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Trama rusa: ¿se cierra el círculo sobre Trump?

El presidente de Estados Unidos ha llevado su mandato bajo una investigación por la presunta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016.
El presidente de Estados Unidos ha llevado su mandato bajo una investigación por la presunta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016. Yuri Gripas / Reuters

2019 será un año crucial para saber si el mandatario cometió algún delito como obstrucción a la justicia, colusión y si los demócratas en la Cámara de Representantes decidirán investigarlo.

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La investigación por la intervención de Rusia en las elecciones presidenciales conocida también como “Rusiagate” que lidera el fiscal especial Robert Mueller, por primera vez está centrada en el presidente Trump y no en las personas que estaban en su círculo cercano durante la campaña presidencial.

Los resultados de las pesquisas realizadas por el fiscal especial del FBI Robert Mueller, serán el tema principal de 2019 y se espera que la investigación llegue a una conclusión preliminar en los próximos meses lo que podría poner en riesgo el capital político del presidente Donald Trump.

“Estados Unidos tiene un presidente cuya elección se vio favorecida por el fraude y la intriga de una nación extranjera. Las investigaciones de la policía, el Congreso y los medios de comunicación durante los últimos dos años han revelado que los actores vinculados al Kremlin pagaron sumas considerables de dinero para apoyar a Trump”, dice Diana Pilipenko, especialista anticorrupción con Maestría en estudios regionales de Harvard.

Esta es una guía básica para entender la Trama Rusa y los personajes claves involucrados:

Las pesquisas del FBI

El FBI investiga si hubo colusión es decir un plan específico entre el equipo de Trump y el Gobierno de Rusia para injerir en asuntos internos de una nación, en este caso en las elecciones presidenciales de 2016.

Días antes de que el expresidente Barack Obama dejara la Casa Blanca, más de una decena de agencias de inteligencia de Estados Unidos determinaron que Rusia efectivamente había interferido en las elecciones presidenciales para ayudar a Trump a ganar los comicios. Esto ocurrió tras el presunto robo por parte de Rusia de varios correos electrónicos del Partido Demócrata que posteriormente fueron distribuidos por WikiLeaks con el objetivo de ayudar a Trump.

El fiscal especial también busca entre esclarecer si Trump cometió el delito de obstrucción a la justicia tras despedir al director del FBI James Comey, quien era el responsable de las investigaciones en un comienzo. Un delito que podría llevar al mandatario a un proceso de destitución (impeachment), aunque para esto se necesitarían amplias mayorías en el Congreso.

“Si Mueller descubre que Trump estuvo involucrado en colusión, obstrucción de la justicia o cualquier otro delito, existen dos vías para determinar su culpabilidad, una legal y otra política. La opción legal sería acusar a un presidente en función, lo que muchos consideran poco probable, pero posible. La ruta política sería la impugnación en el Congreso, donde la Cámara de Representantes votaría para impugnar, y luego se trasladaría al Senado, donde se necesita una mayoría de dos tercios para destituirlo de su cargo”, sostiene James Lamond, asesor político senior del Center for American Progress.

Mueller ha entrevistado a varios funcionarios de la Casa Blanca al igual que miembros del Comité Nacional Republicano para conocer detalles de sus operaciones digitales. Varios exfuncionarios y asesores del círculo cercano a Trump han sido acusados formalmente de delitos relacionados con la investigación: Paul Manafort, ex jefe de la campaña del presidente y su exasociado, Rick Gates, quienes fueron imputados por lavado de dinero, actuar como agentes de un gobierno extranjero, conspiración contra los Estados Unidos y ambos están imputados también por dar falsos testimonios.

Michael Flynn

El ex asesor de Seguridad Nacional del presidente, Michael Flynn, también ayudó sustancialmente a la investigación, según documentos presentados a la corte por Mueller quien recomendó que este no fuera llevado a prisión.

Trump inicialmente lo había nombrado su consejero de Seguridad Nacional, cargo que solo pudo desempeñar durante 24 días al verse forzado a dimitir, tras mentirle al vicepresidente Mike Pence sobre las conversaciones que sostuvo con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak.

La Familia Trump

El hijo mayor del presidente Trump Jr., organizó la reunión entre la abogada rusa Veselnitskaya, lobista de su Gobierno en Estados Unidos y otros miembros de la campaña de Trump. En los correos que intercambiaron los dos, el hijo del mandatario aseguraba estar “encantado” de recibir información negativa que salpicara a Hillary Clinton. Trump Jr. testificó a puerta cerrada ante el Congreso y fue interrogado por investigadores del FBI.

El yerno del mandatario y asesor del presidente, Jared Kushner, también se reunió con la abogada rusa. Pero el encuentro que llama más la atención del FBI, es con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, en diciembre de 2016, tan solo un mes después del triunfo de Trump. Kushner propuso un canal secreto y de comunicación que fuera seguro entre el equipo de Trump y el Gobierno de Putin. También se entrevistó con Sergey Gorkov, responsable de un banco ruso que ha recibido sanciones estadounidenses y Flynn lo calificó como el promotor de las conversaciones con miembros del Gobierno ruso.

Michael Cohen

El exabogado de Trump, Michael Cohen, se declaró culpable de haberle mentido al Congreso y aseguró bajo juramento que los planes de Trump para construir una Torre en Moscú continuaron mientras se desempeñaba como candidato. Cuestionando las versiones anteriores del mandatario según las cuales no tenía intereses en Rusia durante la campaña. “El potencial acuerdo de Trump con Moscú con fines lucrativos, podría ayudar a explicar su peculiar plataforma de política exterior pro-Rusia durante la campaña”, asegura Talia Dessel, analista especial Moscow Project.

Paul Manafort

El expresidente de campaña de Trump y su socio comercial Rick Gates, están acusados de doce cargos la mayoría por delitos financieros no relacionados con la campaña presidencial republicana y representación no autorizada de gobiernos extranjeros en Washington. Pero en el juicio que iniciara en su contra en los próximos 4 meses, el equipo investigador de Mueller estará atento a cualquier detalle que pueda ser útil para probar si existió o no colusión.

Donald Trump

Hasta el momento Trump no ha realizado acciones en contra del fiscal especial temiendo el alto costo político que enfrentaría. Pero los demócratas que controlan la Cámara de Representantes buscan proteger a Mueller ahora más que nunca, tras la salida presionada por Trump del fiscal general Jeff Sessions.

“Esta es una investigación compleja que analiza varios años de registros financieros y relaciones comerciales, que requiere experiencia en el análisis cibernético, forense y el lavado de dinero. En comparación con las investigaciones de asesores especiales anteriores, como Watergate, Irán-Contra y la investigación de Starr, Mueller se está moviendo rápidamente, con 36 acusaciones y 7 declaraciones de culpabilidad hasta la fecha”, asegura Lamond.

Por su parte el presidente ha negado en varias oportunidades estas acusaciones en su contra sosteniendo que los señalamientos se remontan a antes que comenzara la campaña y que en ningún momento cometió colusión y simplemente sostiene que todo se trata de una "cacería de brujas" de la cual también hacen parte los medios de comunicación.

Pero no solo el FBI está adelantando pesquisas relacionadas a la trama rusa, también cuatro comités del Congreso están adelantando investigaciones, por lo que el 2019 promete el campo para una verdadera batalla política entre demócratas y republicanos.

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