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Venezuela arrastra más de un siglo de golpes de Estado, ¿por qué?

Los partidarios de la oposición en mitines contra el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro, el 23 de enero de 2019.
Los partidarios de la oposición en mitines contra el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro, el 23 de enero de 2019. Manaure Quintero / Reuters

Venezuela ha afrontado diferentes revoluciones militares para derrocar e instalar gobiernos. Se ha hablado de golpes de Estado desde la Gran Colombia en 1831 y el último en 2002, que derrocó por un corto periodo a Hugo Chávez.

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Venezuela ha vivido una historia pasada por golpes, asonadas, conspiraciones y rebeliones militares que se han convertido en una dolorosa constante de la nación suramericana. Para comprender esa historia que la envuelve es esencial entender el papel de los militares.

"Hay una presencia de militares en el devenir político venezolano, es un hecho reiterativo. Cuando hay momentos álgidos de crisis, ha habido siempre movimientos activos de militares", dijo a France 24 Francesca Ramos, investigadora de la situación política de Venezuela.

A su vez, los militares fueron clave para la consolidación de golpes de Estado, siempre fueron protagonistas. La tradición política también ha demostrado que Venezuela consolidó su democracia después de haber pasado por rebeliones militares. ¿Por qué?

El pacto que dejó a los militares por fuera de la política

Esto fue lo que pasó en octubre de 1958 con la firma del Pacto de Puntofijo, un acuerdo de gobernabilidad entre partidos que garantizaba que los militares no volvieran a ejercer el poder; pero mucho antes Venezuela tuvo que padecer alzamientos, como el provocado en 1835 en contra del gobierno de José María Vargas, del Congreso conservador y de la influencia del general José Antonio Páez, jefe del Ejército Nacional de Venezuela.

Durante el periodo de la 'Oligarquía Liberal' se produjo otra rebelión, llamada la Revolución de Marzo en 1858. Seguida por otros movimientos político – militares (1899; 1908; 1945) que tuvieron como finalidad derrocar a los gobiernos de los presidentes Ignacio Andrade, Cipriano Castro e Isaías Medina Angarita, respectivamente.

La historia venezolana también relata que hubo más insurrección de militares y políticos en la década de los 40, 50 y 60 y en lugar de tener un presidente, en Venezuela fue instalada una junta militar que provocó una dictadura que solo fue derrocada con otros golpes de Estado.

Posteriormente, al sospecharse de políticos ligados con los militares, se inició una depuración en las Fuerzas Armadas de oficiales ligados, o sospechosos, de tener simpatías con la izquierda. "Los líderes políticos se enfrentan en la década de los 60 a la democracia representativa y los militares por su parte profesionalizan sus carreras alejados del poder", añade Francesca Ramos.

¿Por qué Venezuela ha sido tan proclive a los golpes de Estado?

El investigador del observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario en Colombia, Ronal Rodríguez, explica que en el siglo XIX Venezuela estuvo marcada por el caudillismo, que era una forma de liderazgo que se sustentaba en la fuerza que tenían actores militares para mantenerse en el poder en medio de guerras civiles.

Otra característica importante es que los líderes políticos venezolanos se mantenían por mucho tiempo en el poder y eso generó una lógica que la única forma de romper esa perpetuidad era a través de los golpes de Estado. En ese sentido, el Estado venezolano se consolidó en el siglo XX con el Ejército Nacional, marcando la dependencia con los uniformados y siendo los militares el 'árbitro' de la situación estatal.

Dentro de esa lógica, Rodríguez cree que Venezuela ha recurrido históricamente a las acciones de fuerza como instrumento de cambio. Así mismo, como no se logra un consenso político para las transformaciones y hay una alta dependencia del ciudadano a las ayudas del Estado, los cambios terminan buscándose por el uso de la fuerza.

Desde ese momento hasta hoy, el experto contabiliza casi 21 golpes de Estado, lo cual demostraría que en Venezuela es usual llegar al poder a través de la ruptura del orden constitucional.

Los golpes de estado en Venezuela durante las últimas décadas

Los intentos de golpes de Estado de la revolución bolivariana

El siglo XX no fue ajeno a los intentos de golpes de Estado en Venezuela. En 1992 hubo dos tentativas, una de ellas encabezada por el entonces coronel del Ejército Hugo Chávez Frías contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. La intentona no logró sus objetivos y los rebeldes se rindieron. En noviembre del mismo año, nueve meses después del primer experimento, tropas rebeldes con participación de civiles y militares pretendieron tumbar al presidente de turno.

