Economía china

El crecimiento económico de China en 2018 fue el más lento de los últimos 28 años

Ciudadanos chinos cruzan una calle en el distrito central de negocios de Beijing, China, el 21 de enero de 2019.
Ciudadanos chinos cruzan una calle en el distrito central de negocios de Beijing, China, el 21 de enero de 2019. Greg Baker / AFP

En China, la tasa de crecimiento durante 2018 fue la más baja desde los años 90. Es probable que continúe la desaceleración económica y que Beijing ya no tenga los mismos medios de acción que en el pasado.

Anuncios

China no había experimentado una tasa de crecimiento tan baja desde hace casi 30 años. Su economía creció solo un 6,6% en 2018, según informó Beijing, con lo que confirmó los temores de una desaceleración financiera de la superpotencia asiática.

En columnas del diario El Mundo, el economista chino Xiang Songzuo incluso compara la situación actual con la crisis económica de 1929. "Si observamos el desempeño del mercado de valores, es comparable. En los diez años transcurridos desde 1929, Wall Street ha caído dos tercios. En los últimos diez años, las acciones chinas también han caído en un promedio del 70%", aseguró.

Riesgo de pérdida no controlada en la economía china

Aunque debemos conocer los motivos para mantenernos, valora Jean-François Dufour, especialista en economía china y director de la consultora DCA China Analysis, contactado por France 24. "El pánico en torno a las cifras del crecimiento chino es irracional", señala. Una tasa de crecimiento anual del 6,6% sigue siendo alta en comparación con los estándares de los economistas occidentales. "La riqueza agregada a la economía china en 2018 es equivalente al PIB total de los Países Bajos", indica el experto.

Una empleada empaqueta tazones de papel en una fábrica en Hangzhou, en la provincia de Zhejiang, este de China, el 21 de enero de 2019. La economía de China creció a su ritmo más lento en casi tres décadas en 2018,en medio de la guerra comercial de Estados Unido
Una empleada empaqueta tazones de papel en una fábrica en Hangzhou, en la provincia de Zhejiang, este de China, el 21 de enero de 2019. La economía de China creció a su ritmo más lento en casi tres décadas en 2018,en medio de la guerra comercial de Estados Unido AFP

Lo que sí preocupa al especialista es la tendencia a largo plazo. "El riesgo sería una caída económica descontrolada con graves consecuencias", teme Jean-Francois Dufour. Un escenario de desastre no solo para los chinos, sino también para los fabricantes de piezas de automóviles japoneses, los fabricantes franceses de artículos de lujo o Apple y su iPhone.

La ralentización china amenaza con convertirse en una profunda crisis y no por las tensiones comerciales con Estados Unidos que "son solo un factor agravante", según Jean-François Dufour.

El problema es más profundo: la economía china se está ahogando en deuda. De hecho, la deuda corporativa ha alcanzado el 160% del PIB, mientras que en Estados Unidos supone el 75%. El presidente chino Xi Jinping ha estado intentando reducirlo durante tres años, disminuyendo la inversión en infraestructura (por lo tanto, préstamos comerciales), lo que ha tenido el efecto de frenar la actividad industrial. A esto se sumó el conflicto comercial que obstaculizó el motor de las exportaciones.

Plan de estímulo cauteloso del Gobierno chino

¿Cómo revertir la tendencia? En 2008, el Gobierno puso 580.000 millones de dólares en la mesa para evitar que la crisis financiera mundial llegara a China. Esto ya no fue posible en 2018: "Los márgenes de maniobra de Beijing son mucho más pequeños", dice el Wall Street Journal. La situación actual es, en parte, una consecuencia de los esfuerzos realizados durante la última crisis financiera.

Dos mujeres frente a una tabla de precios de acciones, en Beijing el 21 de enero de 2019. La economía de China creció a su ritmo más lento en casi tres décadas en 2018.
Dos mujeres frente a una tabla de precios de acciones, en Beijing el 21 de enero de 2019. La economía de China creció a su ritmo más lento en casi tres décadas en 2018. Greg Baker/AFP

El dinero ha fluido en forma de préstamos a empresas y consumidores, lo que ha llevado a un rápido aumento del nivel de endeudamiento. Repetir la historia podría hacer que una situación ya tensa pase a ser explosiva. Sin embargo, Beijing carece de alternativas.

A principios de enero, las autoridades resolvieron poner en marcha un plan de 'mini-inversión' que consistía, entre otras cosas, en reiniciar los proyectos de líneas ferroviarias o simplificar los trámites administrativos para otorgar créditos e incentivar a sus ciudadanos a consumir más. Jean-François Dufour espera que la administración china "continúe en esta dirección, al tiempo que presta atención al hecho de que los niveles de deuda sigan bajo control".

Un enfoque cauteloso que "seguramente no será suficiente para revertir la tendencia", dice el experto francés. En esta etapa, y por falta de medios de acción, las autoridades chinas se conforman con controlar la desaceleración económica.
"Beijing tiene interés en mantener algunos ases bajo la manga en caso de un fracaso de las negociaciones con Washington el 30 de marzo, fecha final de la tregua comercial decidida en diciembre", dice un analista chino que prefiere permanecer en el anonimato.

China prepara así un lento descenso hacia una normalidad económica con tasas de crecimiento comparables a las de los países industrializados. "Una evolución anticipada por el Gobierno durante mucho tiempo", sentencia Jean-François Dufour.

¿Pero está listo el resto del mundo? Durante más de una década, China ha permitido a las empresas de distintas naciones aumentar sus ganancias con parte de su crecimiento astronómico. Si el gigante asiático de ayer deja de ser el motor del crecimiento global, tendrán que adaptarse. Pero la tarea estará lejos de ser simple.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24