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El ‘plan B' del Brexit: sin cambios y a la sombra de un nuevo referendo

Toby Melville / Reuters

El Parlamento Británico y la UE no vieron un enfoque diferente en el ‘plan B’ que presentó la primera ministra Theresa May. Aunque ningún sector quiere una salida sin acuerdo, el camino del Reino Unido para abandonar el bloque sigue en la penumbra.

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El tiempo apremia para May, que parece no encontrar el camino para destrabar el Brexit. Su nueva estrategia para afrontar la salida del bloque fue cuestionada por la oposición y la Comisión Europea (CE). Para esta última, su nuevo plan se parece mucho al acuerdo inicial que fue rechazado por una mayoría aplastante en el Parlamento.

"No tenemos nada nuevo que decir desde Bruselas porque no hay nada nuevo desde Londres", zanjó el portavoz de la CE, Margaritis Schinas.

Lo que Schinas reconoció positivamente fue el anuncio de May de eliminar la tasa de 65 libras (75 euros, 85 dólares) que cuesta a los comunitarios solicitar el "estatus de asentado" para permanecer en el Reino Unido tras el Brexit.

Sin embargo, la portavoz le pidió al Ejecutivo aclarar sus intenciones “tan pronto como sea posible”, ya que la fecha de salida se aproxima (29 de marzo 2019) y para nadie es conveniente un Brexit sin acuerdo, que, para la CE, significaría establecer una frontera “dura” en Irlanda del Norte.

Y es que por eso los negociadores de la Unión Europea han estado presionando a May para destrabar las conversaciones con unos legisladores profundamente divididos, que presentaron nuevas enmiendas a su ‘Plan B’.

La puja entre May y los diputados por el destino del Brexit

Cuando compareció ante la Cámara de los Comunes el pasado 21 de enero, la primera ministra fue inflexible. Rechazó un segundo referendo porque “cohesiona la fe” de los británicos en la democracia y también la aplicación del Artículo 50 del tratado de Lisboa.

Su postura no cayó bien entre los diputados que tampoco vieron cambios sustanciales en su ‘plan B’ por lo que presentaron múltiples enmiendas. Una de ellas fue la de la diputada Yvette Cooper, con respaldo multipartito, quien impulsó un proyecto de ley que garantizaría al Parlamento poder votar para prevenir un Brexit sin pacto, mediante la extensión del artículo 50, si May no ha logrado para el 26 de febrero que se apruebe ningún acuerdo.

El opositor Partido Laborista también presentó una enmienda en la que instó al Gobierno a garantizar suficiente tiempo para debatir y votar todas las opciones que impidan que el Reino Unido salga de la UE sin un tratado, entre ellas la opción de un segundo referendo. Además su líder, Jeremy Corbyn, criticó a la delegación británica que viajó al Foro Económico Mundial en Davos.

Así, entre razonamientos encontrados, se perpetúa la disputa entre la primera ministra y el Parlamento tanto como el bloqueo del Brexit. El próximo 29 de enero está previsto que la Cámara de los Comunes debata y vote una moción "neutral", en la que May les instará a los legisladores a tomar en cuenta lo que planteó el 21 de enero, tema que los diputados rechazaron por no contener propuestas alternativas a su acuerdo inicial.

Escocia presiona para la celebración de un segundo referendo

El ministro escocés para el Brexit, Mike Russell, fue claro. A través de un comunicado expresó que la mayoría de escoceses votó por seguir en la Unión Europea, por lo que su Gobierno “intensificará esfuerzos” para hacer cumplir la voluntad popular. Esto significa hacer todo lo posible para aplazar la retirada del Reino Unido del bloque y convocar a una nueva votación.

"El Gobierno escocés intensificará ahora sus esfuerzos para asegurar una extensión del artículo 50 del Tratado de Lisboa y un segundo referéndo sobre la permanencia en la UE", señaló Russell.

Un manifestante anti-Brexit camina fuera de las Casas del Parlamento en Londres, Reino Unido, el 17 de enero de 2019.
Un manifestante anti-Brexit camina fuera de las Casas del Parlamento en Londres, Reino Unido, el 17 de enero de 2019. Clodagh Kilcoyne / Reuters

En la votación de 2016 en que ganó la opción de salida de la UE, el 62 % de los escoceses eligió quedarse en el bloque a diferencia de los ciudadanos británicos.
Por eso Russell insistió en que "es inaceptable que el Ejecutivo británico ignore continuamente los puntos de vista de los escoceses. Hoy estableceremos que el Gobierno escocés cree que las mejores perspectivas para Escocia y el Reino Unido son mantenerse dentro de la UE", apuntó.

Tras más de dos años de duras negociaciones en Bruselas, Theresa May no ha conseguido materializar un acuerdo que reúna el visto bueno de todos los partidos para salir de la comunidad con unas reglas claras. Con el tiempo corriendo y sin visos de soluciones, los riesgos de un Brexit duro ensombrece el escenario en toda Europa.

Con EFE y 'The Guardian'

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