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Qué es Vale, la propietaria de la catástrofe en Brumadinho

El equipo de rescate trabaja en la represa propiedad de la minera brasileña Vale SA que estalló en Brumadinho, Brasil, el 25 de enero de 2019.
El equipo de rescate trabaja en la represa propiedad de la minera brasileña Vale SA que estalló en Brumadinho, Brasil, el 25 de enero de 2019. Washington Alves / AFP

Surgida en 1942, se trata de una de las mayores productoras de hierro y níquel del mundo, con operaciones en más de 30 países y gran presencia en Minas Gerais. Pero también es un gigante enlodado por dos tragedias.

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El colapso de una represa en la ciudad brasileña de Brumadinho ha puesto los focos en Vale, propietaria de ésta y otras plantas de residuos minerales en el Estado de Minas Gerais. Y es que la mayor productora de hierro del mundo, y la segunda gran empresa de níquel, tiene en su historial un gran saldo de víctimas y daños ambientales.

Fundada en 1942 bajo el nombre Companhia Vale do Rio Doce, su primera razón de ser fue la extracción de hierro, cobre, níquel y oro, con unas ganancias que iban al tesoro público del Gobierno Federal de Brasil. Pero tras hacerse con el 80% de las exportaciones de hierro nacional y el título de gran productora minera, en 1997 fue privatizada por el expresidente Fernando Henrique Cardoso.

Desde entonces, su negocio exclusivo son las minas de hierro, con una completa presencia operativa en los 16 estados de Brasil y en países como Canadá, Australia, China y Mozambique. De hecho, el Gobierno de Brasil aún controla parte de sus acciones y tiene derecho de voto. No obstante, Vale también ha sabido asegurar e incrementar sus ingresos (con participación japonesa) con el fosfato, los agro-carburantes, los metales no ferrosos e incluso el aceite de palma. Solo que la naturaleza de su propio lucro es variable, y por más que en su misión y visión empresarial se comprometa con las personas y el medio ambiente, no queda exenta de las catástrofes.

Vale: “La tragedia humana es muy grande”

Cerca de Brumadinho, la brasileña Vale ya se vio envuelta en el año 2015 en otro accidente en la mina Mariana, de su firma Samarco y ubicada también en Minas Gerais. La rotura del dique de la planta provocó entonces un vertido de 40 millones de metros cúbicos de residuos, la práctica destrucción del poblado Bento Rodrigues y la muerte de 19 personas, además de la pérdida de 600 hogares y daños a lo largo de 650 kilómetros en la cuenca del río Doce. Los titulares de hace tres años lo valoraron como la mayor tragedia ambiental del país.

En el caso de Brumadinho, en el sureste del país, el accidente dejará “una tragedia humana” mucho más grande (en palabras de Vale), con más de 40 trabajadores que han perdido la vida e incontables desaparecidos en un gran río de lama de más de 12 millones de metros cúbicos. Para la empresa, esta planta suponía el 7 % del total de su producción mineral, pero ahora también podría suponer un nuevo capítulo con la justicia brasileña.

Y es que Vale todavía arrastra el caso de Mariana, debido a que los tribunales no han podido condenar a la compañía ni a su empresa Samarco de lo ocurrido. Solo tuvo que pagar indemnizaciones a las víctimas, tras un acuerdo con el Ministerio de Minas Gerais. Ahora es el Gobierno el que se ha adelantado, bloqueando unos 1.600 millones de dólares de sus cuentas y aplicando una multa de más de 60 millones de dólares mediante el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), que se suman a la sanción de 26,7 millones de dólares del Gobierno estatal.

El presidente de Vale, Fabio Schvartsman, habla durante una conferencia de prensa en Río de Janeiro, sede la compañía brasileña, el 25 de enero de 2019.
El presidente de Vale, Fabio Schvartsman, habla durante una conferencia de prensa en Río de Janeiro, sede la compañía brasileña, el 25 de enero de 2019. Pilar Olivares / Reuters

“Vale es una empresa muy seria, que hizo un esfuerzo para dejar las represas de la mejor forma posible (tras el desastre de 2015)”, expresó su presidente Fabio Schvartsman, a modo de disculpa: "Infelizmente la rotura sucedió y eso no tiene disculpa, pero aun así pido disculpas a todos los afectados, a toda la sociedad brasileña y quiero decir que no mediremos esfuerzos para enfrentar esa cuestión de la forma que tiene que ser enfrentada".

Una represa inspeccionada, en un mapa de posibles tragedias

“¿Cuántas personas tienen que morir más para que las autoridades tomen alguna providencia?”, expresó a la agencia EFE un psicólogo voluntario en el lugar.

Solo en Minas Gerais existen 450 presas de contención de residuos, de las cuales 22 no tienen hoy una estabilidad garantizada, según la secretaría de Medio Ambiente regional. Lo sorprendente de Brumadinho es que Vale realizó el pasado 10 de enero una inspección de los diques, a través de la empresa alemana TÛV SÛD, la cual no constató ningún problema de seguridad. En esa línea, el máximo ejecutivo de la firma aseguró que hubo audiciones periódicas que avalaban la estabilidad de Brumadinho.

El Gobierno de Jair Bolsonaro prometió “pedir justicia” y “prevenir nuevas tragedias” tras sobrevolar la zona. Pero muchos ciudadanos ven en estas represas de Minas Gerais verdaderas “bombas de relojería” y “una negligencia, un crimen”. La cuestión es cómo la compañía Vale actuará después de esta segunda catástrofe que enloda su historia.

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