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El grupo de 80 científicas que recorre la Antártida acaricia el final de su viaje

Científicas de la expedición visitan un mirador de Bahía Paraíso, considerado uno de los lugares más bellos de la Antártida. Las ochenta líderes científicas de la expedición 'Homeward Bound' pusieron pie por fin en el continente antártico, donde conocieron un ambicioso proyecto de investigación de peces en la base argentina Brown, en Bahía Paraíso, el 15 de enero de 2019.
Científicas de la expedición visitan un mirador de Bahía Paraíso, considerado uno de los lugares más bellos de la Antártida. Las ochenta líderes científicas de la expedición 'Homeward Bound' pusieron pie por fin en el continente antártico, donde conocieron un ambicioso proyecto de investigación de peces en la base argentina Brown, en Bahía Paraíso, el 15 de enero de 2019. Claudia Kielkopf / EFE

La expedición 'Homeward Bound' zarpó hacia el “continente blanco” el último día de diciembre para reivindicar la presencia de las mujeres en la toma de decisiones, sobre todo en lo que concierne al planeta. Su última parada fue el Puerto Lockroy.

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Desde el punto más austral del planeta, 80 líderes científicas han defendido durante casi tres semanas su rol en la toma decisiones de nuestro planeta Tierra. A falta de dos días para concluir esta expedición por la Antártida, su penúltima parada fue el puerto natural del islote Goudier, en la punta Jougla, frente a la península Antártica.

Allí pudieron disfrutar de un museo que, en su vida anterior, durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió de base militar para los británicos. Y es que en el siglo XX esta zona, hogar de los pingüinos papua, también fue un puerto para cazadores de ballenas y un lugar de investigaciones, hasta que el Tratado Antártico lo protegió. Un pasado lleno de objetos que hoy se pueden ver en el museo, y que permitió a las viajeras enviar postales a casa, aunque su regreso ya es inminente.

“La madre naturaleza necesita a sus hijas”

Este viaje, llamado ‘Homeward Bound’ e impulsado en Australia, nació hace tres años como un llamado de alerta de la naturaleza a una respuesta de “sus hijas”, que no tardaron en participar. No solo para atraer la atención del cambio climático desde “el continente blanco”, sino con la urgencia de que más de 1.000 mujeres creen una red internacional de lucha contra esta problemática. Y, por consiguiente, tengan visibilidad.

Con estos objetivos, el pasado 31 de diciembre 80 científicas de diferentes disciplinas (del campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería, la medicina, etc.) y de 35 nacionalidades partieron desde la ciudad argentina de Ushuaia, que es sinónimo de “las puertas de entrada a la Antártida”, y recorrieron la base Carlini, la base estadounidense Palmer, la isla Paulet y la estación china La Gran Muralla, entre otros destinos.

Entre las viajeras destacan varias hispanohablantes, como la costarricense Melania Guerra o la colombiana Carolina García, que buscan “visibilizar lo que somos capaces de hacer” en proyectos de bien común. Incluso derribando lemas como el del piloto Harry Darlington, quien en 1946 mal auguró “que hay cosas que las mujeres simplemente no hacen. No llegan a papas o a presidentes. No viajan a la Antártida”.

Y sí viajan a uno de los terrenos más afectados por el calentamiento global. “Antártida representa un cambio de mentalidad, una irrupción en el modelo actual en el campo de la ciencia. Históricamente los exploradores polares siempre fueron hombres, se consideraba que la mujer no tenía las capacidades para sobrevivir y sobrellevar las condiciones extremas. Es por eso que este programa tiene un componente vital en paridad de género y su gran objetivo es saldar la deuda histórica de brecha de género”, expresó Guerra, experta en oceanografía e ingeniería mecánica, al medio VíaUshuaia.

Pero por encima de hombres y mujeres, la Antártida es el “barómetro para la salud del planeta”, considera una de las líderes de la expedición, la también costarricense Christiana Figueres, por lo que espera que en esta misión se unan muchos hombres que cuiden el planeta. Ella contribuyó al acuerdo de París sobre el cambio climático, pero el empoderamiento femenino no puede ser el único parche de curación.

El próximo 19 de enero concluirá esta tercera edición ‘Homeward Bound’, que desde 2015-2016 ha conectado a grandes grupos de mujeres, dispuestas a construir un mundo más sostenible desde sus campos de estudio. Y lamentablemente, en cada año de expedición la madre naturaleza ha ido apagándose.

Con EFE y medios locales

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