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Marine Le Pen cuestionó el tratado franco-alemán y acusó a Macron de “traición”

La líder ultraderechista del partido Agrupación Nacional, Marine Le Pen, brinda un discurso durante el lanzamiento de su campaña para las elecciones europeas en París, el 13 de enero de 2019.
La líder ultraderechista del partido Agrupación Nacional, Marine Le Pen, brinda un discurso durante el lanzamiento de su campaña para las elecciones europeas en París, el 13 de enero de 2019. Christian Hartmann, Reuters

A través de las redes sociales, la líder de la ultraderecha francesa aseguró que, con ese pacto, Francia realiza concesiones de su soberanía a Alemania. El Elíseo catalogó los cuestionamientos como "información falsa".

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La líder del partido ultraderechista francés Agrupación Nacional, Marine Le Pen, salió al cruce del nuevo tratado franco-alemán con una declaración pública en la que sacó a relucir una serie de argumentos poco sólidos para catalogar el pacto como un acto de entrega de la soberanía de Francia.

A través de un video publicado en su cuenta de Twitter, la referente nacionalista aseguró que, con el nuevo acuerdo, el presidente francés Emmanuel Macron “comete un acto que revela la traición” y convierte a Francia en un país “de segundo orden” que “renuncia a su responsabilidad mundial”.

Según Le Pen, el llamado Tratado de Aquisgrán –con el que Francia y Alemania buscan renovar sus relaciones y reimpulsar el proyecto de la Unión Europea- constituye un mecanismo mediante el cual Francia realiza concesiones de su soberanía a Alemania.

Por ejemplo, a partir de la intención plasmada en el acuerdo de cooperar en los distritos fronterizos, la líder ultraderechista sostuvo que Francia cedería la tutela parcial de las regiones de Alsacia y Lorena, históricamente disputadas entre ambos países y anexadas en forma definitiva al territorio francés en 1944.

En la misma línea, tomando como referencia el apoyo al bilingüismo a ambos lados de la frontera que se expresa en el tratado, Le Pen apuntó que la medida pretende imponer el alemán en las escuelas y la administración de Alsacia.

Por último, ante la voluntad expresada para trabajar juntos en el Consejo de Seguridad de la ONU –al que Alemania, derrotada en la Segunda Guerra Mundial, no pertenece de manera permanente-, Le Pen alimentó la idea de que Francia accedería a compartir su banca fija en ese cuerpo y su derecho a veto con Alemania.

El tratado no refleja esa supuesta concesión, sino que señala, en su artículo 8, que “la admisión de la República Federal de Alemania como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU es una prioridad de la diplomacia francoalemana”. Así incorpora un viejo reclamo de Berlín, que aboga por la renovación del cuerpo y por mantener la presencia de la Unión Europea en el Consejo, que, tras el Brexit, tendrá a Francia como único miembro del bloque con asiento en el organismo de la ONU.

Si bien las afirmaciones de Le Pen carecen de un sustento fuerte, su mensaje parece apuntar a marcar aún más las divisiones entre europeístas y euroescépticos que crece en Francia y Europa, sobre todo de cara a las elecciones europeas de este año.

Además, con sus dichos, la líder ultraderechista parece buscar capitalizar el recelo hacia los alemanes que aún persiste en algunos sectores de la sociedad francesa, a pesar de la fuerte relación construida entre Francia y Alemania tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, período que contrasta con los enfrentamientos bélicos que vivieron ambos países entre 1870 y 1945.

El Gobierno francés salió al cruce de la "información falsa y escandalosa"

A pesar de que los argumentos presentados por Le Pen carecen de solidez, el Gobierno francés salió a desmentir las acusaciones de la líder ultraderechista, las cuales también fueron replicadas -en mayor o menor medida- por líderes tanto de la extrema derecha como de la izquierda nacionalista.

A través de un comunicado, el Elíseo expresó “la verdad” sobre el tratado franco-alemán de Aquisgrán dado que “durante varios días ha circulado información falsa y escandalosa”.

En el escrito, la administración de Emmanuel Macron aclaró que las regiones de Alsacia y Lorena “no serán colocadas bajo la tutela de Alemania”, sino que el tratado busca “facilitar la vida cotidiana” de aquellos que viven y trabajan a ambos lados de la frontera.

Asimismo, el comunicado remarcó que “los alsacianos no serán obligados a aprender y hablar alemán” y catalogó el bilingüismo como “una riqueza que no niega la identidad nacional”.

Además, el Gobierno francés subrayó que Francia “no compartirá su asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU con Alemania”. “Trabajar juntos no es renunciar a nuestra soberanía, sino fortalecerla (…) En la práctica, el tratado garantiza que, si Francia es atacada o está en peligro, puede contar con los medios y el apoyo de su aliado alemán, y viceversa”, agregó.

Por último, el Elíseo sostuvo que el Tratado de Aquisgrán no reemplaza al Tratado del Elíseo -firmado por el presidente Charles de Gaulle y el canciller alemán Konrad Adenauer hace 56 años para la reconciliación entre Francia y Alemania-, sino que lo complementa “con los nuevos desafíos del Siglo XXI”.

“Al intentar revivir las cenizas de una rivalidad entre Francia y Alemania, aquellos que difunden las falsas noticias traicionan todo el trabajo de reconciliación que nos permite vivir en paz. Traicionan la memoria de nuestros antepasados que perdieron sus vidas en los conflictos del siglo XX y amenazan nuestra seguridad”, cerró el comunicado.

Con Reuters y AFP

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