Estando Chávez en el poder, en medio de una deteriorada situación económica que vivía el país, fuertes protestas y un paro cívico convocado por organizaciones sindicales y empresariales opuestas al Gobierno, se dio un intento de golpe de Estado en abril de 2002. La incontrolable situación produjo que Chávez se entregara a los militares insurrectos, pero en menos de 72 horas después de su renuncia, el golpe de Estado se revirtió. Después de varios meses, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela sentenció que lo ocurrido no fue un "golpe de estado" sino un "vacío de poder".

En 2013 Nicolás Maduro llega al poder después de ser ungido por Hugo Chávez como su sucesor. Desde el 2008 la oposición quiso demostrar que podía llegar al poder por vía democrática, pero no ha sido una tarea fácil. Aunque en 2010 la oposición ganó las elecciones a la Asamblea Nacional, por maniobras institucionales no obtuvo los escaños suficientes. A esto también se suma que Maduro inició un proceso de cambio constitucional para cambiar las reglas de juego, convocando vía decreto una Asamblea Nacional Constituyente en 2017.

Estos hechos han provocado que sectores militares y civiles pidan la salida de Nicolás Maduro ya que el poder Ejecutivo ha cerrado los espacios democráticos para la participación política.

"Esto evidencia una democracia muy frágil y lo que realmente se ve, es que ni siquiera es una democracia... la violencia es el último recurso cuando el Estado de derecho falla, cuando no hay cumplimiento de las normas, demuestra la debilidad de las instituciones”, asegura Carlos Arévalo, profesor de la Maestría de Derecho Internacional de la Universidad de la Sabana.

El experto en temas internacionales explica que existe una constante de golpes de Estado en la historia venezolana asociada con militares porque hay un grato recuerdo por figuras dictatoriales y una gran aceptación al ser eficaces en encontrar soluciones a los problemas del país.

El último Gobierno de Venezuela ha clausurado espacios democráticos y a aumentado la persecución a la oposición, factores que podrían estimular que sectores radicales consideren que no haya otra forma de llegar al ejercicio del poder si no con un golpe.

Sea cual sea el futuro político de Venezuela, los estudiosos del tema aseguran que promover otro golpe de Estado en estos momentos sería perjudicial para la seguridad democrática del país. Abogan por una salida democrática y ceñida a las instituciones que permita una transición pacífica en Venezuela. En este sentido, si se usa nuevamente la fuerza para derrocar una dictadura, los emergentes líderes políticos incurrirían en el mismo error de origen que cometió Maduro y dejaría sin legitimidad a todos los sectores por igual.

Sin embargo, un golpe de Estado sería también la potencial génesis de la creación de un grupo guerrillero chavista que impida que Venezuela tome otro camino y salga de la crisis social y económica en la que viven millones de venezolanos.

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"El apoyo militar no se mide solamente en el número de militares sino también en los grupos de milicias"

"Los líderes de la oposición venezolana envían constantemente mensajes a los militares diciéndoles que reconozcan al proclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, para que vuelva el orden institucional democrático, ya que aún se considera a los militares como un actor clave del sistema político”, dice Ramos. Además, explica que desde que llegó al poder, el chavismo consideró a los militares como actores políticos, permitiendo que los militares sean actores sostenedores de la revolución bolivariana, llegando su participación en cargos públicos al 40%, ampliando su influencia en la política y la economía para mantener la gobernabilidad de Maduro, agrega la analista internacional.

En ese sentido, el profesor Arévalo concluye que "lo único que le queda al presidente Maduro es el apoyo militar. La crisis económica hace que la capacidad de tomar medidas sea ineficaz. El apoyo militar no se mide solamente en el número de integrantes de las fuerzas militares sino también en los grupos de milicias formados por Chávez desde hace años y están con el Gobierno".

La historia venezolana ha contado que, ante las crisis, los militares han intervenido y han tenido un papel crucial en el devenir político del país, pero ante este nuevo panorama ningún experto se atreve a predecir nada, en medio de denuncias por corrupción, narcotráfico, choque de legalidades y las acusaciones cruzadas de "golpismo", que obedecen a una fractura total del sistema político venezolano.

Cada elemento hace el panorama aún más incierto de cómo van a responder los militares frente al actual caos en Venezuela.

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