiones racistas, xenófobas y antisemitas.

El Dexit, o la salida de Alemania de la Unión Europea, es nueva provocación ultraderechista. Se acerca la campaña electoral y AfD sabe cómo llamar la atención de los medios. Sin embargo, no se debe subestimar el impacto de su propuesta. Una propuesta que cuestiona por primera vez en público, y desde un partido político con representación en el Bundestag, un consenso fundamental para la reconstrucción de Alemania y de toda Europa: la paz y la unión en el continente.

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